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jueves, 31 de diciembre de 2009

Brindis silencioso


Juraría que no es mi intención ser el espíritu de la antinavidad ni del antipróspero año nuevo, pero no me da la gana hacerlo. Así que brindo por las cosas que no vi, y pido silencio. Sí, silencio:

Un minuto de silencio por todos los muertos de este año.

Una hora de silencio por la apatía ciudadana que desembocó en un Estado de Derecho sobadísimo y completamente ausente; en una composición de poderes tan nefasta como un programa de Televisa o TV Azteca

Un día de silencio por los niños que mueren de frío y hambre. Por las mujeres maltratadas en sus hogares, trabajos y en las calles. Por los ancianos que mueren sin recuperar la vida que entregaron a las empresas públicas y privadas. Por la sobreexplotación obrero-profesional. Por los alumnos de todos los niveles educativos que reciben una educación parchada, impartida por maestros haraganes, corruptos y nefastos. Por la contaminación ambiental que podría resolverse de contar con industriales y empresarios más comprometidos con el entorno (déjense ya de payasadas, la ciudadanía no contaminará jamás lo que sus fábricas lo hacen a diario).

Una década de silencio por la tergiversación de la frase “nuevo milenio”. La postmodernidad no es una excusa y la tecnocracia jamás ocupará el lugar que les fue arrebatado al humanismo y al arte, a la justicia y a la equidad.

Una década de silencio para recibir con las manos vacías y el honor en otra parte el 2010.

Felicidades.

miércoles, 30 de diciembre de 2009

Penúltimo día.

Soñé que me mudaba de casa y tenía que empacar todos mis libros. Salían unos enormes, de pastas muy hermosas, los cuales me obligaban a detenerme a leer y pensar por qué diantres el tiempo pasa tan rápidamente. Se me juntaban las cajas con otras cosas pendientes y yo seguía leyendo. Luego alcé los ojos y me di cuenta que eran las dos de la tarde. Las ventajas del invierno y las vacaciones...

Hoy no sé si estaré agridulce. Pero estaré, ya es ventaja.

Y para los que gustan de repasar lo bueno y lo malo de este 2009, mejor no pongan los noticieros en la tele. Suelen confundir a las personas, y los mensajes publicitarios y de noticieros rabones distorsionan la realidad.

domingo, 20 de diciembre de 2009

Un corredor de altos vuelos

El viernes 18 se presentó en Casa Purcell el cortometraje "Corredor", dirigido por Jesé Avendaño.

Resulta realmente gratificante encontrarse con un trabajo hecho con toda la mano. Jesé logra captar la atención del espectador desde sus dos promos, los cuales poco tendrán que ver con la trama central del corto a simple vista. Pero si se echa un vistazo, podrá captarse la solidez del personaje, y se llega a una percepción completamente distinta a la primera que se tiene luego de ver el cortometraje completo: el protagonista pasa de payaso ordinario a un corredor que poco sabe de cultura pero que tiene un ego firme, el cual sufrirá un descalabro por azares del destino.


Corredor de altos vuelos, dirección sin pretensiones.

Probablemente lo que ayuda a que este sencillo cortometraje se convierta en una propuesta interesante, es precisamente la ausencia de poses, pretensiones o clichés desgastados que hoy en día usan tanto los directores de cine de la nueva ola. Jesé Avendaño propone una visión fresca y normal de la vida de un acto común, una historia que a cualquier encumbrado le podría pasar. Lo logra ayudándose de las imágenes que capta con su cámara, los close-ups, los cortos entre una secuencia y otra. Aquí se trata de demostrar la visión de un literato-intelectual y guionista respecto de la vida de alguien que juega un papel opuesto al mundo de las artes.

Algo que no debe dejarse pasar por alto, es la selección musical. La confluencia de ritmos y géneros es llevada al pulso de la imagen. Eso es algo que el espectador notará enseguida, y también es parte de la fórmula precisa para ejercer cierta hipnosis en quien mire este cortometraje.

Bien por Jesé, ojalá que sea el primero de muchos proyectos igual -o mejor aún- de buenos.


Para quienes no tuvieron la oportunidad de verlo,
les dejo los enlaces para que puedan apreciarlo por YouTube.



Promo 1


Promo 2


Trailer

"Corredor" I Parte

"Corredor" II Parte

sábado, 28 de noviembre de 2009

El Relámpago

Agárrale bien la mano y observa la dirección del relámpago, decía papá balbuceante de números y psicotrópicos en la saliva. ¡Fuerte, idiota! La energía no va a esperarte para ver si tienes ganas de hacerlo bien o no. Sostenle la espalda, suave pero rígida, tonta, las vértebras son los nódulos centrales de esta maravilla llamada cuerpo humano.


El jinete eléctrico otra vez es un enano y lleva bocinas ultramodernas para pedir un poco de atención. Es que me da miedo que truene, papá. Me da miedo que se vuelva blandito y yo no sepa qué hacer. Imbécil, me decía, igualita que tu madre. ¡De eso se trata, de que lo sientas blandito! Los que caminamos somos blanditos, güerca estúpida. Los que caminamos…


¡Grash, trom, cram! Vestir azul me desagrada, son esas botellas entre verde olivo y plúmbago las que iluminaban sus ojos, como de aparecido a media noche. ¡No te quedes ahí parada, idiota! ¡Ayúdame, que los números del rayo en el espacio viajan rápido! ¿Como tu cerebro, papá? No, cómo le iba a preguntar así, si él era un ingeniero de ideas futuristas, el mejor de toda la región. Y yo cerraba los ojos para no pensar que tú los tenías abiertos las veinticuatro horas.


