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sábado, 18 de febrero de 2012


Wassily Kandinsky. "Succession", 1935



Ta jsa’ tik jbeluk k’op k’ uchal xkaltik

“Chuvajil tse ‘ej ta sob”

Ti va ‘ay k’ ope sk’ an xtun

yo’ xijtse ‘in xchi’ uk jk’ obtik, xijtse ‘in xchi’ uk kakantik,

k’ uchal xvalk’uj sutbij ti tse ‘ eje, ti tse’ imol ta yute,

ti o’ lol tse ‘ eje xchi ‘ uk skotol ti tse ‘ imoletike

Me oy bu la atae, albunkutik… Me mo’ oje tse’ intabunkutik.


Buscamos una palabra para decir

“Risa loca por la mañana”

Esa palabra debe servir

para reír con las manos y reír con los pies,

para la risa al derecho y la risa al revés.

Debe caberle la risa grande, la risa por dentro,

la media risa y todas las risas.

Si la encuentras por ahí, dínosla… O ríenosla.



Tomado de “Los hilos que nos tejen”, de Gabriel Quiroz. Traducción al Tzotzil de Enrique Pérez.



martes, 14 de febrero de 2012

Un topo sísmico

Recuperándome de la belleza visual, discursiva y auditiva que resultó ser para mí "Topo" (Himizu) de Sion Sono. Una bomba estética. La película vendría siendo la réplica del terremoto que occidente no sintió, en marzo de 2011. Una sacudida telúrico-cinematográfica. Quiero volverla a ver, aunque me vuelva a dar cefalea.

lunes, 13 de febrero de 2012

Desfile entre fanfarrias

Fascinante, fabuloso, fantástico. Las sílabas fas, fa y fan irrumpen en la boca con un halo que tal vez únicamente los simbolistas le podrían atribuir otro valor que no fuera el perteneciente al típico (o mejor dicho, al más conocido) cuento de hadas. Fascinación, fábula, fantasía... Si fuera músico quizá podría remitir su magia a la cuarta nota musical. Escríbanlas y el papel brillará con luz propia. Pronúncienlas y su día se vestirá de cierta fastuosidad pertinente al siglo XIX.

Y me dirán que también existen las palabras fantoche, faquir, falacia, fastidio... ¡Pero claro! Ellas tienen su razón de estar en el grupo. A ellas les corresponde alertar el engaño, excluir aquello que no es digno de la imaginación, de los placeres atraídos por los sentidos e incluso, de los signos que no se ven ni pueden ser nombrados, pero no por ello dejan de existir...

Uno puede decir lo que sea (o casi todo lo que sea) en tanto las sílabas no vengan y reclamen. En lo que a mí respecta, por hoy ha sido suficiente para mi apreciable falta de sueño.

viernes, 3 de febrero de 2012

Relato breve de la ternura

Tomó al dolor entre sus brazos. Le puso nombre y lo arrulló con una canción dulce, venida desde muy adentro de sus recuerdos, como hacía ya muchos años. Le tomó tanto amor que llegó a no darle un solo reproche, puras caricias para ese hijo-dolor que le había tocado tener. Simplemente lo cuidó con ese don que nada más se les da a quienes son llamadas como flores, estrellas o mares. Esa noche, igual que las otras, miró hacia el resto de la ciudad, silente, como de cristal acabado de nacer. Era imposible el nacimiento de las mariposas. Mejor era seguir arrullando al dolor con esmero.

Dicen que cuando nadie espera nada suceden las cosas. Y sucedió que al día siguiente, en vez de dolor, amaneció un canto sutil que se escapaba por entre sus dedos y fue a dar justo en el pecho. "Ternura", dijo llamarse la niña. Y salió brincando una vez más de su boca. "Ternura". Todas las aves la amaban, todas las nubes se vistieron de sol para la niña. La ciudad silente siguió siendo de cristal, su nombre no cambió ni tampoco el de los seres que la habitaban. Ella simplemente cantó mariposas de aire, de agua, de metal y de trigo. Y luego dejó la casa triste para contar la algarabía a los otros seres que aún arrullaban a sus tristezas con decoro.

lunes, 16 de enero de 2012

A veces olvido por qué causas estoy aquí. Será que vivo con ellas y no las nombro. Será que de tanto respirarlas el fantasma soy yo, a veces. Libertad, me hiciste falta, ¿por dónde he transitado?

miércoles, 4 de enero de 2012

Nubes

El paso de los dioses de cada era, de cada civilización, desde muy temprano se escribió con ayuda de las gasas que flotan ahora en el cielo. Platican sus guerras entre ellos, con los hombres, con la historia. Algunos tienen añoranza, otros presumen hegemonía en tiempos del ojo humano. La cháchara de los dioses es una rémora celeste y va para largo.

domingo, 1 de enero de 2012

Feliz 2012

No importa cuán optimista me ponga el 31, el día 1o. siempre me da vértigo asomarme al nuevo año...

