-Qué buena onda, haremos una banda, nos pronunciaremos en contra del establishment y del gobierno. Nos ponemos acá romanticones, hacemos nuestras rolas de unión y paz. Luego le llamamos al presidente de los EEUU en turno y se la mentamos. Años después, le besaremos los pies al hijo de ese presidente, un imbécil parado de manos. Nos juntamos con el Papa y le autografiamos camisetas. Luego que el vocalista (yo, claro) promueva los derechos humanos y se atreva a escribir notas editoriales en el NYTimes -dijo el chico que estaba sentado en el billar del segundo piso de un boulevard aburrido en Little Jump City.
-¿Y qué ganaremos con todo eso? -le contestó un tercero.
-Nada, tener una calle, al otro lado del planeta. La 53 de Nueva York estaría bien. Un rato nada más. Luego se las regresamos.
-¿A la U2Way?
-Exactamente...
RoboCop 1987
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El autor, mexicano, fotógrafo de moda y de modelos, recaló en Nueva York en
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difícil a...
Hace 7 horas

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