Entonces, nació el relámpago y serviste de pararrayos, papá cayó fulminado en tu lecho seco, macho estéril a destiempo, joven eternizado, monigote de carne sin vida. Yo perdí la movilidad de los dedos de mi mano izquierda y la libertad de tener qué cuidar de cada rayo, de cada burla, de la locura de papá.


La nota salió en todas partes, la abuela lloraba –la gente creyó que era por la tragedia, pero en el fondo los tres sabíamos que era por tanta pluma de cuervo escupida por las bocas juzgadoras– y yo me debatía entre invitar o no a los amigos de papá al sepelio: siempre me cayeron mal por doble caras, y además temí que quisieran apostar el ataúd cuando se les terminara el dinero en las partidas de póker que acostumbraban hacer en cualquier lugar que tuviera una mesita.


No sabes cuántas ganas me daban de salir en medio de la lluvia y en la bici seminueva que dejaste. Nunca lo hice porque papá no me enseñó a andar en bicicleta. Cuando respirabas, aspirabas también la atención de papá. Al morir, te chupaste de un solo jalón su vitalidad y la fe en las cosas que tienen movimiento. Como los rayos al llover. Por eso me ordenaba obsesivamente que te agarrara bien de la mano cada vez que tronara y relampagueara.


Llegué a odiarte por estar en ese lugar privilegiado, sentadito como muñeco de cera, bien peinado y perfumado: papá te amaba y de seguro mamá estaba contigo más tiempo del que pasaba conmigo.


Ahora que soy vieja ya no te odio tanto. Es más, creo que hasta te compadezco: luchando contra tu propia inercia de ser primero eterno, y luego el tapete de mi habitación, no conociste ni la mitad de lo que yo sé como heredera que soy del extravío de papá. Cuando te sacaba a pasear en tu sillita de ruedas, sabes, me daba risa. Sí, risa. De lo ridículo que es todo: tú ya ni te cansabas y en cambio yo, chiquita y medio ajena a todo lo que ocurría, llegué a creer que yo era la que se desplazaba detrás del espejo y no tú. Que papá era puro cuento y por eso le salía tan mal el papel. Que tú seguías dándole lata a mamá con tus necedades de príncipe infeliz.


A pesar de los años, aún tengo grabadas esas escenas en las que papá se soltaba platicando y riendo contigo ante los ojos pelones de la gente que lo veía sosteniendo dos vasos de limonada, a cada uno de los cuales le daba un sorbo entre enunciado y enunciado para ver si antojándote te hacía volver a la vida. A veces creo que lo que mantuvo a flote a papá fue platicar contigo, un muñeco sin aire, siempre peinado igual. El jardín con aquellos geranios resaltaba por su mancha de inocencia: las flores nunca pueden estar locas. Papá sí.


Y ahora, idiota, recoge esa piel que desinflaste sin mi permiso, imagino que llegará papá y de un golpe sacará un pivote para inflarte de nuevo: yo quería un globo de helio con un panda pintado y un corazón al fondo. Él me decía que pocos tenían un hermano-globo que no volara porque dentro de sí no había nada, ni siquiera helio… Pero tú no eras un globo, eras un hermano sin entrañas.


Se quema las yemas. Un olor a chicharrón rancio impregna la casa. Ella se despide de sus cosas al compás del trueno que la mueve como si fuera el muñeco que lleva en sus manos el viejo de la danza.


Ahora, un canal importante de televisión transmite un reportaje sobre el primer hijo disecado por su padre. Varios museos están apostando todo para quedarse con los restos del tapete humano. En dos segundos más, el niño apagaá el televisor y le contará a sus clasemedieros padres la historia que acaba de ver en un noticiero de corte amarillista. Dentro de dos horas, pensará que el mundo está loco porque los padres no permiten que las historias insólitas se sienten en mesa ajena a la hora de cenar.

jueves, 26 de noviembre de 2009

Parafernalia legislativa

Fui al Congreso Local a que mis hijos postizos presenciaran una sesión. Olvidé que era miércoles y no martes, así que desde un inicio todo me agarró desprevenida: resultó que la comisión de equidad y género del Congreso de Coahuila hizo como una especie de fiestecilla con motivo del día de la no violencia contra las mujeres.

Si el Poder Constituyente de 1916 aún existiera, le habría dado un soponcio: la sala se convirtió en una parafernalia sin igual: muchachos de diferentes preparatorias (entre ellas una muy extraña llamada "Don Bosque") interpretaron canciones llenas de vacíos sociales: "Malo, malo, malo eres, no se daña a quien se quiere, no/Tonto, tonto tonto eres, no te pienses mejor que las mujeres (bis)"; "Pégale a la pared, pero nunca a una mujer (bis y el bis en intervalos muy próximos debido a las pocas estrofas de la canción); "Mujer, te admiro por golpeada, rechazada y maltratada"... A cada canción habría que integrarle las diez chicas de negro y mal maquilladas que se la pasaron llorando para hacer más creíble su situación de maltratadas.

En realidad las canciones son lo de menos: los muchachos las interpretaron con muchas ganas. La gente -jóvenes la mayoría- aplaudía con muchas más ganas. Eso está bien.

Lo que no está bien, es utilizar, capitalizar y manipular el talento juvenil en pro de una reunioncita estilo "mujeres rotario" para decir "Basta, ni una vez más". De nada sirven las participaciones de estos jóvenes, si la problemática alcanza magnitudes estratosféricas. Y me atrevo a decir que la violencia no sólamente la vive la mujer, sino toda la humanidad.

