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martes, 20 de diciembre de 2011

"¡Manos a la ubre!", proclamó el lechero. "¡Manos a la urbe!", dijo el visionario. "¡Manos a la obra!", el hacedor de poesía.

Todos, sin saberlo, se referían a lo mismo.

miércoles, 14 de diciembre de 2011

Los neurolingüistas dicen que uno tiene tos por alergia (causada por algo que uno rechaza) o porque deseas llamar la atención. A mí me parece que tosemos (al menos en mi caso) para despojarnos de los eventos non gratos de un día.

Alimento

A los vacíos, llenarlos de sonrisas, buen dormir, cantos que vengan de otros tiempos, un cuaderno con hojas escritas que se borran al leer. Llenarlos de la voluntad de decir "mundo" pensando en el sol, siempre.

martes, 6 de diciembre de 2011

La Máquina Creadora






Como que ya se está volviendo una costumbre anual el hacer algo que tenga que ver con las artes visuales. Ahora me tocó realizar un fotomontaje para el taller de fotografía. Despido una serie de arduos talleres en esta segunda licenciatura condensando lo que pienso y creo: Somos creación en constante creatividad. Y si nos acompaña una pluma, una máquina de escribir o un teclado de PC (de preferencia el teclado que las anteriores), mejor aún. Y si fuera una mujer la que tomara las riendas de la máquina creadora, el misterio de la creación quedaría para siempre revelado: el origen, la semilla, estaba en sus huellas dactilares.

viernes, 2 de diciembre de 2011

Medianoche

Es de noche. Cansada por el día de todos los días, me siento en mi cama y cierro los ojos. El mundo que no me ve de día se desnuda frente a mis párpados caídos: de repente se instalaron en mis orejas las notas de un piano, las letanías de niños caucásicos que suenan como un coro que no envejece, las voces de radios de otros países construyendo con su conversación unilateral la escalera que los lleva al cielo, donde otra voces de radio los están esperando.

De pronto, el circo: Un muñeco bidimensional vestido con traje militar de los años cuarenta de una Europa que ya dejó de existir, baila con destreza, se contorsiona y brinca como si fuera de hule. Le siguen animalitos indescriptibles unidos por un cordel de plata sobre el cual caminan en el aire, para beneplácito del público -yo-. Siento que ya los conozco desde hace mil sueños, creo que ese es mi verdadero país...

Eso: cuando cierro los ojos recuerdo de dónde vine, viéndolos a ellos, mis inconexos parientes que no se atrevieron a cruzar la frontera y me empujaron un día en que nada más brillaron ocho soles de los once que siempre están. Ahora que me ven enmedio de una sórdida soledad, sienten algo llamado curiosidad -jamás remordimiento, saben que volveré a casa algún día- y abren su ventana para saludarme y pedirme que no deje de soñar medio despierta, pues el país de donde vengo está en crisis de sueños y soñar a diario en este mundo los alimenta.

lunes, 28 de noviembre de 2011

Melodía

Somos creación en constante creatividad. El talento con el que nacimos, el conocimiento de la vida que poseemos, jamás deben estar en juego por causa de la mediocridad de aquello que denominamos mundo, pero que no es sino un holograma empeñado en hacerse creer la totalidad de la realidad que vive en la Tierra. Siempre hay algo más, una pintura infinita, una melodía inmensa. Nuestras notas son lo que la perviven a pesar de los tiempos, los rostros y las distorsiones.

TV reflexión

Es justo cuando enciendo el televisor que recuerdo quién fui hace una semana: una neurona más, varias ideas sin concretar, algo importante que decir. En pocas palabras, un ser mejor antes de verlo durante una hora. Me percato de todo esto cuando observo la huella de mi letargo en el canal que aparece con el encendido: la permanencia de la imagen, que da igual si habla, canta, brinca o se muere, tiene un eco indescriptible en ese lugar, donde dejé dormida la caja idiota. Escribo esto antes de que empiece el programa favorito que aún no acabo de encontrar.

martes, 22 de noviembre de 2011

Primer Festival de Música Viva

NotiTerra

El día 22 del undécimo mes del año 2211, los habitantes de la Tierra conmemoraron con un festival de música viva las hazañas suicidas de sus ancestros, los humanos de primera generación, quienes creyeron en el fin del mundo a partir del 11 del undécimo mes del año 2011. "Es un honor estar vivo, creer en la música como fuente de interconexión y como parte de la persistencia de la memoria genética de todos los tiempos es lo mejor que nuestros ancestros nos legaron antes de morir. Fueron los artistas del sonido y no los teólogos o falsos científicos quienes le dieron luz a la realidad de nuestros días", dijo el director del evento, que se realiza por primera vez en el mundo entero gracias a las redes mentales que se extendieron a lo largo y ancho del planeta.