Arrancamos otro ciclo, eso dice el calendario gregoriano. Ojalá que en vez de eso, la gente arrancara con un corazón nuevo, hay demasiado odio y temor entre el escombro que dejan los gorritos, las serpentinas, las bebidas.

Ayer me entró, como cada 31 de diciembre, un lapsus de optimismo casi cósmico. Esta vez tengo una justificación tan grande que no es necesario nombrarla: hace falta amor en todas partes, hasta en los seres inanimados que el hombre produce, tal vez empezando por ellos. Hoy, día primero de enero, quiero sostener que la última carta a jugarse es la correcta: tener esperanza en el hombre, en cada cosa que realice, por más pequeña que sea, en cada sonido que emita, en cada imagen que perciba y transforme y reinterprete.

Por lo pronto, espero a que amanezca. Tengo años de no sentarme a ver nacer el sol, tan idéntico siempre, tan risueño de nuestros rituales del tiempo, tan viril y tan niño a la vez. Feliz 2012. Que se acabe el mundo, sí. Pero el mundo de la putrefacción. Que en su lugar queden las almas inocentes que a diario veo caminar y hacer sus vidas, con errores y aciertos, con la consigna de encontrar la verdad a pesar de la ceguera temporal. Yo no sé si sea inocente (probablemente no, porque he observado y criticado). Yo nada más tengo fe.

martes, 20 de diciembre de 2011

"¡Manos a la ubre!", proclamó el lechero. "¡Manos a la urbe!", dijo el visionario. "¡Manos a la obra!", el hacedor de poesía.

Todos, sin saberlo, se referían a lo mismo.

miércoles, 14 de diciembre de 2011

Los neurolingüistas dicen que uno tiene tos por alergia (causada por algo que uno rechaza) o porque deseas llamar la atención. A mí me parece que tosemos (al menos en mi caso) para despojarnos de los eventos non gratos de un día.

Alimento

A los vacíos, llenarlos de sonrisas, buen dormir, cantos que vengan de otros tiempos, un cuaderno con hojas escritas que se borran al leer. Llenarlos de la voluntad de decir "mundo" pensando en el sol, siempre.

martes, 6 de diciembre de 2011

La Máquina Creadora






Como que ya se está volviendo una costumbre anual el hacer algo que tenga que ver con las artes visuales. Ahora me tocó realizar un fotomontaje para el taller de fotografía. Despido una serie de arduos talleres en esta segunda licenciatura condensando lo que pienso y creo: Somos creación en constante creatividad. Y si nos acompaña una pluma, una máquina de escribir o un teclado de PC (de preferencia el teclado que las anteriores), mejor aún. Y si fuera una mujer la que tomara las riendas de la máquina creadora, el misterio de la creación quedaría para siempre revelado: el origen, la semilla, estaba en sus huellas dactilares.

viernes, 2 de diciembre de 2011

Medianoche

Es de noche. Cansada por el día de todos los días, me siento en mi cama y cierro los ojos. El mundo que no me ve de día se desnuda frente a mis párpados caídos: de repente se instalaron en mis orejas las notas de un piano, las letanías de niños caucásicos que suenan como un coro que no envejece, las voces de radios de otros países construyendo con su conversación unilateral la escalera que los lleva al cielo, donde otra voces de radio los están esperando.

De pronto, el circo: Un muñeco bidimensional vestido con traje militar de los años cuarenta de una Europa que ya dejó de existir, baila con destreza, se contorsiona y brinca como si fuera de hule. Le siguen animalitos indescriptibles unidos por un cordel de plata sobre el cual caminan en el aire, para beneplácito del público -yo-. Siento que ya los conozco desde hace mil sueños, creo que ese es mi verdadero país...

Eso: cuando cierro los ojos recuerdo de dónde vine, viéndolos a ellos, mis inconexos parientes que no se atrevieron a cruzar la frontera y me empujaron un día en que nada más brillaron ocho soles de los once que siempre están. Ahora que me ven enmedio de una sórdida soledad, sienten algo llamado curiosidad -jamás remordimiento, saben que volveré a casa algún día- y abren su ventana para saludarme y pedirme que no deje de soñar medio despierta, pues el país de donde vengo está en crisis de sueños y soñar a diario en este mundo los alimenta.

lunes, 28 de noviembre de 2011

Melodía

Somos creación en constante creatividad. El talento con el que nacimos, el conocimiento de la vida que poseemos, jamás deben estar en juego por causa de la mediocridad de aquello que denominamos mundo, pero que no es sino un holograma empeñado en hacerse creer la totalidad de la realidad que vive en la Tierra. Siempre hay algo más, una pintura infinita, una melodía inmensa. Nuestras notas son lo que la perviven a pesar de los tiempos, los rostros y las distorsiones.