Esperé en vano una respuesta por parte de las diputadas (quienes, por cierto, deberían llevar un curso sobre pronunciación correcta de las vocales para no decir "ferréa" en vez de férrea, o Bosque en vez de Bosco) ante la incipiente y rascuache propuesta de reforma y adición de las leyes operantes en nuestro estado de la república realizada por una MP -que también era directora de los refugios de Coahuila (no me quedó muy claro ese tipo de dualidad, si es que la hay). Pero sólamente obtuve un poema declamado por una diputada panista que me dio clases de derecho público cuando estudiaba comercio internacional. Se suponía que estábamos en el Congreso Local y no hubo medio de motivación alguno que impulsara a estas personas a hacer algo a favor de las mujeres maltratadas: yo no quería canciones, yo quería acciones. Unas muy legales.

La parafernalia se me hizo eterna. Pero todo llega a su culminación.

sábado, 21 de noviembre de 2009

Taller de Narrativa: Caras Nuevas, Puro Cuento




Ahí nos vemos: Hoy sábado, 8:00 P.M, en Casa Purcell
Los alumnos del taller de narrativa de la licenciatura en Letras Españolas
leemos cuentos, muchos cuentos.

¡Letras Existe, Resiste! El Blog

Para los que aún no se hayan enterado, desde el viernes 13 de este mes inicié, junto con mis compañeros de letras, un movimiento estudiantil en pro de la independencia de mi escuela respecto de la Facultad de Ciencia, Educación y Humanidades.

Quienes estén interesados en conocer un poco más sobre este asunto, los invito a que visiten nuestro blog:



Ahí verán el pliego petitorio, noticias, comunicados de prensa y hasta un manifiesto, el cual me gustaría muchísimo que respaldaran con su firma electrónica. Si desean firmarlo (lo que implica la adhesión al movimiento a través del apoyo moral y fáctico), por favor comuníquense conmigo a la cuenta de correo electrónico que aparece en esta página como cuenta de contacto.

¡Letras Existe, Resiste!

domingo, 15 de noviembre de 2009

2 horas

Hace rato perdí dos horas de mi vida viendo una película aburridísima. Me dio ansiedad post complejo de culpa por haber perdido 120 minutos de mi requinteado (como todo lo que hay ahorita con la crisis) tiempo.

No se aceptan devoluciones, me dije. Así que ahora pierdo mi tiempo exorcisando mis complejos con un detallado análisis de cada sensación que me provoca perder otras dos horas reviviendo las dos primeras.

Debo ir a dormir.

jueves, 12 de noviembre de 2009

Reflexico Nation

¿Y en el Día Nacional del Libro, cuál otro escaño de justicia, cuál otro fragmento de historia, cuál otra gasa raída de la memoria se arrumbará en el espesor de la pelusa de la T.V.?

Microfilminas para la libertad,
oprima el botón rosita de su cel.

miércoles, 11 de noviembre de 2009

De Esopo a Nostradamus

Total , que mi traducción de una fábula de Esopo del latín al español quedó como si fuera predicción de Nostradamus. Canté uno de los no sé cuántos cantos de Carmina Burana, uno profano, dedicado al vino. Prometo pasárselos después, con la traducción al latín y todo. Está bueno. Es una parodia a lo sacro y una apología al alcohol. Y aunque yo no tomo (ni consejos, por eso me va como me va), me gustó esta onda de ser libre para emular a Venus y la manera en que Baco envalentona a los hombres. Va, es promesa a corto plazo. Ojalá pueda hacerlo en estos días.

Por fin terminamos mi equipo y yo de dar la clase del futurismo. Nos quedó poca madre, Nayely se mareó con una grabación llamada "La Máquina Tipográfica" porque minutos antes entre Julieta, Talía et moi penetramos el salón con harto humo de incienso, pusimos papel celofán (pusimos... lo pegó todo Julieta), apagamos las luces y luego puse una musiquilla que me hallé en "interné" de las locuras que hacía este señor, Marinetti, con una pantalla de esas del Mediaplayer todas sicodélicas que salen por default. El caso es que se nos "malviajó" y aquello fue la onda, porque hasta yo terminé mareada al finalizar la exposición. La onda era divertirse, imagino que eso le habría gustado a esos señores...

Hoy voy donde el Archivo Municipal, a conocerlo bien y a hacer preguntas capciosas (mentira). Es obligatoria la vuelta hasta allá y eso está bien, pues me gusta mucho el balcón de ese edificio: desde ahí se ven la Catedral con bótox y las calles más antiguas de mi ciudad, Little Jump, la ciudad que ahora tiene 17 puentes (más los que se avecinan) y no sé cuántos bulevares, pero ningún paso peatonal, excepto por ese puentesucho por la de Echeverría y Abasolo, que tras su construcción dejó tremeno bache como de medio metro de radio y el cual fue tapado a la brava y con el Borras como supervisor de la obra hará poco más de un mes. Espero no quedarme dormida en el recorrido, ando bien cansada y yo sigo escribiendo tontera y media aquí. Pero ya tenía ganas de hacerlo.

Hace frío acá en la ciudad y yo no lo siento. Me gusta ver la niebla de noviembre, me recuerda muchas cosas que me he dicho y que no pienso contarlas aquí.

Gracias por leerme, les mando un beso. Lux.

Acetona

A pesar de que el pasado no puede traerse a la realidad presente. A pesar de que somos un sinnúmero de dimensiones superpuestas que lo único que hacen es trabajar como en una película de 24 millones por segundos luz (y eso que hablo únicamente de la dimensión que nos toca), siempre habrá un rastro de lo que fue.