Dentro del marco festivo musical, se presentaron oficialmente las nuevas aportaciones a la religión: los genes de novena generación, mismos que permitirán la multiplicación de la conciencia del género humano hacia otras dimensiones que hasta el momento únicamente podían escucharlos a través de la música que sus componentes emitían. Con ello, la comunicación se complementa, enfatiza y unifica con los demás estadios universales existentes. "Con esto podemos decir que finalmente la comunicación con 'dios' está más cerca que nunca: somos nosotros mismos oyéndonos en diferentes vibraciones, valores y cualidades existenciales, de acuerdo a la resonancia y peso lumínico dimensional de cada lugar en donde ahora existimos. La conciencia suprema está feliz con los logros obtenidos, está segura que la unificación total se dará en los próximos años", mencionó el coordinador del proyecto EnGenDr'Arte, proyecto que combina arte depurado y religión cuántica en la consecución de la completud exacta de lo que la primera generación denominaba "alma".

Se esperan nuevos eventos para el día 29. Esta vez, será la pintura interdimensional la protagonista. La entrada es libre, únicamente debe conectar su conciencia en la hora universal, esto es, 27:00 horas.


Desconocido SMS

El trapeador sin ver lo que limpiaba. La tarde algo lagañosa por la hora en que el sol juega a darse a querer. "Hola, hermosa, ¿cómo estás? Te mando un abrazo, recuerda que te quiero muchisísimo. Te mando un abrazo. Cuídate, preciosa". El mensaje aparece en un celular lila con twitter integrado, el celular lila dentro de la bolsa del pants que hace doce años fue de un negro intenso. Brasas instantáneas acompañadas de un ligero sollozo: nueve días sin ella. Su partida sin motivo, igual que el mensaje sin número identificado. "¿Será que fue ella?". La respuesta no fue automática: "No reconozco tu número, pero quien quiera que seas, supongo por tus palabras buenas que debiste ser alguien muy amado, y lo seguirás siendo. No te preocupes por mí, yo me cuidaré, tú haz lo mismo también".

El mismo trapeador avanzando por el resto de la casa: ¿Y si en realidad lo que se ha perdido es la memoria de las cosas y la gente buena? ¿Y si en realidad esta memoria resultara ser la apócrifa y la verdadera está esperando con otro tipo de recuerdos? ¿Y si fueran todos los seres del ayer que de pronto vienen hoy a decir 'te quiero', para ver si de una buena vez la lección de no ser tan ciegamente egoísta se aprende?".

No hubo respuesta. No era preciso obtenerla: quisiste abandonarte por un momento en la posibilidad de la comunicación entre dos mundos. Necesitabas creer en ella más que en cualquier nombre conocido. No importaba ya el por qué de la partida, sino la ausencia en sí, que esta tarde lagañosa hacía más evidente: los seres se dividen en dos, ángeles y aprendices. Se acababa de ir un ángel a su primera patria, la aprendiz seguía aquí, trapeando la costumbre, esperando ese saludo de despedida que al fin llegaba.

jueves, 3 de noviembre de 2011

Letras femeninas, un breve panorama antes de dormirme

Los místicos dicen que la mujer, de escribir, debería hablar de cosas de amor y de armonía. Nada más difícil resulta esta sentencia para una mujer, que para poder escribir se embebió de toda la literatura del hombre y se formó dentro de la realidad intelectual del hombre. Es claro que se vuelve una prioridad el encontrar esa voz que dé una alternativa para la construcción de nuevos mundos pero, qué compleja se vuelve la encomienda cuando para empezar, muchas veces falta el respeto a la otredad (en este caso, configurada en el género femenino), y la producción resultante, más allá de un ser de carne. Ello, aunado a la postura francamente discordante, vengativa y rencorosa de ciertas mujeres como consecuencia del entorno, complica más las cosas.

En las últimas dos semanas he vivido dos experiencias que me dejan muy en claro el papel de la escritora dentro de entornos poco favorecedores. No me detendré a exponerlos, puesto que no son actos sui géneris (antes bien, estoy segura que los debieron padecer otras tantas mujeres que han decidido lanzarse a estos ambientes). En realidad me sirven como plataforma para intentar producir un texto que pueda definir la problemática de la intelectual y la artista en su campo de acción sin caer en discursos feministas. Personalmente, considero que la verdadera equidad entre los géneros y la retroalimentación es lo que daría un panorama distinto y menos conservador ni corrosivo frente a la problemática de la hostilidad intelectual.

