Mañana:
Cierro los ojos: la regadera me regala un stop motion con palomas blancas, y me doy cuenta que no morí.
Tarde:
Mi caballito de batalla ayer se me perdió. Hoy no tengo más que estos dedos inconformes con su pasado y ansiosos de la carne y la sal del presente. El sol también hace desvariar la sed.
Noche:
Cuatro guitarras me hicieron recordar lo que no fui. Pero que aún lo espero ser.
Madrugada:
Abro los ojos: la gente no tiene religión, sólo ídolos en diferentes presentaciones. Qué bueno es ser vigilante de las estrellas de tiempo completo esta noche...
Biónica
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Emma, una mujer cuadripléjica, se somete a un tratamiento experimental en
una clínica que promete devolverle la movilidad. Los científicos tienen
otro obje...
Hace 8 horas

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