Más que la imagen, más que el tacto, subsisten el sonido y los aromas. Pensar que es el eco y el olor lo que nos hace saber que realmente algo pasó antes de nosotros, y que inevitablemente alguien más pasará después de nosotros; pensar que son ellos dos y no una cápsula para la memoria, ni un celular con agenda programada. El olor es una cauda de lo que fue. El eco, un terco obsesivo a repetir las cosas.

Me di cuenta de ello al llegar a mi casa. Mi carnala se pintó las uñas. Yo no estuve ahí, pero el viaje de acetona fue otra cosa.

Si luego piensan que las nimiedades generan nimiedades, observen que cada detalle pertenece a un microcosmos.

martes, 10 de noviembre de 2009

Para lelismos

Sucedió que hoy me levanté pensando que era ayer y luego resulta que tu cara no se borra ni con el detergente dando vueltas por la lavadora. Miras la tele, ves caer el muro. Y yo siento que se levanta uno más grande entre el tenedor, el plato, las flores anticuadas, este perico que me grita mentadas y no verdades, y yo.

(Pensamientos de mi otra yo en una dimensión paralela. En realidad, yo trabajé como negra -ups- todo el día y ahora sólamente quiero que amanezca para verme dar la clase del futurismo y tantán).

lunes, 9 de noviembre de 2009

Elmo, Bono y la caída del Muro de Berlín

9 de Noviembre de 1989: Cae un muro, el de Berlín. Cae un sistema que hacía, como en las reglas de la física, un contrapunto frente a la incipiente economía neoliberal, hija –como ya lo sabemos– del capitalismo.

El muro de Berlín cayó y con ello se marcó el retroceso en la historia: jamás olvidaremos la paz de la guerra fría que nos mantuvo a varios países en la zozobra de una libertad un poco más abierta a las alternativas en cuanto a los sistemas político-económicos se refería. Había de dónde escoger. Había con quién cambiarse de bando. Se exaltaba el nacionalismo –en muchos de los casos altamente nocivo para el desarrollo mental de una sociedad en construcción, pero, insisto, necesarísimo en momentos de crisis de identidad originados por puntos que tiran con la misma fuerza hasta desgarrar el sentido común de una colectividad–, se propiciaba la tranquilidad y el debate.

Para muchos, su caída fue un manifiesto a la libertad: es cierto que un muro siempre origina un sentimiento de ansiedad por la restricción que impone a quienes viven detrás o delante de él. Efectivamente, un muro en un mismo país originaba neurosis, problemas existenciales y agresión reprimida: los occidentales deseaban recuperar sus raíces, los orientales, dejar de ser un número en las filas a la hora de ir por la despensa que el gobierno daba a todos por igual. Era un panorama triste, el de la segmentación de un país que intentó eliminar a todo aquél que no fuera ario. El muro representaba la tensión y el miedo a que en cualquier momento uno de los dos presidentes de las naciones más poderosas podrían hacer estallar un hemisferio entero con sólo oprimir un botón.

Pasó que tras el derrumbamiento de dicho muro, la mayoría de las personas creyó en la unidad, entendiéndose por ésta la unificación de la acción humana en todos los ámbitos con fines de fraternidad y elevación de la calidad de vida. Pocos escucharon que lo que vendría sería la unificación económica, que a la larga ha dividido más al hombre –incluso en sus propios núcleos de interacción diaria– que lo que la existencia del capitalismo y el comunismo dividió en su momento.

Veinte años después, quienes recordamos esa época lamentamos el uso incorrecto de la palabra liberación, pues en todo caso, lo único que se ha liberado son los precios, las cuotas al derecho de piso y hasta de credo, profesión, ideología y trabajo. Al quedar un solo punto tirante, como reacción natural tuvimos que los puntos opuestos ejercieron por vez última su fuerza conforme a la tercera ley de Newton: toda acción genera una reacción. La desaparición del sistema socialista (falible por la praxis poco ética de sus dirigentes) creó un vacío que se llenó con prácticas monopólicas y oligárquicas. La inserción de los grupos socialistas de oriente en la actividad económica occidental y su hipnotizante poder de consumo atrajo más desdichas que cosas buenas: miremos a nuestro alrededor, el mundo está pasando por una grave crisis. Aunque se me olvidaba, claro, que aquí en México ya no la hay.

Veinte años después, Bono, el carismático líder de la banda irlandesa U2, y quien en su juventud fuera considerado un contestatario, hace vibrar a Berlín con su vértigo, su elevación y las cosas más dulces de sus canciones buena onda. Veinte años después, el Google celebra los cuarenta años de la existencia de Plaza Sésamo: casi vaticinador, el sistema capitalista nos restriega en nuestras caras con Elmo lo fácil que es derrotar a un enemigo usando las armas del dinero –aunque sea virtual– a través del control de las masas. Como diría la máxima (y siguiendo la pauta belga de hace unos días en este rubro): más pronto cae un hablador que un cojo.

Levantar muros no era la mejor opción para la reestructuración político-económica mundial de la época contemporánea. Tampoco lo es la imposición de un régimen económico muchas veces inaplicable en países del tercer y cuarto mundos vía la el FMI, FAO, la CEPAL, el CEPE, la CEPA, la CESPAO, el CESPAL, el G-8, entre otros. Lo ideal sería entender la fraternidad como un valor axiológico que rebasa todo sistema no natural a la esencia del ser humano. Pero eso es hablar de utopías.

Ahora dígame si todavía quiere destapar la botella de sidra para celebrar(porque de champán…). Lo invito a ver “The Wall”, de Pink Floyd, en Youtube.

sábado, 7 de noviembre de 2009

¿Para qué mortificar la paz de la montaña azul enmedio de esta húmeda noche sabatina?

He aquí que platico con flores en las papilas y me sienta bien estar medio dormida frente al teclado: al final, lo único que poseo realmente es este rayo de luna.