TV reflexión

Es justo cuando enciendo el televisor que recuerdo quién fui hace una semana: una neurona más, varias ideas sin concretar, algo importante que decir. En pocas palabras, un ser mejor antes de verlo durante una hora. Me percato de todo esto cuando observo la huella de mi letargo en el canal que aparece con el encendido: la permanencia de la imagen, que da igual si habla, canta, brinca o se muere, tiene un eco indescriptible en ese lugar, donde dejé dormida la caja idiota. Escribo esto antes de que empiece el programa favorito que aún no acabo de encontrar.

martes, 22 de noviembre de 2011

Primer Festival de Música Viva

NotiTerra

El día 22 del undécimo mes del año 2211, los habitantes de la Tierra conmemoraron con un festival de música viva las hazañas suicidas de sus ancestros, los humanos de primera generación, quienes creyeron en el fin del mundo a partir del 11 del undécimo mes del año 2011. "Es un honor estar vivo, creer en la música como fuente de interconexión y como parte de la persistencia de la memoria genética de todos los tiempos es lo mejor que nuestros ancestros nos legaron antes de morir. Fueron los artistas del sonido y no los teólogos o falsos científicos quienes le dieron luz a la realidad de nuestros días", dijo el director del evento, que se realiza por primera vez en el mundo entero gracias a las redes mentales que se extendieron a lo largo y ancho del planeta.

Dentro del marco festivo musical, se presentaron oficialmente las nuevas aportaciones a la religión: los genes de novena generación, mismos que permitirán la multiplicación de la conciencia del género humano hacia otras dimensiones que hasta el momento únicamente podían escucharlos a través de la música que sus componentes emitían. Con ello, la comunicación se complementa, enfatiza y unifica con los demás estadios universales existentes. "Con esto podemos decir que finalmente la comunicación con 'dios' está más cerca que nunca: somos nosotros mismos oyéndonos en diferentes vibraciones, valores y cualidades existenciales, de acuerdo a la resonancia y peso lumínico dimensional de cada lugar en donde ahora existimos. La conciencia suprema está feliz con los logros obtenidos, está segura que la unificación total se dará en los próximos años", mencionó el coordinador del proyecto EnGenDr'Arte, proyecto que combina arte depurado y religión cuántica en la consecución de la completud exacta de lo que la primera generación denominaba "alma".

Se esperan nuevos eventos para el día 29. Esta vez, será la pintura interdimensional la protagonista. La entrada es libre, únicamente debe conectar su conciencia en la hora universal, esto es, 27:00 horas.


Desconocido SMS

El trapeador sin ver lo que limpiaba. La tarde algo lagañosa por la hora en que el sol juega a darse a querer. "Hola, hermosa, ¿cómo estás? Te mando un abrazo, recuerda que te quiero muchisísimo. Te mando un abrazo. Cuídate, preciosa". El mensaje aparece en un celular lila con twitter integrado, el celular lila dentro de la bolsa del pants que hace doce años fue de un negro intenso. Brasas instantáneas acompañadas de un ligero sollozo: nueve días sin ella. Su partida sin motivo, igual que el mensaje sin número identificado. "¿Será que fue ella?". La respuesta no fue automática: "No reconozco tu número, pero quien quiera que seas, supongo por tus palabras buenas que debiste ser alguien muy amado, y lo seguirás siendo. No te preocupes por mí, yo me cuidaré, tú haz lo mismo también".

El mismo trapeador avanzando por el resto de la casa: ¿Y si en realidad lo que se ha perdido es la memoria de las cosas y la gente buena? ¿Y si en realidad esta memoria resultara ser la apócrifa y la verdadera está esperando con otro tipo de recuerdos? ¿Y si fueran todos los seres del ayer que de pronto vienen hoy a decir 'te quiero', para ver si de una buena vez la lección de no ser tan ciegamente egoísta se aprende?".

No hubo respuesta. No era preciso obtenerla: quisiste abandonarte por un momento en la posibilidad de la comunicación entre dos mundos. Necesitabas creer en ella más que en cualquier nombre conocido. No importaba ya el por qué de la partida, sino la ausencia en sí, que esta tarde lagañosa hacía más evidente: los seres se dividen en dos, ángeles y aprendices. Se acababa de ir un ángel a su primera patria, la aprendiz seguía aquí, trapeando la costumbre, esperando ese saludo de despedida que al fin llegaba.

jueves, 3 de noviembre de 2011

Letras femeninas, un breve panorama antes de dormirme

Los místicos dicen que la mujer, de escribir, debería hablar de cosas de amor y de armonía. Nada más difícil resulta esta sentencia para una mujer, que para poder escribir se embebió de toda la literatura del hombre y se formó dentro de la realidad intelectual del hombre. Es claro que se vuelve una prioridad el encontrar esa voz que dé una alternativa para la construcción de nuevos mundos pero, qué compleja se vuelve la encomienda cuando para empezar, muchas veces falta el respeto a la otredad (en este caso, configurada en el género femenino), y la producción resultante, más allá de un ser de carne. Ello, aunado a la postura francamente discordante, vengativa y rencorosa de ciertas mujeres como consecuencia del entorno, complica más las cosas.

