Revisar exámenes no es mi fuerte. Mírenme: estoy blogueando con singular alegría.
Hace poco creí que el tiempo se iba a detener o algo así. El caso es que estoy a punto de parir nuevos ex alumnos, y eso duele. Habría dolido más no conocerlos. No sé. Lo cierto es que, por lo menos, podré dormir otras dos horas más.
(Pero todo lo que me diga es mentira: voy a extrañar demasiado a esos engendros pseudofresas y aún inocentes).
Vuelvo a la rutina de hace diez minutos. La pluma rosa en el escritorio; objetividad, niña, en mi cerebro.
RoboCop 1987
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El autor, mexicano, fotógrafo de moda y de modelos, recaló en Nueva York en
la década de los ochenta y en esa ciudad se quedó a vivir. No fue tan
difícil a...
Hace 7 horas

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