¿Poemas ilustrados? Sólo en la revista "Agárrate"

Chéquense los poemas de mi alterego en el número correspondiente al mes de noviembre de la revista "Agárrate". En esta ocasión, un pintor español me ha hecho el favor de ilustrarlos. ¡Olé! Que han quedáo hermosos.

martes, 3 de noviembre de 2009

Reanudación bloguera

Pues antes que nada, quiero pediros una disculpa a quienes por cualquier motivo siguen este blog y lo único que han hallado recientemente son fotos, fotos y más fotos.

Octubre ha sido un mes lindo, hermoso diría yo. Vi la gente que quería ver, abracé a quienes deseaba abrazar, conocí a quienes no imaginé y descubrí talentos míos que ni en cuenta. Me di el lujo de echarme la pinta en la escuela, yo, la ñoña de toda la vida, y me siento bien. Estoy sintiendo el valor de la libertad y la transmito correctamente a mis alumnos, a quienes, por cierto, hará cosa de una hora me los roundeé fatal: amanecí con el gallo encrespado. Se me olvida que no tengo cara para exigirles que deben respetar a la autoridad, si soy yo la más anarquista de todas las saltillenses y de todos los Saltillos posibles. No tengo cara de exigirles que crean en un sistema -y mucho menos que se apeguen a él- cuando incluso yo también sufro los estragos de lo que estuvo mal desde el inicio, o quizás un poquito después.

Puedo, quizá, enseñarles lo que es el respeto y el intentar empezar desde cero. Escribo esto y se me hace un nudo en la garganta. Creo en ellos y en su inquietud, en su sarcasmo y en la inteligencia pueril que me saluda con canciones pop de moda todas las mañanas. A lo mejor por eso me da tanto miedo que con su desorden terminen siendo como el resto de los adultos que me la raya mientras conduzco con notoria impecabilidad. Quiero pensar que eso es así.

En fin. Noviembre llegó y yo me siento como Alka-Seltzer deshacíéndose en el vaso: demasiadas cosas en qué pensar, hacer. Deseo días de 72 horas (¡Oh, mi Lord, escuchad!) y deseo estar despierta lo más posible... Por lo pronto, una clase sobre el futurismo está ebullición en mi cabeza y yo ya quiero encontrar la manera de estar en dos lugares a la vez, porque ahora escribo desde mi chamba.

Gracias a todos los que me han dejado comentarios lindos en este blog. Procuraré contestarlos lo más pronto posible. Mientras, les mando un beso y un abrazo.

Frase del día: "El tiempo que te quede libre, si te es posible, dedícalo a redimir..." Ustedes sabrán qué.

lunes, 19 de octubre de 2009

XII FLS 09: LAS FOTOS

Para los voyeristas de corazón (y para los exhibicionistas también), aquí les dejo unas fotos de las muchas captadas por las lentes de Víctor Mendoza y Enrique Álvarez del Castillo, a propósito de la XII Feria del Libro Saltillo 2009

Jesús de León y Serge Zaïtzeff. /E.A/


Jesús de León y Daniel Sada./E.A/


Indran Amirthanayagam./E.A/


Hugo Gutiérrez Vega./E.A/

Dra. Ana Cairo./E.A/

Mauricio Bares. /E.A/

Guillermo Samperio. /E.A./


Arq. Arturo Villarreal./E.A/

Vanessa Bauche./E.A/

Alberto Estrella./E.A/


Alberto Chimal./E.A/


Julio Trujillo./V.M/

Julio Trujillo./E.A/


Presentación del Libro "Pitecántropo", de Julio Trujillo./V.M/

Presentación del Libro "Pitecántropo", de Julio Trujillo./V.M/

Presentación del Libro "Pitecántropo", de Julio Trujillo./V.M/

Presentación del Libro "Pitecántropo", de Julio Trujillo./V.M/

Esteban Ascencio y José Vicente Anaya./E.A/

Presentación de la Colección Poética "Poesía de Largo Aliento". Esteban Ascencio, Marlén Carrillo y José Vicente Anaya. /E.A/

Javier Treviño./V.M/

Marco Márquez./V.M/

Marco Márquez y Javier Treviño./V.M./

José Chapa./V.M./

Poetas en el Desierto./V.M/

Poetas en el Desierto./V.M/






domingo, 18 de octubre de 2009

Pregunta dominical

¿Acaso la gente irá a votar, a pesar del húmedo otoño que afuera está ocurriendo?

Y no lo digo por el clima, en verdad neblinoso. Lo digo por el panorama político-social.

domingo, 11 de octubre de 2009

Creo que a lo largo de esta FLS 2009 he tenido muchas y muy bonitas sorpresas. Besar al guapo de Alberto Estrella, abrazar a la heroína Vanessa Bauche, escuchar el desmenuzamiento perfecto que el Dr. Araiza hacía de La Náusea, El Extranjero y El Amante a través del método fenoménico-existencialista, reírme con Paco Ignacio Taibo II, llorar de emoción al oír la poesía de Indran Amirthanayagam, ser efímeramente feliz en las mini-sesiones de minificción a cargo del cuentista más sintetizado del México actual, Armando Alanís, entender las nuevas tendencias del cuento moderno gracias a la intervención de Guillermo Sampero, platicar con el filósofo Mauricio Beuchot y recordar la Grecia que nunca fui con el maestro Hugo Gutiérrez Vega, son algunas de las muchas que ya les contaré (eso espero, y si no, esperen muy pronto la edición electrónica de la revista Lecturas, donde saldrán las entrevistas que mis compañeros y yo les hicimos a varios de los que se presentaron en la Feria del Libro Saltillo este año).