En las últimas dos semanas he vivido dos experiencias que me dejan muy en claro el papel de la escritora dentro de entornos poco favorecedores. No me detendré a exponerlos, puesto que no son actos sui géneris (antes bien, estoy segura que los debieron padecer otras tantas mujeres que han decidido lanzarse a estos ambientes). En realidad me sirven como plataforma para intentar producir un texto que pueda definir la problemática de la intelectual y la artista en su campo de acción sin caer en discursos feministas. Personalmente, considero que la verdadera equidad entre los géneros y la retroalimentación es lo que daría un panorama distinto y menos conservador ni corrosivo frente a la problemática de la hostilidad intelectual.

Aún me queda la duda de si los místicos -sobre todo los de oriente- olvidan o de plano ignoran a mujeres excelsas, como todas aquellas que menciona la misma Sor Juana en su Respuesta a Sor Filotea de la Cruz:

"Si revuelvo a los gentiles, lo primero que encuentro es con las Sibilas, elegidas de Dios para profetizar los principales misterios de nuestra Fe; y en tan doctos y elegantes versos que suspenden la admiración. Veo adorar por diosa de las ciencias a una mujer como Minerva, hija del primer Júpiter y maestra de toda la sabiduría de Atenas. Veo una Pola Argentaria, que ayudó a Lucano, su marido, a escribir la gran Batalla Farsálica. Veo a la hija del divino Tiresias, más docta que su padre. Veo a una Cenobia, reina de los Palmirenos, tan sabia como valerosa. A una Arete, hija de Aristipo, doctísima. A una Nicostrata, inventora de las letras latinas y eruditísima en las griegas. A una Aspasia Milesia que enseñó filosofía y retórica y fue maestra del filósofo Pericles. A una Hipasia que enseñó astrología y leyó mucho tiempo en Alejandría. A una Leoncia, griega, que escribió contra el filósofo Teofrasto y le convenció. A una Jucia, a una Corina, a una Cornelia; y en fin a toda la gran turba de las que merecieron nombres, ya de griegas, ya de musas, ya de pitonisas; pues todas no fueron más que mujeres doctas, tenidas y celebradas y también veneradas de la antigüedad por tales. Sin otras infinitas, de que están los libros llenos, pues veo aquella egipcíaca Catarina, leyendo y convenciendo todas las sabidurías de los sabios de Egipto. Veo una Gertrudis leer, escribir y enseñar. Y para no buscar ejemplos fuera de casa, veo una santísima madre mía, Paula, docta en las lenguas hebrea, griega y latina y aptísima para interpretar las Escrituras. ¿Y qué más que siendo su cronista un Máximo Jerónimo, apenas se hallaba el Santo digno de serlo, pues con aquella viva ponderación y enérgica eficacia con que sabe explicarse dice: Si todos los miembros de mi cuerpo fuesen lenguas, no bastarían a publicar la sabiduría y virtud de Paula. Las mismas alabanzas le mereció Blesila, viuda; y las mismas la esclarecida virgen Eustoquio, hijas ambas de la misma Santa; y la segunda, tal, que por su ciencia era llamada Prodigio del Mundo. Fabiola, romana, fue también doctísima en la Sagrada Escritura. Proba Falconia, mujer romana, escribió un elegante libro con centones de Virgilio, de los misterios de Nuestra Santa Fe. Nuestra reina Doña Isabel, mujer del décimo Alfonso, es corriente que escribió de astrología. Sin otras que omito por no trasladar lo que otros han dicho (que es vicio que siempre he abominado), pues en nuestros tiempos está floreciendo la gran Cristina Alejandra, Reina de Suecia, tan docta como valerosa y magnánima, y las Excelentísimas señoras Duquesa de Aveyro y Condesa de Villaumbrosa".

El punto se vuelve mucho más complicado cuando una mujer "pensante" posee además una gota mínima de belleza. Para fortuna o desgracia, quizá el otro género (e incluso otras mujeres) se escuden en una estrategia tan pobre como la de hostigar a la mujer haciendo alarde de su belleza, como si ésta fuera una suerte de dique que contiene todas las banalidades del género humano y por lo tanto, su presencia intelectual se vea directamente reducida a ser una pieza ornamental. Pensar que el que una mujer que desea superar y mejorar sus técnicas creativas busca en el fondo una doble ganancia es un acto equívoco por parte de quien lo suponga. Exigir que una mujer dotada en iguales cantidades de belleza e inteligencia forzosamente se vuelva una puta al servicio de cualquier intelectual es un acto erróneo. Ofender su inteligencia al dudar de su género es amoral y misógino.

Creo que la mujer, en su derecho a la libre expresión, debería abocarse a tratar temas universales, si bien masculinizados (por el entorno donde fueron creados), en razón a la necesidad de éstos de una alternativa intelectual. Me gustaría creer que lo podría hacer sin caer en agresiones ni adopciones de discursos ajenos en tiempo, espacio y género. Independientemente de si habla de problemas sociales como si todo el tiempo se dedica a hablar del amor y la armonía en la actitud del ser humano, pienso que debería ser una elección personal y no tanto empujada por la sociedad tradicional, llámese hombres, abuelas, madres, hermanas, maestras y amigas ortodoxas. El toque especial lo haría, en todo caso, la capacidad distintiva de la mujer al poner su sensibilidad al servicio del desentrañamiento de un problema. Poner la razón limpia de rencores sociales no vendría nada mal. Lo mismo podría hablar de astros en una novela de científicos de un mundo alterno, que de una mujer que encontró la paz en un centro yogui y se volvió la mujer más zen del mundo, después de haber sido la calculadora representante de un gran corporativo; hacer un ensayo de las becas que nos siguen faltando, a décadas del discurso aquel de la Woolf, que un proyecto de textos extraídos de cantos antiguos entonados por mujeres. La cuestión sería arribar el proyecto desde la intención y no desde el impulso.

