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martes, 22 de mayo de 2012

Ojo de Tigre

Ojo de Tigre -flashazo al interior de mi vaina, cámara oscura pariendo colores. Ojo de Tigre -ofrenda de matices sellados por el viento central. Ojo de Tigre -escucho tu latir en mis dedos. Ojo de Tigre -piel erizada por la voz diciendo el oro del fuego. Ojo de Tigre -vengo a ti para darte la píldora de una comida de Sol. Ojo de Tigre -he venido a cantarte este himno vespertino. Ojo de Tigre -come esta fruta almibada escondida en las vocales de mi nombre.

jueves, 17 de mayo de 2012

DOSIS

Dosis de la risa sensual traída del Tigre: Aplíquese hoy por la tarde luego del vértigo que deja leer doce días seguidos sobre semiótica. Úntese generosamente en la piel hasta que brille a imagen de su carcajada celestial y mundana sin proclamar palabra alguna: así como el Wu-Wei dice que el Sol es Sol sin que lo diga, se es mujer emitiendo la risa porque así lo ha transmitido el Tigre, una tarde de árboles cantantes.
"No hay pena sin ley". Eso no es cierto. Creo que es más difícil hacer poesía sin amor. Y cuando digo amor me refiero a amar todo, incluyendo al conocimiento, ése por el que a veces nos catalogan como mártires en un mundo de artificio y sobreproducción. Naturalmente siempre aparecerá el engendrado entre dos espíritus, pero hasta ellos mismos saben que sin una meta inasible, todo amor se vuelve apenas un acto ilusorio, una acrobacia circense de medio pelo.

"No hay pena sin ley". Es mentira: conozco gentes que han vivido las penas que nacen de la entropía. Por el contrario, no conozco a poeta alguno (entiéndase que si hablo de poeta pienso en un creador absoluto) que haya podido engendrar una página sin sentir algo que eleve su consciencia al momento de crear. 

No hay poiesis sin amor. En verdad que no la hay.



martes, 15 de mayo de 2012

Extrañeza del polvo

Llamé hoy por la mañana a un lugar donde me conocían y resultó que mi nombre se les había borrado de su memoria. No habrá arraigamiento. Sigo siendo liberta entre la tolvanera y mi sierra violácea (lo único que sigo amando aquí) cuando llueve o despierta el día. No habrá raíces. Comienzo mi red para el desapego: hoy voy a dormir en mi hamaca de pelo dulce, hoy voy a soñar con que soy y no estoy más aquí, donde se esconden las voces de mis muertos tras las rendijas del estacionamiento del cine donde ahora proclamo mentiras los domingos. Hoy voy a dormir, hoy que tengo mucho cansancio le he hablado al más largo sueño y le he pedido que venga en blanco.

domingo, 13 de mayo de 2012

Pequeña nota para un Tigre

Agarro la pluma y dejo desnudo el papel. Te digo: Has sido y eres mi luz.

No se puede hablar de poesía cuando te vive la poesía.

No se puede hacer poesía cuando ella te está escribiendo.

Entenderás que no quiero escribirte poesía porque te has vuelto la poesía misma, Tigre.

Salgo al patio a respirarte en la primavera.

Yo soy la primavera otra vez, desde que emergí de tus fauces.

jueves, 12 de abril de 2012

5

Las mariposas seguramente deben su vuelo más alto porque ahora estás en ellas. Con tu éter ellas se limpian las alas y escriben poemas a medias por el cielo. Con tus cabellos ellas tejen el sueño donde habitas, platinada, el simbolismo, el lenguaje nuevo de tu existencia. Tu virtuosismo se traduce ahora en la música que yo sigo sin oír, porque tengo los oídos en este tiempo. Yo sólo intuyo que si veo a las mariposas maquinando una revolución polícroma, debe ser porque tu aura viajera por las estaciones de Dios les sopla en las antenas las fórmulas para la libertad.

Shhh, silencio: las mariposas están imaginando nuevos nombres para la Tierra con tu semilla no florida en este mundo. Míralas volar.