Pero sin lugar a dudas, el haber compartido una mesa de presentación a lado de un gran poeta -a petición del mismísimo poeta Anaya- como lo es el Maestro José Vicente Anaya y del Editor y poeta Esteban Ascencio para hablar de una colección interesantísima denominada "Colección Poética de Largo Aliento", cuyos tres primeros volúmenes son nada más y nada menos que de Allen Ginsberg, Jim Morrison y Ernesto Cardenal, ha sido lo mejor de esta feria, el más inmerecido regalo y homenaje a una mujer que tal vez no sepa muy bien quién es, pero sí lo que siente y lo que ve, tanto en su interior como en su exterior, precisamente porque usa los caleidoscopios-lentes que la poesía regala a quien se acerque a ella.

Aprendí muchas cosas en esa mesa. El maestro Anaya quería interrupciones pero yo la verdad no quise interrumpirlo porque escucharlo es un placer auditivo: habla y habla y entre más lo hace, más ganas dan de seguir oyéndolo porque tiene una voz de ésas que no cansan. Así que la que primero tenía tremenda boca abierta de entre todo el público era yo.

Vaya, que hasta lo seguí escuchando a pesar de mi repentino acceso de tos feroz que me dio en plena presentación. Maldita faringitis, ya me las cobraré... no sé cuándo, ¡¡pero no te salvas!!

La colección, de la editorial Laberinto, consta de 60 títulos -esta tarde-noche nos entregaron los primeros tres-, dos de los cuales son traducciones al español hechas por el propio poeta Vicente Anaya. Todavía hoy, que es el cierre de la feria, pueden adquirirlos: están en oferta especial, $50.00 cada uno. Su precio normal es de $100.00. Creo que ambos precios también son de colección. Ojalá que tengan una chancita de ir a vernos hasta el rincón del dinosaurio (Museo del Desierto) y puedan adquirir al menos uno de estos ejemplares.

Yo, por mi parte, les reitero que los espero ver por ahí a eso de las 11 AM en el Foro Explanada del Museo del Desierto y la FLS 2009: leo poemas de mi alterego, Velvetine.

¡Feliz dormingo!

miércoles, 7 de octubre de 2009

El Dragón "Meid in Cháina" por fin entendió, apesadumbrado, que jamás sería el compañero estoico de algún valiente guerrero, y sí de algún niño breve que lo tenga en su repisa.

lunes, 5 de octubre de 2009

Presentación del Libro "Casi Nada", Daniel Sada

"Pitecántropo", Julio Trujillo


Foto: Cortesía de Víctor Hugo Mendoza Zamora

A los lectores de este blog por costumbre, curiosidad, morbo, casualidad o amistad, les entrego el texto que leí hace rato en la presentación del libro Pitecántropo, de Julio Trujillo. Fue un domingo poético, de esos rarones y sui géneris que me pasan allá cada eclipse saturnino univalente (¿¿??).

Un placer conocer al escritor. Julio, los pitecántropos saltillenses esperamos a tu séptimo hijo (y una visita más a la ciudad).

Zas, les dejo el escrito.





Antes que nada, quiero agradecer a los organizadores de la FLS 09 y en especial al Maestro Gerardo Carrera por hacerme partícipe de un movimiento literario cultural que tanto poetas como escritores esperamos año con año, pues en él sentimos que Saltillo se redimensiona y vuelve a cuestionarnos nuestro lugar como creadores de realidades alternas: no hay que olvidar que el verbo potencia todo y la literatura es verbo al fin.

El poder presentarles en esta ocasión la más reciente obra de uno de los exponentes de la poesía con mayor resonancia en estos momentos, me hace sentir que la batalla finalmente va cediendo terreno a los poetas: a pesar de ser una amante de este género, creo haber mostrado una sumisión casi absoluta frente a lo imperante en la literatura actual: lo in es leer narrativa. Ergo, lo in es presentar narrativa. Que todos los sentimientos recaigan en ella. Que ella haga el trabajo que los hijos de Safo de este siglo y finales del pasado no han sabido hacer. Los buenos poetas ya murieron. Los actuales sólo bromean.

Si tuviera enfrente a algún fundamentalista marginador del mundo poético que justificara su actuar con estas palabras –o con otras, da igual–, probablemente le mostraría varias obras de autores vivos, entre ellas, la que presentamos el día de hoy.

Y es que desde que le quité el plástico al libro, entendí que Pitecántropo ya se anunciaba con su portada como un ejemplar de lo que es la buena y verdadera poesía del siglo XXI: la pestaña que permite que la dobles y juegues con ella para encontrar a un homínido y así jugar a que de la silueta del hombre sale el chango que todos tenemos dentro y que pocos exploramos para vencerlo, olvidarlo, matarlo a través de un verso, suicidarlo de uno mismo en un poema, era el ejemplo. Estaba ante un juego de poesía visual, una verdadera, lúdica, irónica y además compleja, precisamente por su sencillez. Adiós a las frugalidades de hacer textos con puntos y barras. Adiós a las nervaduras de un libro de carne. Aquí la función poética de la portada es anunciar que lo que viene va en serio porque se ha vencido el temor de desnudarse tal cual es. Tal anagnórisis es ya poesía:

“Naces. Coincides aliviado: no sabrías trazar zetas como un átomo loco en las fisuras (el tajo de los párpados, el empozado olvido en esta cucharada, las camisas desangrándose). Tu resistencia es gradual como el olvido del olvido, y si te multiplicas es solamente porque te abandonas. Sabes, bajo la regadera bautismal, que existe un eje. Hablarle a Chucho”. (p. 13)

De dicha agnición parte Trujillo: tres veces nace en el libro (al inicio, en medio y al final del poemario) y en las tres veces surge un trozo de él que redescubre, reconoce y poetiza lo ordinario del mundo como si fuese la primera vez que la imagen pasa ante sus ojos, por sus dedos, en el sentimiento, alrededor de la estadía extranjera. Trujillo se habla a sí mismo, le habla al homínido. Le habla a su ego poético. Se regaña, se apapacha, se describe en esa entropía laboral, que aunque literaria, no deja de ser entrópica. Le gusta oírse jugando con la fonética de las palabras, construye laberintos, pasajes, arteobjetos que se difuminan una vez que el sonido se corta por el aire ya sin vibración.