Por otra parte, el esperar un cambio de parte de aquellos que aún siguen tergiversando la función social, intelectual y hasta estética de una mujer en este multisobado "tejido social" es tan necio como alimentar, siendo mujer, esa opinión. El cambio debería llegar, creo, por parte de quienes nos atrevimos a hablar, a pesar de las piernas torneadas y los labios o pechos sensuales. Un cambio lento, sutil y profundo, ayudado por los recuerdos y testimonios de quienes también hemos tenido la suerte de encontrarnos con otro tipo de creadores e intelectuales -minoría siempre- que han sabido comprender e incluso admirar la capacidad analítica, sintética y creadora de las mujeres, de entender la existencia del mundo como una pintura realizada a cuatro manos; las dos de él y las dos de ella. Un cambio que se geste en la nueva historia, uno que lleve una bitácora sin prisa de llegar a una meta que realmente no existe, salvo la de hacer respetar las letras en igualdad de condiciones por la sustancia misma y nada más.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Gestos

Los gestos de la vida, eso es lo que hay que captar y quedarse con ellos.

Bienvenidos los protagonistas de este escenario tornasolado y cambiante que es la vida. Gracias por atender a los amaneceres, sus colores, la buena música, un poema, un abrazo de oso, un café caliente; gracias por ser la compañía que le da sabor a la comida de fonda, a las canciones vernáculas, las clásicas, las rockeras y las fresas, los plátanos, el maíz, los aguacates (no importa que a veces se den su taco) y a la espera interminable para alcanzar el autobús. Gracias por apreciar las esculturas del viento en la carne morena de la tierra, la flor plantada con un fin -el del cabello de la novia bonita de aquella banca- no comprendido por el hombre, las abuelas perfumando acacias a media mañana, las hormigas que se rinden ante las rodillas del niño y su emporio de canicas, el gigante de camisa naranja que va alejándose porque debe dormir temprano para a la mañana siguiente volver. Y vuelta a dar las gracias por atender a los amaneceres, sus colores, las telas de múltiples hilos y sus mensajes ocultos, las bebidas no enlatadas para su venta directa, brebajes de palabras buenas que van directo al corazón. La cama tibia, la recién planchada, la pulcrísima, la multiusos, esa ventana cómplice del mundo, la mesita que no se va porque algo nos sabe y si se marcha se borra de nuestras mentes. Los zapatos de todos los tamaños, los zapatos padre, los zapatos hijo y los zapatos nacituros. Las fotografías disparadas a mansalva una tarde frenética que sirvió de testigo para hablar de la materialidad de las cosas. Los sueños, los collares que les dan abrigo y luego no los dejan ir. Bienvenidos todos los ojos, los pequeños, los almendrados, los de dos colores, los encantadores, los enmarcados en tupidas flores negras. Aquellos que observaron el mundo hasta chuparle sus colores, sus sonidos, su sabor.

Los gestos de la vida, eso es lo que hay que captar y quedarse con ellos.


Para Víctor Mendoza

miércoles, 26 de octubre de 2011

Arte-objetos literarios

Llegué. Me recibió un cuarto oscuro, con unas luces que ante mis ojos, y de lejos, parecían pequeñas veladoras. Todos callaban. Una mujer en medio de dos hombres cantaba algo así: "Cada día que pasa se nos pudre algo. Cada día que pasa se nos escurre el tiempo". Digo que era algo así porque no sabía si clavar mis ojos en el corset de la soprano, hermosamente bordado con conchitas, buscar a ese hombre, el único capaz de fabricar arte-objetos vivientes en Saltillo, o cuidar que mis botas de quince centímetros de alto no pincharan esa burbuja sonora que me recibía en la calle de Juárez.

Una tierra de muertos me daba la bienvenida. Desde las fotografías en exposición, idea de alguien que decidió hacer las cartas de la lotería mexicana con personas reales, con la carta número catorce al centro de todas ellas, descrita como un sicario apuntándote a los ojos, hasta el papel picado y uno de los picos de la piñata que pendía del techo, dejando su estela morada sobre mi cabeza, pasando por la catrina cantarina y su galante guitarrista que contoneaba los dedos en el instrumento de voz propia. El hombre principal, el artífice de ese artístico mundo, pequeño, folklórico, de sabor al barro que se desprende de las casas antiguas de mi ciudad, estaba a la derecha, ataviado de negro, contrastando con la luz de su voz.