Aún me queda la duda de si los místicos -sobre todo los de oriente- olvidan o de plano ignoran a mujeres excelsas, como todas aquellas que menciona la misma Sor Juana en su Respuesta a Sor Filotea de la Cruz:

"Si revuelvo a los gentiles, lo primero que encuentro es con las Sibilas, elegidas de Dios para profetizar los principales misterios de nuestra Fe; y en tan doctos y elegantes versos que suspenden la admiración. Veo adorar por diosa de las ciencias a una mujer como Minerva, hija del primer Júpiter y maestra de toda la sabiduría de Atenas. Veo una Pola Argentaria, que ayudó a Lucano, su marido, a escribir la gran Batalla Farsálica. Veo a la hija del divino Tiresias, más docta que su padre. Veo a una Cenobia, reina de los Palmirenos, tan sabia como valerosa. A una Arete, hija de Aristipo, doctísima. A una Nicostrata, inventora de las letras latinas y eruditísima en las griegas. A una Aspasia Milesia que enseñó filosofía y retórica y fue maestra del filósofo Pericles. A una Hipasia que enseñó astrología y leyó mucho tiempo en Alejandría. A una Leoncia, griega, que escribió contra el filósofo Teofrasto y le convenció. A una Jucia, a una Corina, a una Cornelia; y en fin a toda la gran turba de las que merecieron nombres, ya de griegas, ya de musas, ya de pitonisas; pues todas no fueron más que mujeres doctas, tenidas y celebradas y también veneradas de la antigüedad por tales. Sin otras infinitas, de que están los libros llenos, pues veo aquella egipcíaca Catarina, leyendo y convenciendo todas las sabidurías de los sabios de Egipto. Veo una Gertrudis leer, escribir y enseñar. Y para no buscar ejemplos fuera de casa, veo una santísima madre mía, Paula, docta en las lenguas hebrea, griega y latina y aptísima para interpretar las Escrituras. ¿Y qué más que siendo su cronista un Máximo Jerónimo, apenas se hallaba el Santo digno de serlo, pues con aquella viva ponderación y enérgica eficacia con que sabe explicarse dice: Si todos los miembros de mi cuerpo fuesen lenguas, no bastarían a publicar la sabiduría y virtud de Paula. Las mismas alabanzas le mereció Blesila, viuda; y las mismas la esclarecida virgen Eustoquio, hijas ambas de la misma Santa; y la segunda, tal, que por su ciencia era llamada Prodigio del Mundo. Fabiola, romana, fue también doctísima en la Sagrada Escritura. Proba Falconia, mujer romana, escribió un elegante libro con centones de Virgilio, de los misterios de Nuestra Santa Fe. Nuestra reina Doña Isabel, mujer del décimo Alfonso, es corriente que escribió de astrología. Sin otras que omito por no trasladar lo que otros han dicho (que es vicio que siempre he abominado), pues en nuestros tiempos está floreciendo la gran Cristina Alejandra, Reina de Suecia, tan docta como valerosa y magnánima, y las Excelentísimas señoras Duquesa de Aveyro y Condesa de Villaumbrosa".

El punto se vuelve mucho más complicado cuando una mujer "pensante" posee además una gota mínima de belleza. Para fortuna o desgracia, quizá el otro género (e incluso otras mujeres) se escuden en una estrategia tan pobre como la de hostigar a la mujer haciendo alarde de su belleza, como si ésta fuera una suerte de dique que contiene todas las banalidades del género humano y por lo tanto, su presencia intelectual se vea directamente reducida a ser una pieza ornamental. Pensar que el que una mujer que desea superar y mejorar sus técnicas creativas busca en el fondo una doble ganancia es un acto equívoco por parte de quien lo suponga. Exigir que una mujer dotada en iguales cantidades de belleza e inteligencia forzosamente se vuelva una puta al servicio de cualquier intelectual es un acto erróneo. Ofender su inteligencia al dudar de su género es amoral y misógino.

Creo que la mujer, en su derecho a la libre expresión, debería abocarse a tratar temas universales, si bien masculinizados (por el entorno donde fueron creados), en razón a la necesidad de éstos de una alternativa intelectual. Me gustaría creer que lo podría hacer sin caer en agresiones ni adopciones de discursos ajenos en tiempo, espacio y género. Independientemente de si habla de problemas sociales como si todo el tiempo se dedica a hablar del amor y la armonía en la actitud del ser humano, pienso que debería ser una elección personal y no tanto empujada por la sociedad tradicional, llámese hombres, abuelas, madres, hermanas, maestras y amigas ortodoxas. El toque especial lo haría, en todo caso, la capacidad distintiva de la mujer al poner su sensibilidad al servicio del desentrañamiento de un problema. Poner la razón limpia de rencores sociales no vendría nada mal. Lo mismo podría hablar de astros en una novela de científicos de un mundo alterno, que de una mujer que encontró la paz en un centro yogui y se volvió la mujer más zen del mundo, después de haber sido la calculadora representante de un gran corporativo; hacer un ensayo de las becas que nos siguen faltando, a décadas del discurso aquel de la Woolf, que un proyecto de textos extraídos de cantos antiguos entonados por mujeres. La cuestión sería arribar el proyecto desde la intención y no desde el impulso.