Algo que condensa la fuerza poética de este libro es la libertad, el desenfado casi púber con el que Trujillo entrega un trozo de sí mismo, trozo que luego se vuelve total por la nitidez en la imagen poética presentada en cada línea-verso: Julio Trujillo es honesto, se burla de sí mismo, se saca una radiografía y luego escribe sobre ella. La moja de días de pensadera y luego la pone al viento a secarse mientras nimba y se mimetiza en la lluvia que narra la soledad y la reflexión de condominio de un hombre que se sale del etiquetar postmodernista: si bien lleva la misma vida que el resto de los que sobrevivimos este siglo, Julio Trujillo le saca lustre a dicha estadía y canta en verso seguido lo que le ocurre como Julio Trujillo y no como un sobreviviente más:

“No se ha de relabrar en todo, amigo Adán, o al menos no se ha de decir ha. Las milpas crecen con la siempre renovada lluvia de ojos que sembraste y que se siguen cosechando, bien o mal. ¿No te gusta su azul amoratado, el agave que ahí se fermentó? Creció un mundo en el surco y no lo puedes cancelar. Relabren quienes quieran, entréguense al delete y copy-paste: eso es oficio y está muy bien. Se puede, no se ha”. (p. 36).

No creo que sobre o falte palabra en cada poema conformante de esta obra. Hasta las comas y los morfemas construidos fonológicamente (como las palabras poraianda y parakés, con “k”) son necesarios para explicar que aquí el autor es hombre, es cotidianeidad, es paisaje, es bosque, es reportero de lo bucólico, es país extranjero, es atisbo de la rutina y el protocolo, la semántica y el sentido. Es amante del viento, del barullo del café Zahara, de esa mujer entre nívea y transparente que diluye sus pasos-muslos con la colilla de los cigarros que hojas después él se fuma; de las olas, del suelo azul nieve y los porrazos que le atan la dermis a él, de su perra Zelda –que ahora flota floralmente, verdemente, en un jardín madrileño; de la galleta que muerde, de los pequeños minutos de felicidad que se regala. Y hasta se da el permiso de describir la pulcritud del ridículo de lo histórico y de lo histórico del ridículo arrinconando su voz en personajes como Frenhofer, Empédocles, Duchamp, Pound, Avedon, Miles, Mingus, Coltrane, y Vicent y Theo Van Gogh. Ridículo por la complejidad de sus acciones en un marco vital simplón. Histórico porque se registran en intervalos seriados y cronológicos.

Existe, además, una peculiaridad que termina de fijar la solidez de esta obra, la cual reside dentro de la estructura de todos sus poemas: no hay una división entre un verso y otro. Trujillo apuesta por la firmeza de la sonoridad del lenguaje poético empleado y lo hace bien: hay vanguardia en su creación por cuanto la mayoría de los versos no rima ni hace metáforas forzadas o encabalgamientos ostentosos y/o pesados, y al mismo tiempo hay ritmo porque las palabras que danzan en cada espacio textual, rimen o no, son las exactas para que el objetivo se cumpla. De esta manera, el poeta logra dar un efecto de integridad al propiciar la armonía sonora y entregar a la vez una idea sustancial sin llegar al hermetismo o al rebuscamiento.

Las imágenes abarcan todo el espectro sensorial, prevaleciendo el tacto, el gusto y el oído. En ellas encontramos ejes introspectivos entrelazados en el disparo de una utopía expresada como un anhelo casi pueril por encontrar la manera de reconectar a la infancia con la adultez, utopía que varios sufrimos porque es difícil hacerla realidad, y de la cual el autor nos muestra los avances de su propia búsqueda.

Cabe decir que este poemario es para leerse inicialmente dos veces, una en silencio y otra en voz alta (y a solas preferentemente: la compañía del autor viene de regalo). Después puede leerse las veces que se quiera, se necesite o se desee platicar con el autor.

Apuesto por esta obra porque demuestra que el sentido de la poesía no se ha

perdido entre quienes se encargan de reivindicarla en un siglo repleto de prosa. Le apuesto también porque demuestra que la sensibilidad no está peleada con la experimentación, una muy cuidada y calculada: el desenfado de Trujillo es un detalle minucioso y artesanal del cual nacen poemas honestos pero nunca irreverentes.

Y apuesto también por este libro porque soy amante de las nubes, los árboles y el mar, y Julio Trujillo me ha hecho el favor de atar los cirros a los árboles, de describirme lo primigenio vital en el agua al hablar de ballenas, notas de pianos bajo el mar y tiburones: lo primigenio en cada civilización se habló en poesía. Trujillo vuelve al origen a través del mejor instrumento que conoce los puntos exactos donde la vida expulsa más vida. El poema que viene a continuación es un ejemplo de ello:

“Una propuesta sería anclar (lo dijo verbatim alguien que sabe) con árboles las nubes. Un macizo, un verde imán para las veleidosas. Hay más comercio entre la tierra y el cielo del que cabe en el pronóstico del tiempo. La liquidez es la lluvia –tauto: el circulante. ¿Cómo atraparla? Literalmente con esponjas y costales, pero antes no olvidar el erotismo del follaje, esa turgente carnada. Ni pensar en los polos: que se queden en paz, encasquetados”. (p. 69).