Para Jaquelin (cómo pasan las semanas).

martes, 10 de abril de 2012

Uno Galleta

Antier me revelaron que, según mi tzolkin maya, nací en el año 1 galleta. Ahora comprendo tantas cosas, como el que mi madre hiciera esparcir chochitos de colores el día de mi bautizo en vez de burbujas o el que mi abuela me dijera, antes de morir: "Tómate la vida con leche, las personas como tú son redondas". Por fin entiendo a mi maestro de secundaria cuando me dijo que yo estaba destinada a trabajar con las masas. "Masa y poder", enfatizó, salpicándome de saliva enfrente de mis compañeros, y yo creí que me había visto apta para practicar el marxismo que hasta la fecha enarbolo por las calles, no sin cierta frustración. Con razón una vez que me atropellaron recuerdo que el paramédico me gritaba: "No vayas hacia la chispa" y yo, cegada frente al inmensurable estadio del aroma de la vainilla y el jengibre, dudé en regresar. Pero una voz dulce me dijo: "Querida hojarasca mía, debes volver para reencontrar tu esencia interior". Desde entonces las marcas comerciales me hacen daño en el estómago.

Escribo esto en un ataque de ansiedad, pues he decidido firmemente no volver a comer una galleta hasta comprender su esencia y tal decisión me atormenta de madrugada, cuando necesito redescubrir el sentido de la vida a través del bolo azucarado en mi boca. Pero deseo ser digna guerrera de las masas y por ello debo privarme del diálogo superficial con mis hermanas, las crujientes ninfas del mundo al que pertenezco. Y lo lograré.

lunes, 9 de abril de 2012

Espejo

Nostalgia, no te apoderarás de la última gota de alegría que me queda. Los abedules se borraron de mi carne. La piel ya no brilla como un durazno ni está perfumada de la real primavera. Mis cabellos crecieron nuevos y ahora son espirales por los cuales se desplaza el aire. El rojo se perdió en el ímpetu de mi antigua casa, todo se ha lavado en el trayecto. Es verdad. Pero mi piano de marfil está intacto, óyelo cómo resuena la vida, cómo espera enredaderas de flores blancas gritando "el día es otro". Oye cantar a mi vestido el himno a mis futuros años. Aunque de momento creas que ha vencido la ola taciturna de mi verdadero nombre (María Magdalena, María Magdalena Vencedora De Héroes, María Magdalena Perdición -tú sabes que no ha sido cierto- De los Hombres) cayendo a gotas por el grifo del fregadero, borrando la película de las fotos donde era más ilusión que materia, Nostalgia, te digo que no vencerás.

miércoles, 21 de marzo de 2012

Melomaniac

No siempre se cumplen menos de veinticinco y tú me has regalado muchas horas de tu existencia, ratos prolongados de tus oídos en el vaso de tu clamato y yo declamándote mis glorias e infortunios. No siempre se encuentra una pareja excepcional en la pista de baile que dialogue a través de sus pies sobre el desencanto de tener tanta fuerza aquí, donde sólamente las biznagas avientan flores, porque ya hasta los duraznos se duermen con los exabruptos del invierno. No siempre se fabrican actos rebeldes con escritos de colores (de absolutamente todos los colores). No siempre se tiene a alguien que te repita cincuenta veces las indicaciones para dar hasta tu casa y de cualquier modo perderse. No siempre nos daremos libros con la garantía de arrojárnoslos a la cara en caso de que sea una pifia de texto. No siempre armaremos planes para ir a ver a una banda y te mande solo a la mera hora porque la carretera a Monterrey, cuando hay balas, me espanta. No siempre mediremos juntos las consecuencias de nuestras palabras (ese don por el que estamos aquí, a pesar de las voces y de ese pequeño problema llamado canon) ni nos veremos a los ojos más de un minuto, como tratando de defendernos el uno del otro de ese cretino llamado miedo o pesimismo. No siempre tendremos los días infinitos para hacer, si nos da la gana, un origami y luego sumergirlo, tú en cerveza indio; yo, en limonada. Probablemente el destino nos regale muchos días sin vernos, torturados en la dinámica del estar porque deseamos recuperar la del ser. No siempre me enviarás el último disco de Arcade Fire ni el maravilloso de Leonard Cohen. No siempre bailaremos juntos en una pista de colores ni pediré a Cindy Lauper para brincar como enajenada, porque ya casi tengo treinta y en esta semana me dolió mucho la cadera. No siempre usarás tu chaqueta de James Dean ni fumarás como endemoniado (yo sé lo que te digo, espérate a los 35, my love). Facebook nos contará, como quien es un narrador omnisciente que se dio la potestad de saberlo todo, la vida que nos desnuda, si es que llegamos a los 70 (y si es que se mantiene el Facebook). No siempre tendré el valor de escribir en un blog transitorio lo mucho que te quiero y lo importante que eres... Porque probablemente lo escriba en las canciones que tú y yo tarareamos juntos, en esas fotos mentales que tengo de ambos deshaciendo el mundo ahora que vale la pena, o en esas estrellas (sí, tenía que sacar mi parte más cursi en este escrito) que sabes me fascina ver porque soy la más despistada de tus amigas, y tal vez por eso, aunque no me veas, siempre esté ahí.