Los textos llegaron como llega el viento del otoño en México: despacito, silencioso, frío. Conocido y entre amarillo y azul, con descargas de un rosa que solamente este país sabe producir. Un puente melífluo precedía la aparición de cada uno de ellos, antífona de las desgracias, los presagios, las decisiones, las súplicas suaves y las ocurrencias de cada uno de los personajes. Uno la escuchaba y de inmediato se trasladaba a esas iglesias que se están cayendo (de tanto pedir sin conceder, no tanto por el tiempo) y que únicamente la lluvia las erige por ser más hermoso todo cuando es lavado. Aparecían entonces el hombre que le da medio pavo a la muerte con tal de que le dé tiempo de cenar lo que nunca pudo en el resto de su vida, la mujer que había nacido con la vida un día adelantada, el inmigrante que murió y se entera de la noticia hasta que regresa a su pueblo natal, cuando otro conocido muerto le entrega su fino sombrero perdido, el hombre (o la mujer) que le pide a su pareja permanecer con él antes de morir y el hombre mentiroso que nada más decía sus verdades cuando se ponía borracho. Cantando, se asomaban La Llorona y La Niña de Guatemala, y otras tantas mujeres que entraron en la catrina soprano que iba acompañada por su galán, ataviado de una guitarra.

"El día que aprendamos a echar zacate por el ombligo" es un acto multidisciplinario, confeccionado a imagen y semejanza de su creador, Alberto Tovar, uno de los máximos representantes de la persistencia del arte verdadero y la lucha que implica hacerlo valer en una ciudad-cajita como lo es a veces Saltillo. Alberto lo mismo lee con extraordinaria capacidad de la multiplicación de las voces (otorgada cada trescientos soles nada más) los cuentos seleccionados con la paciencia que él tiene porque así nació y porque además el destino lo ha hecho uno de los mejores custodios de una biblioteca. Se da el lujo de contar un cuento haciendo dos personajes a la vez, responderse a sí mismo pero con otra voz, emitida desde otro tiempo, grabada y editada en su computadora multiusos, del mismo modo en que graba la voz más polífona de las actrices contemporáneas de Saltillo, Mónica Almanza, un día en que llegó un equipo de sonido a la Biblioteca Elsa Hernández. Llama con los hilos de sus dedos a músicos y sirenas, los estudia, hace un viaje sónico con ellos. Eligió a Judith Nuncio y a Luis Fernando Subealdea para disparar la cantidad exacta de decibeles a la hora de matar al público con el multiestudiado discurso de la muerte en México y su cosmogonía tan colorida que todos los que la visitan querrían estar ya en tal circunstancia para ser acreedores a vivir en ese lugar.

No es que se valga de recursos o efectos especiales. Alberto despliega sus únicas armas, los dones de la creatividad y la invención, la música que lleva pegada en los dedos y en las cuerdas vocales, la sensibilidad para encontrar ese hueco que nadie ve y desde ahí proyectar ese otro mundo que vive con nosotros entre las manchas y las hojas que las albergan. Alberto abre la boca y la llena de aire. Luego, lo deja reposar durante días y sopla lo que las voces que la habitan nos dicen a diario, pero no podemos comprender.

Abrirle la puerta a un creador como él una noche de las previas a esos días tan contradictorios (por festejar coloridamente un acto solemne como lo es la muerte) es, más que un gesto de búsqueda o regocijo del sentido del oído, el gusto, el tacto, el olfato o la vista, un acto de agradecimiento para uno de los saltillenses que se ha ganado el título de serlo, a pesar de los vientos y de las sillas vacías, los proyectos a priori subestimados (pero que al final resuenan siempre como coletazo de dragón), pero sobre todo, por el amor que le imprime: Alberto, en cada arte-objeto literario (malamente denominado "lectura en atril"), regala una flor para adornar el agreste escenario de un Saltillo que siempre le regresa un trozo de luz.

Alberto Tovar y su estela del arte objeto literario se moverán por las tierras de la zona carbonífera este puente de muertos. Acompáñelo, coahuilense (y vecinos), si desea contribuir a la emancipación de sus sentidos.

jueves, 20 de octubre de 2011

El Danubrio Azul

Eventos del siglo XXI: un cineasta es iluminado a las 2:00 AM. Tras largos momentos desiertos de creación, se le ocurre "El Danubrio Azul". Eclecticismo, padre de lo imposible, dirá.

Una gorda solterona prende la televisión. Es el WB. Justamente están transmitiendo "El Danubrio Azul", todo un éxito en la pantalla grande hacía tres años. Todo un testimonio del fracaso de la historia del arte y la humanidad desde hace varias décadas. La gorda, pants rosas y palomitas en el regazo, llora: todos rieron y se enamoraron al ver la peli. Ella nunca fue a verla, porque siempre estuvo sola.

Pensar que todo se habría arreglado con aprender a usar el manubrio de aquella bicicleta amarilla, piensa, mientras ve la clásica escena donde dos bicicleteros cantan su amor, enmedio de la adversidad de una ciudad infestada por melancolía, silencio y autos, construida sobre una mítica ciudad melosa, reducto de un imperio despiadado.