En cuatro líneas, los poemas de Julio Trujillo son poemas que describen la soledad, la búsqueda, el caos y la metamorfosis interna. Una expresión poética que echa mano (y letra) de los recursos fonéticos y plásticos de la poesía, de la pureza de la nieve y las olas del mar para formar un espejo-fotografía de su autor. Eso es Pitecántropo.


Y ahora los links de las notas periodísticas acerca de la presentación del libro:


"Pitecántropo"

"Poesía 'incurable'; Pitecántropo, de Julio Trujillo"


martes, 29 de septiembre de 2009

lunes, 28 de septiembre de 2009

Que treinta años no es nada...

Arrestar a Polanski en tiempos de dictadores encubiertos por cremas democráticas. Arrestar a un creador, a un artista, a pesar de su legado y a pesar de que afuera sí hay personas que realmente ameritan el arresto, la cárcel, Siberia (y los siberianos de seguro me dirían ahorita "¿y aquí por qué?"). Arrestar a un viejo cansado, después de treinta años, después de que la misma otrora niña dijo que ya no había más problema.

Entiendo que en su momento fue un delito. Pero existe lo que se llama prescripción. Y además está la atenuante de que este señor se la ha pasado en el limbo tanto tiempo, huyendo de un coito legalmente tipificado como delito, huyendo de su perversión, huyendo de la mente pervertida de perversos que hacen males y ven la paja en el ojo ajeno. Treinta años de vivir en la zozobra, y a pesar de ella tenerlos bien puestos para seguir creando arte...

Me satisfacería más el poder ver uno de estos días a los grandes empresarios, a los dirigentes de todas las naciones que exponen a su pueblo al hambre, a los catedráticos de escuelas importantes que dicen mentiras y roban para mantener un nube de estatus, a los policías corruptos, a las madres que exponen a sus hijas a hombres sin escrúpulos, a padres que ponen a regentear a sus hijas, que ponen a sus hijos con problemas de salud a pedir limosna , a comerciantes que prefieren tirar sus productos antes que regalarlos a los millones que mueren de hambre, a todos los directores de Hollywood que han penetrado y perpetrado a miles de jovencitas en aras de un papel de segunda, arrestados.

domingo, 27 de septiembre de 2009

Maldito, maldito insomnio... Empiezo a creer que tengo horario de mexicana en Europa, aunque en la vida haya ido.

Nos leemos al rato.

viernes, 25 de septiembre de 2009

La frase del viernes:



"He visto poemas salvar vidas / sin que lo supieran / ni los poemas / ni las vidas."

Eduardo Milan


Sobre el Destino

Creer en el destino. Agobiarse con el mañana, la propuesta de querer levantarse otro día más a preparar la misma rutina, esa novela con final abierto para los dioses, pero cerrado para uno como ser humano.

A diferencia de otras personas, yo no creo en el destino. Yo soy el destino mismo. Lyotard, el padre de la postmodernidad –esa corriente que nos arrastra y se alimenta de nosotros– ya lo sabía: los pensadores nos concibieron. Nosotros somos ese futuro que imaginaron. Después de nosotros no hay más dioses, ni más ilíadas ni más calendarios gregorianos, ni más guerras atómicas. Somos el producto cultural, intelectual e imaginario de otro más vivo que nosotros. Somos una teoría. No existe esta realidad.

El presente como tal se hace agua entre las manos. Ahora que ya todo pasó, ahora que todo lo pensable fue expulsado en la nave del intelecto, en el legado de los filósofos, en la autarquía de los literatos y en la oligarquía de los neoliberales, los empresarios y los dirigentes de las naciones que existen únicamente en los mapas; ahora que somos la canción del profeta mientras éste, en otra era, al mismo tiempo y paralelamente, se duerme tranquilo bajo las estrellas, sapiente de su creación, entendemos algo: el pensamiento es verbo, la hipótesis es verbo, la ideología es verbo, la profecía es verbo. El verbo es creación. El verbo es una ecuación cuántica. Lo cuántico es el código hablado del cosmos. Nada que no se haya formado en las galaxias se salva de un nombre, una ecuación. Nada que forme parte del polvo cósmico se salva de estar escrito en la frente de algún planeta.

El “hoy” se nos vende como un pedazo de arcilla moldeable. Allá arriba, en el éter, nos moldean para que pensemos eso. Somos la ilusión de un ser mejor que todos nosotros. Nosotros somos los átomos que al juntarse forman una pelota multicolor. Y él juega con ella. Se la come, la lame, la introduce en sus sueños. Y nos sueña. O nos soñó. Cuando Borges dijo que éramos el sueño de alguien más ya había pasado rato de ese sueño. Ya fuimos el sueño. El destino es, precisamente, platicar de la experiencia onírica, no tanto como fabricantes ni como actantes, sino como utilería, personajes ficticios.

El destino no es de quien lo crea. El destino no está predeterminado por ningún dios, sea griego o cristiano. El destino no existe no porque exista únicamente el hoy: todo es pasado. Hasta este escrito sucedió. Estamos parados en la nada, y eso es precisamente lo que nos permite imaginar que haremos algo con el día de hoy, o incluso, dentro de ese adverbio llamado “mañana”. Somos la peli vieja que transmiten en cine permanencia voluntaria un domingo cósmico a eso de las seis. Les gusta jugar a vernos cómo ideamos finales para el mismo día-sueño. Somos un juego onírico y ya.