Por otra parte, el esperar un cambio de parte de aquellos que aún siguen tergiversando la función social, intelectual y hasta estética de una mujer en este multisobado "tejido social" es tan necio como alimentar, siendo mujer, esa opinión. El cambio debería llegar, creo, por parte de quienes nos atrevimos a hablar, a pesar de las piernas torneadas y los labios o pechos sensuales. Un cambio lento, sutil y profundo, ayudado por los recuerdos y testimonios de quienes también hemos tenido la suerte de encontrarnos con otro tipo de creadores e intelectuales -minoría siempre- que han sabido comprender e incluso admirar la capacidad analítica, sintética y creadora de las mujeres, de entender la existencia del mundo como una pintura realizada a cuatro manos; las dos de él y las dos de ella. Un cambio que se geste en la nueva historia, uno que lleve una bitácora sin prisa de llegar a una meta que realmente no existe, salvo la de hacer respetar las letras en igualdad de condiciones por la sustancia misma y nada más.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Gestos

Los gestos de la vida, eso es lo que hay que captar y quedarse con ellos.

Bienvenidos los protagonistas de este escenario tornasolado y cambiante que es la vida. Gracias por atender a los amaneceres, sus colores, la buena música, un poema, un abrazo de oso, un café caliente; gracias por ser la compañía que le da sabor a la comida de fonda, a las canciones vernáculas, las clásicas, las rockeras y las fresas, los plátanos, el maíz, los aguacates (no importa que a veces se den su taco) y a la espera interminable para alcanzar el autobús. Gracias por apreciar las esculturas del viento en la carne morena de la tierra, la flor plantada con un fin -el del cabello de la novia bonita de aquella banca- no comprendido por el hombre, las abuelas perfumando acacias a media mañana, las hormigas que se rinden ante las rodillas del niño y su emporio de canicas, el gigante de camisa naranja que va alejándose porque debe dormir temprano para a la mañana siguiente volver. Y vuelta a dar las gracias por atender a los amaneceres, sus colores, las telas de múltiples hilos y sus mensajes ocultos, las bebidas no enlatadas para su venta directa, brebajes de palabras buenas que van directo al corazón. La cama tibia, la recién planchada, la pulcrísima, la multiusos, esa ventana cómplice del mundo, la mesita que no se va porque algo nos sabe y si se marcha se borra de nuestras mentes. Los zapatos de todos los tamaños, los zapatos padre, los zapatos hijo y los zapatos nacituros. Las fotografías disparadas a mansalva una tarde frenética que sirvió de testigo para hablar de la materialidad de las cosas. Los sueños, los collares que les dan abrigo y luego no los dejan ir. Bienvenidos todos los ojos, los pequeños, los almendrados, los de dos colores, los encantadores, los enmarcados en tupidas flores negras. Aquellos que observaron el mundo hasta chuparle sus colores, sus sonidos, su sabor.

Los gestos de la vida, eso es lo que hay que captar y quedarse con ellos.


Para Víctor Mendoza

miércoles, 26 de octubre de 2011

Arte-objetos literarios

Llegué. Me recibió un cuarto oscuro, con unas luces que ante mis ojos, y de lejos, parecían pequeñas veladoras. Todos callaban. Una mujer en medio de dos hombres cantaba algo así: "Cada día que pasa se nos pudre algo. Cada día que pasa se nos escurre el tiempo". Digo que era algo así porque no sabía si clavar mis ojos en el corset de la soprano, hermosamente bordado con conchitas, buscar a ese hombre, el único capaz de fabricar arte-objetos vivientes en Saltillo, o cuidar que mis botas de quince centímetros de alto no pincharan esa burbuja sonora que me recibía en la calle de Juárez.

Una tierra de muertos me daba la bienvenida. Desde las fotografías en exposición, idea de alguien que decidió hacer las cartas de la lotería mexicana con personas reales, con la carta número catorce al centro de todas ellas, descrita como un sicario apuntándote a los ojos, hasta el papel picado y uno de los picos de la piñata que pendía del techo, dejando su estela morada sobre mi cabeza, pasando por la catrina cantarina y su galante guitarrista que contoneaba los dedos en el instrumento de voz propia. El hombre principal, el artífice de ese artístico mundo, pequeño, folklórico, de sabor al barro que se desprende de las casas antiguas de mi ciudad, estaba a la derecha, ataviado de negro, contrastando con la luz de su voz.