Fotocopias

Hablando de Borges (o mejor dicho, leyendo a Borges, Tlön Uqbar, Orbis Tertius, para ser más exacta) y de la memoria y de los objetos creados por sugestión o esperanza, y de aquellos otros que se disuelven en el olvido de aquel ser único, dividido en todos sus pobladores, me di cuenta que le faltaba una página al juego fotocopiado del cuento (que no sé por qué diantres lo fotocopié para la clase de Literatura Hispanoamericana, si yo tengo mi propio libro: cosas mecánicas, de esas que le quitan el sentido a los actos realizados, en este caso, estudiar literatura), precisamente la que traía el clímax del asunto de aquellos pobladores idealistas, intolerantes a la simple suposición de la existencia del espacio, capaces de crear objetos a través de adjetivos.

Afortunadamente, como ya lo he dicho, tengo el original. Pero, ¿qué habría sido de mí, si hubiera leído el hrön del cuento, descrito dentro del mismo cuento -mi favorito, dicho sea de paso-? Porque por más que mi memoria sea más o menos decente, dudo mucho que hubiera recreado el texto tal cual. ¿Y si me hubiera puesto a rellenar las palabras faltantes con las mías? Sería un acto imperdonable, casi un sacrilegio: para Borges todos podrían ser Shakeaspeare si leíamos una línea de su obra, pero yo no podría ser Borges. En todo caso, lo estaría falsificando.

Fotocopias. Pensé. De eso está lleno el pensamiento humano en estos días. Quiero decir, del antiguo pensamiento humano, el que no alcanzó a gestarse desde un blog o una plataforma de internet. Con el encarecimiento de los libros a causa de las políticas económicas en uso, la información que realmente vale la pena, la ve difícil llegar a las personas: que el vulgo lea noticias terribles, la filosofía y el arte son ecos de un pasado que fue mejor. He notado incluso que algunos libros de ciencia comienzan a desaparecer de las bibliotecas, supongo que por haber sido superadas sus teorías. Ya saben, lo nuevo siempre desbanca a lo antiguo. Pero ¿y qué ocurre cuando lo nuevo no tiene la calidad suficiente para llenar el lugar del antiguo? ¿Y qué si alguien quiere documentarse cuál ha sido la evolución de cierto tema? Los resultados pueden hablar de ellos mismos, pero no de todos los elementos que anteceden a su contenido final.

Fotocopias, o pies de página, a lo mucho una cita en formato AMLA dentro de un texto. Eso es lo que ahora recibimos en este juego de la transmisión de las ideas. Justamente pasaba por la Facultad de Arquitectura cuando me detuve a leer una diapositiva de un estudiante de no más de veinte años. Decía: "Arquitectura Vernácula. Dícese de aquella que se construye a partir de una colectividad, basado en conocimientos empíricos. Christopher Alexander... ". La cuestión primera es, si realmente el chico se había leído al señor que mencionaba o si, como por arte de magia, sus conocimientos fueron mínimamente adicionados con la ayuda de la tecnología. La cuestión de fondo, la esencial, sería saber si el estudiante en cuestión recordará a Christopher Alexander, o si lo olvidará para que otro lo encuentre, quizá en la diapositiva que aquel estudiante dejó en la red, con apenas un extracto de todo lo que Christopher Alexander sabía al respecto, pero que la memoria colectiva ya olvidó, es decir, si su existencia (o no existencia) ya encuadra en el escenario que el cuento de Borges nos describe.

Fotocopias. Desde hace dos semanas sigo reflexionando que el pensamiento y la creación humanos, por ejemplo, la literatura o la filosofía, visto como van las cosas, queden condenados a transmitirse entre los jóvenes (y en general entre todo aquél que esté interesado en saber otras cosas) a través de simples fotocopias. Copias mutiladas, borrosas, copias que, por no estar engargoladas, se pierden, como si fueran pelusas en el aire. Una brizna y ya no hay nada, excepto todo el pensamiento humano de milenios, listo para hilarse otra vez.

Después de escribir esto, comienzo a darme cuenta de esa otra monstruosidad de Borges. Él odiaría los espejos y muchas otras tantas cosas. Yo, en estos momentos, le temo a la veracidad y severidad de sus observaciones. Ojalá que él hubiera creado este escenario donde realizo mis preguntas, que fuera él quien en realidad pensó los alcances de la globalización lejana y que yo no fuera sino una cosa pequeñita, algo que se disipa con abrir los ojos. Ojalá que mañana todos los libros del mundo se multiplicaran siendo siempre todos originales, para no perder aquello que tanto trabajo nos costó hacer, dada la naturaleza lineal de la lengua, y todos poseyesen, otra vez, el conocimiento no escindido del mundo, el conocimiento antes de imponerles las reglas del espacio tiempo. Ojalá que mañana murieran las fotocopiadoras, ya de perdido.


martes, 18 de octubre de 2011

Autoservice

-Algo así como ver flores en invierno, oler el paso de los ángeles entre los autos, una luz de mi galaxia de bolsillo diciéndome: usted está aquí.