No siempre se cumplen menos de veinticinco ni se es capaz de ser un maestro en esas cosas que importan, los pequeños detalles y las reflexiones, como tú lo has sido. Pero siempre, siempre, estará mi amor por ti, mi mejor amigo, mi maestro, mi hermanito, mi pareja de baile, este baile loco llamado mundo.

Gracias, my love. Esta canción que oigo y que jamás podré tocar (porque nunca aprendí a tocar nada) es tuya.


Para Livio.

sábado, 17 de marzo de 2012

La decisión (que once años sí son algo)

¿Qué vas a hacer? Allá afuera no serás nadie. Adiós auto de último modelo y cabello precioso, adiós vestidos de tiendas caras y cenas con gente que habla de inversiones. Y salí como quien es culpable de rechazar la promesa del nuevo orden socioeconómico, a probar mundo, a enfrentarlo, convencida de que mi único sentido en la vida era el conocimiento.

Ayer viernes por la tarde, al salir de un curso donde puse a prueba lo adquirido, me vi reflejada en la puerta de cristal (una de tantas) del edificio vecino a aquel donde yo hiciera mi servicio becario. "Lo logré. Me superé. Conseguí mi deseo". Dije, sin modestia.

A once años de una de las tres decisiones más importantes de mi vida, puedo decir que no me arrepiento y sí agradezco a la vida el que me haya concedido la suerte, la oportunidad de construir a punta de fregadazos e insomnio lo que siempre quise. Y voy por más.

martes, 13 de marzo de 2012

Carpe Diem




En el anverso del cereal un código. Triángulos y estrellas para descifrar el cuento. Decía:


"En un lugar lejano, los hombres amanecían con la pólvora sembrada en los jardines. Respiraban esquirla y miedo, se acostumbraron de un momento a otro a creer que el sentido de sus vidas era ser una mancha caminante por un espacio en blanco. Hasta que un día alguien dijo: 'Un sólo por hoy'. Y se dedicó a besar a cada hombre y mujer de su vida, a agradecer su presencia en la Tierra. Y amó y amó como si fuera a secársele la arteria de un momento a otro. Y amó y amó tanto que otros, al principio motivados por la envidia, comenzaron a vivir el sólo por hoy como mejor pudieron. Hasta que sintieron también la necesidad de exprimir la arteria antes de que ella decidiera secarse de un momento a otro. Y sucedió que el lugar lejano comenzó a cambiar de olores: la pólvora se disolvió entre las flores que salían de las bocas de las personas, el miedo era sólo materia de cuentos de horror que engrosaban filas de concursos inútiles. La vida se perpetuó, pero a diferencia de la angustia de épocas pasadas, donde se vivía mucho y se sufría igual, esta vez el carpe diem cubrió de amor y pasión cada átomo de vida.

"Si llegaste a descifrar esto, tal vez puedas construir la utopía".

Juan, quince años y nada para creer, tomó la caja, vacía, para recortar la historia. Le gustaba sentir la textura de las tijeras rompiendo el cartón. Luego, encendió la televisión. Prendió en el canal que su padre vio por la mañana, el de las noticias. Juan lo miró como quien mira a un enfermo desde el vidrio de un hospital. "Voy a consultar qué es el carpe diem y qué será eso de la utopía", se dijo, y luego se volteó a dormir un sueño que le borraría la memoria.
Que la música sea lo último en extinguirse. Si no, ¿quién entonará elegías cuando muramos? Que la música sea lo primero que se oiga al abrir los ojos: un latido frente a la mañana entera, el auto en dirección a las cosas comunes. Los clásicos insistiendo en la belleza del mundo. Alguien susurra que hemos venido a ser felices (y caray, a veces uno lo olvida). Sería la música la única capaz de hacer entender que lo efímero ya es, y por eso, más vale preservar la música estando vivos para que sea ella la que nos recuerde cuando ya no estemos. Y nunca, nunca en sentido inverso.
Antes el silencio. Hoy, un camino de balas. ¿En qué momento se perdió la dignidad? ¿Cuándo se esfumó el sentido del respeto? Lo siento por mis hijos, los niños que no nacieron de mí pero que igual les debo una explicación. Lo siento por los jóvenes, porque recordarán su juventud como una mancha de tinta escurriéndose por la hoja: no hay sentido, sólo esa mancha. Me avergüenza mi generación, pues realmente aprendimos a callar cuando no era tiempo y quizá ya sea muy tarde. De los adultos más viejos prefiero callar. Igual que callaron ellos.