Los textos llegaron como llega el viento del otoño en México: despacito, silencioso, frío. Conocido y entre amarillo y azul, con descargas de un rosa que solamente este país sabe producir. Un puente melífluo precedía la aparición de cada uno de ellos, antífona de las desgracias, los presagios, las decisiones, las súplicas suaves y las ocurrencias de cada uno de los personajes. Uno la escuchaba y de inmediato se trasladaba a esas iglesias que se están cayendo (de tanto pedir sin conceder, no tanto por el tiempo) y que únicamente la lluvia las erige por ser más hermoso todo cuando es lavado. Aparecían entonces el hombre que le da medio pavo a la muerte con tal de que le dé tiempo de cenar lo que nunca pudo en el resto de su vida, la mujer que había nacido con la vida un día adelantada, el inmigrante que murió y se entera de la noticia hasta que regresa a su pueblo natal, cuando otro conocido muerto le entrega su fino sombrero perdido, el hombre (o la mujer) que le pide a su pareja permanecer con él antes de morir y el hombre mentiroso que nada más decía sus verdades cuando se ponía borracho. Cantando, se asomaban La Llorona y La Niña de Guatemala, y otras tantas mujeres que entraron en la catrina soprano que iba acompañada por su galán, ataviado de una guitarra.

"El día que aprendamos a echar zacate por el ombligo" es un acto multidisciplinario, confeccionado a imagen y semejanza de su creador, Alberto Tovar, uno de los máximos representantes de la persistencia del arte verdadero y la lucha que implica hacerlo valer en una ciudad-cajita como lo es a veces Saltillo. Alberto lo mismo lee con extraordinaria capacidad de la multiplicación de las voces (otorgada cada trescientos soles nada más) los cuentos seleccionados con la paciencia que él tiene porque así nació y porque además el destino lo ha hecho uno de los mejores custodios de una biblioteca. Se da el lujo de contar un cuento haciendo dos personajes a la vez, responderse a sí mismo pero con otra voz, emitida desde otro tiempo, grabada y editada en su computadora multiusos, del mismo modo en que graba la voz más polífona de las actrices contemporáneas de Saltillo, Mónica Almanza, un día en que llegó un equipo de sonido a la Biblioteca Elsa Hernández. Llama con los hilos de sus dedos a músicos y sirenas, los estudia, hace un viaje sónico con ellos. Eligió a Judith Nuncio y a Luis Fernando Subealdea para disparar la cantidad exacta de decibeles a la hora de matar al público con el multiestudiado discurso de la muerte en México y su cosmogonía tan colorida que todos los que la visitan querrían estar ya en tal circunstancia para ser acreedores a vivir en ese lugar.

No es que se valga de recursos o efectos especiales. Alberto despliega sus únicas armas, los dones de la creatividad y la invención, la música que lleva pegada en los dedos y en las cuerdas vocales, la sensibilidad para encontrar ese hueco que nadie ve y desde ahí proyectar ese otro mundo que vive con nosotros entre las manchas y las hojas que las albergan. Alberto abre la boca y la llena de aire. Luego, lo deja reposar durante días y sopla lo que las voces que la habitan nos dicen a diario, pero no podemos comprender.

Abrirle la puerta a un creador como él una noche de las previas a esos días tan contradictorios (por festejar coloridamente un acto solemne como lo es la muerte) es, más que un gesto de búsqueda o regocijo del sentido del oído, el gusto, el tacto, el olfato o la vista, un acto de agradecimiento para uno de los saltillenses que se ha ganado el título de serlo, a pesar de los vientos y de las sillas vacías, los proyectos a priori subestimados (pero que al final resuenan siempre como coletazo de dragón), pero sobre todo, por el amor que le imprime: Alberto, en cada arte-objeto literario (malamente denominado "lectura en atril"), regala una flor para adornar el agreste escenario de un Saltillo que siempre le regresa un trozo de luz.

Alberto Tovar y su estela del arte objeto literario se moverán por las tierras de la zona carbonífera este puente de muertos. Acompáñelo, coahuilense (y vecinos), si desea contribuir a la emancipación de sus sentidos.

jueves, 20 de octubre de 2011

El Danubrio Azul

Eventos del siglo XXI: un cineasta es iluminado a las 2:00 AM. Tras largos momentos desiertos de creación, se le ocurre "El Danubrio Azul". Eclecticismo, padre de lo imposible, dirá.

Una gorda solterona prende la televisión. Es el WB. Justamente están transmitiendo "El Danubrio Azul", todo un éxito en la pantalla grande hacía tres años. Todo un testimonio del fracaso de la historia del arte y la humanidad desde hace varias décadas. La gorda, pants rosas y palomitas en el regazo, llora: todos rieron y se enamoraron al ver la peli. Ella nunca fue a verla, porque siempre estuvo sola.

Pensar que todo se habría arreglado con aprender a usar el manubrio de aquella bicicleta amarilla, piensa, mientras ve la clásica escena donde dos bicicleteros cantan su amor, enmedio de la adversidad de una ciudad infestada por melancolía, silencio y autos, construida sobre una mítica ciudad melosa, reducto de un imperio despiadado.