-Señor, esto es un Burdel King, vendemos las mejores hamburguesas del mundo, hechas con despojos humanos, aderezados con la inmisericordia de los hombres. ¿Desea ordenar otra cosa?

La nostalgia tampoco está a la venta aquí. Dónde habrá quedado la sutileza de sentirse frágil con el paso del aire, tan a la mano décadas atrás, tan difícil de adquirir en los mercados.

lunes, 17 de octubre de 2011

Lunix

El lunes se inventó para entender a la luna, siento, mientras la miro.

Quién fuera tú, eterna reina del espacio.

domingo, 16 de octubre de 2011

Explicación paleontológica

"Y cuando despertó, el dinosaurio le explicó que en realidad las osamentas estudiadas por largas décadas pertenecieron a una dinastía de dragones de sangre azul".

Palabra del señor... del puesto de periódicos que se pone a contar historias verídicas, salidas del Libro Vaquero.

jueves, 13 de octubre de 2011

5 pm

Las cinco. A esta hora vibra la canción de miel de un soterrado desierto. La gente parece dormir un sueño distinto, otra época, la maravilla de la deconstrucción de su catedral, ahora en un trozo de pan con leche amarga. Las cinco, los cabellos de las mujeres solas, construyendo una Ítaca para sus hombres muertos, los desaparecidos y los que están por conocer, a pesar del viento siempre girando en dirección opuesta a los besos que ellas mandan. Las cinco. Nadie sabe por qué, pero todos aprietan los dientes mientras conducen sus naves rodantes por el asfalto lagañoso, dorado, un oasis de rapidez contrastando con el perfume rancio de las flores otoñales que recoge el sonido de los niños jugando. Todos, sin excepción, recuerdan cuando no tenían frío, allá, en el útero femenino. Y todos aprietan los dientes (unos pareciera que beben leche, otros, simplemente transmutan la rabia). Todos quisieran ser José Alfredo, por aquello que él sabía llorar. Las cinco. Mi ciudad no está muerta, nada más ha dejado de pasar a esta hora por aquí.

miércoles, 12 de octubre de 2011

Lecturas Anticonceptivas, por Enrique Serna

Hay días en los que uno (lo digo por mí, aunque supongo que aplica el caso a muchas más personas) no halla la ruta que te podrá guiar hacia una creación más original, sustancial y digna de ser mostrada ante los demás. Esos días suelen prolongarse por estadios de inmensa confusión académica y de ciertos círculos literarios que, en vez de dar una lucecilla para reencontrar el camino, lo hunden en vericuetos estructurales, retóricas y técnicas.

La depresión no se hace esperar, sobre todo cuando se vive en el desierto.

Por eso hoy agradezco al escritor Enrique Serna, uno de los escritores mexicanos a quien más admiro (sin dejar de mencionar que es mi narrador mexicano contemporáneo favorito) por su técnica narrativa, su discurso y sus conocimientos -siempre compartidos de una forma sencilla, divertida y fluída- el que haya escrito en su columna mensual de la revista Letras Libres titualada "Aerolitos" sobre un tema que me parece a muchos a veces nos trae de cabeza.

Comparto el link para que, quienes quieran entender de qué va la creación y el sentido de la literatura (y la clasificación de lectores que el escritor hace), puedan acercarse a lo que dice el autor:

www.letraslibres.com/revista/columnas/lecturas-anticonceptivas

Por cierto, luego de leer dicha columna, me acordé de un poema de Alberto Caeiro. Les comparto un fragmento:

Procuro despir-me do que aprendi,
Procuro esquecer-me do modo de lembrar que me ensinaron,
E raspar a tinta com que me pintaran os sentidos,
Desencaixotar as minhas emoções verdadeiras
Desembrulhar-me e ser eu, não Alberto Caeiro,
Mas um animal humano que a Natureza produziu.

E assim escrevo, querendo sentir a Natureza, nem sequer como
un homem,
Mas como quem sente a Natureza, e mais nada.
E assi escrevo, ora bem, ora mal,
Ora acertando como o que quero dezer, ora errando,
Caindo aqui, levantando-me acolá,
Mas indo sempre no meu caminho como um cego teimoso.

Ainda assim, sou alguém.
Sou o Argonauta das sensações verdadeiras [...]



"Procuro desnudarme de lo que aprendí,
Olvidar el modo de recordar que me enseñaron,
Borrar la tinta con que me pintarrajearon los sentidos,
Desencajonar mis emociones verdaderas,
Desembrollarme y ser yo -no Alberto Caeiro,
Sino un animal humano, un producto natural.

Y así escribo, quiero sentir la naturaleza,
No sentirla como hombre,
Sino naturalmente y nada más.
Y así escribo, ora bien, ora mal,
Acertando con lo que quiero decir,
O tropezando; y aquí caigo y allá me levanto
Y sigo siempre mi camino de ciego testarudo.

Aún así, soy alguien:
El argonauta de las verdaderas sensaciones [...]".