viernes, 9 de marzo de 2012

Regalos

Ah, cómo me han llovido regalos desde hace seis viernes. Todos en tinta, todos con sus rasgos tipográficos hablándome de sus creadores. Tengo un trozo de sus almas y un susurro y eso me hace grande.

miércoles, 29 de febrero de 2012

domingo, 26 de febrero de 2012

Jajaja

La risa es un don humano que nos separa del resto del universo (no imagino a un planeta, a un asteroide, riéndose: probablemente su movimiento armónico se parezca a ella, pero nunca será lo mismo). Con ella uno puede ser capaz de cambiar el destino del mundo: alguien ríe. Con su risa modifica el curso del viento que porta una semilla. Es otra flor la que será fecundada. Las reglas de la física se sometieron a la risa. Una vez más el hombre ha cambiado el microdestino del mundo. Lo que no sabe, es que la risa no le pertenece, sólo es un instrumento más, venido de un lugar inexplicable: el intelecto.

jueves, 23 de febrero de 2012

En el día internacional de la lengua materna

voy a sonar muy cursi: ¿acaso no la lengua materna nos remite siempre al corazón? Entonces, ¿por qué hacer, para empezar, una fecha así? ¿No se supone que el corazón regala una virtud, llamada tolerancia? ¿La fecha entonces significa que el resto de los 364 días (365 en esta ocasión) las lenguas maternas se olvidan y se habla... Destrucción, envidia, incomprensión, vanidad?

Que todos pusiéramos nuestra lengua en el suelo, en el agua, al viento, para entender que, hablemos lo que hablemos, somos lo mismo. La perspectiva con la que llegamos a la multivocidad de los signos de la vida es lo que le da un sonido específico: cada lengua es una canción que alimenta el silencio. Nada más.

¿Twitliteratura?

Hace unos días, el escritor Salomón Derreza me pidió una definición del twit dentro del contexto literario. Después de pensarlo varios minutos (estamos de acuerdo que los twits vienen y se van con una rapidez que sólo puede explicarse como complementaria de su valor efímero en el intelecto humano), se me ocurrió decir esto:

"Dentro de las construcciones literarias, el twit intenta ser reconocido (o mejor dicho, la gente intenta que así sea) como el hermano menor del haikú, del microrrelato y del aforismo. Su obligado carácter sintético pareciera ser que lo coloca como el símbolo representativo de una sociedad cansada de pensar en períodos largos, pues no tiene otra alternativa excepto la de condensarse a sí mismo para explicar que vivimos los tiempos de la síntesis del paso, el pensamiento y el registro de otros hombres más grandes. Así, el twit se muestra a sí mismo como el vestigio simplificado de lo que el hombre fue capaz de construir a lo largo de los veinte siglos de la era que nos atañe: no cuenta una gran historia, no emula una gran belleza (ni visual ni auditiva). Pero es lo que el hombre actual puede hacer, en tiempos del fast creation (por llamarlo de alguna manera). Es el culmen de la noción de lo efímero que filósofos y creadores del siglo XX estudiaron con ahínco. Un culmen logrado no gracias al desarrollo intelectual o al reposicionamiento de los valores estéticos en los últimos cincuenta años, sino más bien de una dinámica de intromisión tecnológica que a todos nos trae de cabeza.

"Dicho todo lo anterior, probablemente sea la característica democrática del twit lo que lo convierte en la nueva forma de expresión cultural y artística, entendiendo siempre que nos referimos a un arte menor".

Cuando terminé de escribir esto, pensé si no habrán dicho lo mismo de las creaciones literarias populares (pienso en un cantar de gesta, por ejemplo) de antaño... Luego, medito y me digo: "no, esas cosas por lo menos -sobre todo, quise decir- tienen una extensión que les da profundidad.