Fotocopias

Hablando de Borges (o mejor dicho, leyendo a Borges, Tlön Uqbar, Orbis Tertius, para ser más exacta) y de la memoria y de los objetos creados por sugestión o esperanza, y de aquellos otros que se disuelven en el olvido de aquel ser único, dividido en todos sus pobladores, me di cuenta que le faltaba una página al juego fotocopiado del cuento (que no sé por qué diantres lo fotocopié para la clase de Literatura Hispanoamericana, si yo tengo mi propio libro: cosas mecánicas, de esas que le quitan el sentido a los actos realizados, en este caso, estudiar literatura), precisamente la que traía el clímax del asunto de aquellos pobladores idealistas, intolerantes a la simple suposición de la existencia del espacio, capaces de crear objetos a través de adjetivos.

Afortunadamente, como ya lo he dicho, tengo el original. Pero, ¿qué habría sido de mí, si hubiera leído el hrön del cuento, descrito dentro del mismo cuento -mi favorito, dicho sea de paso-? Porque por más que mi memoria sea más o menos decente, dudo mucho que hubiera recreado el texto tal cual. ¿Y si me hubiera puesto a rellenar las palabras faltantes con las mías? Sería un acto imperdonable, casi un sacrilegio: para Borges todos podrían ser Shakeaspeare si leíamos una línea de su obra, pero yo no podría ser Borges. En todo caso, lo estaría falsificando.

Fotocopias. Pensé. De eso está lleno el pensamiento humano en estos días. Quiero decir, del antiguo pensamiento humano, el que no alcanzó a gestarse desde un blog o una plataforma de internet. Con el encarecimiento de los libros a causa de las políticas económicas en uso, la información que realmente vale la pena, la ve difícil llegar a las personas: que el vulgo lea noticias terribles, la filosofía y el arte son ecos de un pasado que fue mejor. He notado incluso que algunos libros de ciencia comienzan a desaparecer de las bibliotecas, supongo que por haber sido superadas sus teorías. Ya saben, lo nuevo siempre desbanca a lo antiguo. Pero ¿y qué ocurre cuando lo nuevo no tiene la calidad suficiente para llenar el lugar del antiguo? ¿Y qué si alguien quiere documentarse cuál ha sido la evolución de cierto tema? Los resultados pueden hablar de ellos mismos, pero no de todos los elementos que anteceden a su contenido final.

Fotocopias, o pies de página, a lo mucho una cita en formato AMLA dentro de un texto. Eso es lo que ahora recibimos en este juego de la transmisión de las ideas. Justamente pasaba por la Facultad de Arquitectura cuando me detuve a leer una diapositiva de un estudiante de no más de veinte años. Decía: "Arquitectura Vernácula. Dícese de aquella que se construye a partir de una colectividad, basado en conocimientos empíricos. Christopher Alexander... ". La cuestión primera es, si realmente el chico se había leído al señor que mencionaba o si, como por arte de magia, sus conocimientos fueron mínimamente adicionados con la ayuda de la tecnología. La cuestión de fondo, la esencial, sería saber si el estudiante en cuestión recordará a Christopher Alexander, o si lo olvidará para que otro lo encuentre, quizá en la diapositiva que aquel estudiante dejó en la red, con apenas un extracto de todo lo que Christopher Alexander sabía al respecto, pero que la memoria colectiva ya olvidó, es decir, si su existencia (o no existencia) ya encuadra en el escenario que el cuento de Borges nos describe.

Fotocopias. Desde hace dos semanas sigo reflexionando que el pensamiento y la creación humanos, por ejemplo, la literatura o la filosofía, visto como van las cosas, queden condenados a transmitirse entre los jóvenes (y en general entre todo aquél que esté interesado en saber otras cosas) a través de simples fotocopias. Copias mutiladas, borrosas, copias que, por no estar engargoladas, se pierden, como si fueran pelusas en el aire. Una brizna y ya no hay nada, excepto todo el pensamiento humano de milenios, listo para hilarse otra vez.

Después de escribir esto, comienzo a darme cuenta de esa otra monstruosidad de Borges. Él odiaría los espejos y muchas otras tantas cosas. Yo, en estos momentos, le temo a la veracidad y severidad de sus observaciones. Ojalá que él hubiera creado este escenario donde realizo mis preguntas, que fuera él quien en realidad pensó los alcances de la globalización lejana y que yo no fuera sino una cosa pequeñita, algo que se disipa con abrir los ojos. Ojalá que mañana todos los libros del mundo se multiplicaran siendo siempre todos originales, para no perder aquello que tanto trabajo nos costó hacer, dada la naturaleza lineal de la lengua, y todos poseyesen, otra vez, el conocimiento no escindido del mundo, el conocimiento antes de imponerles las reglas del espacio tiempo. Ojalá que mañana murieran las fotocopiadoras, ya de perdido.


martes, 18 de octubre de 2011

Autoservice

-Algo así como ver flores en invierno, oler el paso de los ángeles entre los autos, una luz de mi galaxia de bolsillo diciéndome: usted está aquí.

-Señor, esto es un Burdel King, vendemos las mejores hamburguesas del mundo, hechas con despojos humanos, aderezados con la inmisericordia de los hombres. ¿Desea ordenar otra cosa?

La nostalgia tampoco está a la venta aquí. Dónde habrá quedado la sutileza de sentirse frágil con el paso del aire, tan a la mano décadas atrás, tan difícil de adquirir en los mercados.

lunes, 17 de octubre de 2011

Lunix

El lunes se inventó para entender a la luna, siento, mientras la miro.

Quién fuera tú, eterna reina del espacio.

domingo, 16 de octubre de 2011

Explicación paleontológica

"Y cuando despertó, el dinosaurio le explicó que en realidad las osamentas estudiadas por largas décadas pertenecieron a una dinastía de dragones de sangre azul".

Palabra del señor... del puesto de periódicos que se pone a contar historias verídicas, salidas del Libro Vaquero.

jueves, 13 de octubre de 2011

5 pm

Las cinco. A esta hora vibra la canción de miel de un soterrado desierto. La gente parece dormir un sueño distinto, otra época, la maravilla de la deconstrucción de su catedral, ahora en un trozo de pan con leche amarga. Las cinco, los cabellos de las mujeres solas, construyendo una Ítaca para sus hombres muertos, los desaparecidos y los que están por conocer, a pesar del viento siempre girando en dirección opuesta a los besos que ellas mandan. Las cinco. Nadie sabe por qué, pero todos aprietan los dientes mientras conducen sus naves rodantes por el asfalto lagañoso, dorado, un oasis de rapidez contrastando con el perfume rancio de las flores otoñales que recoge el sonido de los niños jugando. Todos, sin excepción, recuerdan cuando no tenían frío, allá, en el útero femenino. Y todos aprietan los dientes (unos pareciera que beben leche, otros, simplemente transmutan la rabia). Todos quisieran ser José Alfredo, por aquello que él sabía llorar. Las cinco. Mi ciudad no está muerta, nada más ha dejado de pasar a esta hora por aquí.

miércoles, 12 de octubre de 2011

Lecturas Anticonceptivas, por Enrique Serna

Hay días en los que uno (lo digo por mí, aunque supongo que aplica el caso a muchas más personas) no halla la ruta que te podrá guiar hacia una creación más original, sustancial y digna de ser mostrada ante los demás. Esos días suelen prolongarse por estadios de inmensa confusión académica y de ciertos círculos literarios que, en vez de dar una lucecilla para reencontrar el camino, lo hunden en vericuetos estructurales, retóricas y técnicas.

La depresión no se hace esperar, sobre todo cuando se vive en el desierto.

Por eso hoy agradezco al escritor Enrique Serna, uno de los escritores mexicanos a quien más admiro (sin dejar de mencionar que es mi narrador mexicano contemporáneo favorito) por su técnica narrativa, su discurso y sus conocimientos -siempre compartidos de una forma sencilla, divertida y fluída- el que haya escrito en su columna mensual de la revista Letras Libres titualada "Aerolitos" sobre un tema que me parece a muchos a veces nos trae de cabeza.

Comparto el link para que, quienes quieran entender de qué va la creación y el sentido de la literatura (y la clasificación de lectores que el escritor hace), puedan acercarse a lo que dice el autor:

www.letraslibres.com/revista/columnas/lecturas-anticonceptivas

Por cierto, luego de leer dicha columna, me acordé de un poema de Alberto Caeiro. Les comparto un fragmento:

Procuro despir-me do que aprendi,
Procuro esquecer-me do modo de lembrar que me ensinaron,
E raspar a tinta com que me pintaran os sentidos,
Desencaixotar as minhas emoções verdadeiras
Desembrulhar-me e ser eu, não Alberto Caeiro,
Mas um animal humano que a Natureza produziu.

E assim escrevo, querendo sentir a Natureza, nem sequer como
un homem,
Mas como quem sente a Natureza, e mais nada.
E assi escrevo, ora bem, ora mal,
Ora acertando como o que quero dezer, ora errando,
Caindo aqui, levantando-me acolá,
Mas indo sempre no meu caminho como um cego teimoso.

Ainda assim, sou alguém.
Sou o Argonauta das sensações verdadeiras [...]



"Procuro desnudarme de lo que aprendí,
Olvidar el modo de recordar que me enseñaron,
Borrar la tinta con que me pintarrajearon los sentidos,
Desencajonar mis emociones verdaderas,
Desembrollarme y ser yo -no Alberto Caeiro,
Sino un animal humano, un producto natural.