¿Estoy mortificada ante el boom del twit entre la gente? No. Toda creación responde a un contexto social y vivo en él (lo que significa que sí, escribo twits). Que si me preocupa la pérdida del conocimiento humano de siglos atrás, tampoco: siempre existirán los libros que hablen de él, o, por lo menos, los libros que citen a los libros que hablen del pensamiento humano. ¿El twit será la nueva literatura? De verdad espero que no, las nuevas generaciones son dignas de recibir algo más de sus padres que microhistorias y micropoemas en 140 caracteres. Que si el twit permitiría en un momento dado la apertura hacia el cambio lingüístico semiótico, es de risa. Huidobro jugó con el sonido mediante una sólida propuesta de ruptura del lenguaje. Quien twitea creyendo construir la obra totalizante del siglo XXI está en un error que va más allá del lenguaje: es un megalómano que padece el vértigo de los tiempos (es curioso, siempre se habla del vértigo de los tiempos y el tiempo avanza... Bueno, eso ya es otro tema para otro día).

Wow / shhh!

La Literatura no está hecha para relatar los grandes momentos de la vida, quiero decir, aquellos que implican tal impronta de luz en el entorno y en los ojos, propia de una inmensidad completamente indescriptible. Los poetas lo saben y se lamentan en cada verso: la belleza que alcanzan es acotada en comparación a los milagros de hermosura que el ser humano está acostumbrado a sentir (o le han contado que existen y por eso viene a la Tierra a intentarlos). La Literatura está hecha para describir en fragmentos los eventos mayores. Ahí sí: que se den vuelo los escritores perfumando pasajes, fechas, caras, actos con cada letra, cada coma, cada signo hijo suyo.

Quizá por eso es que muchos aceptan la supremacía de la Música al respecto: no habla palabras, pero en una sóla nota puede atraer innumerables gotas de tiempo precioso, las gotas de un Cronos que deja el grifo medio abierto para que sus hombres beban un poco de agua, se encapsulen en ese estado agustiniano llamado presente pasado y vayan por más y más. La Música no pretende elogiar al fragmento: reconstruye con piezas delicadas el todo. Aún así, la Música tampoco se salva de la fuerza única de los milagros, de los eventos únicos que distinguen unas eras de otras, unas vidas de otras. El hombre viene aquí a reproducir el encanto, esté éste contenido en la tragedia o en la felicidad. Pero la tragedia y la felicidad siempre serán mucho mayores al resultado obtenido.

Acto sobrenatural e inexplicable, pudiera ser, sobre todo para aquellos que creen fervientemente en la existencia de algo más. Acto inabarcable, eso sin duda: el hombre es pequeño y bello. Su belleza crece cuanto más intenta recrearla en un solo acto creativo.

miércoles, 22 de febrero de 2012

Miércoles de ceniza

La viejita con su cruz en la frente me da miedo. Tiene peinado a la Margaret Tacher, tiene la posibilidad económica de la prima venida a menos entre las primeras damas. Su mirada refleja todo el odio de los tiempos, sacros y paganos, archivados celosamente y expuestos como mujeres bonitas de cuadros. Ojalá no hable, presiento que emanará azufre de su boca. Huele a un incienso requemado, sus ropas han sido puestas tres o cuatro veces sin lavar, igual que sus prejuicios y los míos, que chocan: ver a la sesentona con la cruz en la frente me recuerda una pesadilla llamada infancia, dos listones de hija de María y el montón de culpa que aún por las mañanas hierve mientras pongo la cafetera.

No hay muchas personas esperando pagar en la fila. Yo sólamente llevo tres pares de medias caladas y la congoja de soportar a la señora con su cruz perfecta. Me retiro, voy hacia una fila interminable. Ahí soy nadie. Ahí puedo leer un TVNotas para llenar el hueco de los minutos que gasto (también se gasta tiempo en los supermercados) que me miran asustados aún, tras el acecho de la cruz de un miércoles de ceniza que tampoco cayó en jueves.

Pero la viejita de la cruz de ceniza volverá, estoy segura, el próximo año. "Por sus marcas los reconoceréis". A la viejita la veo en cada cruz.

lunes, 20 de febrero de 2012

Diálogos por el Echeverría

Dios, ¿por qué no me regalas un mp3 para mi carro? Arjona y yo compartimos más tiempo juntos del que paso con el resto de mis músicos predilectos. Sí, ya sé, mejor el silencio, pero, ¿es que acaso tú no has manejado por los magníficos puentes de Saltillo?

domingo, 19 de febrero de 2012

sábado, 18 de febrero de 2012

Mi estatus sabatino:

Comiéndome una Paleta Payaso con secuelas de embolia (parálisis facial), celebrando que el Cruz Azul se posiciona como El Rey del Empate en lo que va de esta temporada.