Y así escribo, quiero sentir la naturaleza,
No sentirla como hombre,
Sino naturalmente y nada más.
Y así escribo, ora bien, ora mal,
Acertando con lo que quiero decir,
O tropezando; y aquí caigo y allá me levanto
Y sigo siempre mi camino de ciego testarudo.

Aún así, soy alguien:
El argonauta de las verdaderas sensaciones [...]".

jueves, 29 de septiembre de 2011

Notas a catorce días

I

Ayer soñé que escribía en la tela del lenguaje de todos los tiempos. Lo hice con vidrios multicolores, mi saliva era el pegamento de cada letra. Ayer soñé que las palabras de mi mundo se volvían una melodía. Y era agridulce. Y no solía morir, a pesar de la hora anunciada del despertar.

II

¿Por qué será que las notas de un piano -Liszt- a esta hora caen sobre mí como la gota agridulce que cierra el día? ¡Si tan solo hubiera nacido piano y no mujer! Cuántas cosas no hablaría por cantarlas, cuántas historias no sonarían en mí en vez de verlas.

III

Églogas sin estructura desde la voz de una urbana que jamás ha visto el cielo en despoblado para desmitificar el aura prístina de los campos. La fábrica, el tren. Es la reminiscencia de un siglo de luz, lo que se oye y se ve. Y con eso canto esta noche: no hay campo sin desolación, no hay vida nueva sin edificios que hablan y se iluminan solos.

IV

Dicen que el viento de otoño, si lo bebes de frente, te aclara las ideas. A mí me hundió la sangre misma, hace rato que lo tomé. Se me incrustó en el único papel que me sigue donde voy: la piel. Me dijo que no habría por qué temerle a la nada, si nada es con lo que he nacido y nada es lo que me llevaré a la hora de morir.




Alfonso Reyes, "Los Ángeles de París".

Alfonso Reyes según el método de los postestructuralistas (Jacques Derridá, Mijail Bajtín, Julia Kristeva) + la función del epígrafe según Gérard Genette.

1. El desarrollo metalingüístico y el programa de lectura planteada por el epígrafe: Ce Monsieur ne sait ce qu’il fait, il est un ange. Rimbaud (Este señor no sabe esto que hace, él es un ángel). Con este epígrafe, Reyes nos prepara el terreno: hablar de los ángeles, de esos seres que se confunden entre nosotros, porque tal vez seamos nosotros mismos. Es la metáfora de la inocencia de no saber bien quién se es, pero tener una conciencia atávica del plumaje, de las alas, del vuelo. Es la inocencia de vivir también en la inercia de los días, esa rutina que hace especial a un ser, porque, a pesar de su naturaleza extraordinaria, la sufre y la padece sin rasgos de infelicidad extrema. Es la nostalgia de ver en los ciegos funcionales que andan por las calles y no miran la fantasía que se esconde entre los hilos del aire.

2. El texto como parte de un texto universal: Todos hemos hablado u oído hablar de la fantasía más allá de la realidad, de aquella posibilidad que ansían los ángeles de vender su autonomía, de ceder su estatus místico con tal de pertenecer a la horda humana, a sentir los placeres, a entender por qué el azúcar conmueve y lo agrio amarga la vida misma. Alfonso Reyes emula a Anatole France: El parnaso contemporáneo, La rebelión de los ángeles. Y lo hace hablando del escritor como si fuera un libro: Anatole France es un texto en sí mismo, según los ojos de Don Alfonso, pues solamente un texto universal viviente es capaz de recomponer a una ciudad con “un arte sin perspectiva, vidrio de colores”. Bebió a France y le queda el desequilibrio, “el aceite del sueño y el vino de la realidad vacilan aún antes de apartarse” y por eso lo sueña-escribe: “súbitamente, se apodera de nosotros la sospecha de que el mundo es el cielo, y de que los hombres mismos son ángeles”. Comienza la danza, el juego de Gadamer también se mira aquí: bienvenidos, nos dice Reyes con su bonhomía literaria, a la “tenue compañía” de los ángeles. Regresan los salmos, los textos bíblicos, las ciudades cinceladas pensando en estos seres invisibles. Dante, las pinturas naif de una Inglaterra fingida, el parque estilo Austen dentro de ese cuadro, el sueño de “remanecer en la infancia”, el texto de sol que escribió Reyes a la distancia, la belleza rusa angelical bebiendo en Montparnasse. “Lloran siempre los que han vivido con un ángel”. Son los ochenta. Alguien le susurra al oído (un ángel, tal vez) a Wim Wenders la pena de ser ángel entre los hombres, o la pena de ser hombre entre los ángeles. Nace “Las alas del deseo”. Le sigue “Far away, so close” de U2. Corre 1999. Norteamérica no puede quedarse atrás: Un ángel enamorado es el nuevo libro que describe sólo una mínima parte del libro viviente de Anatole France, ahora a 24 imágenes por segundo. Suena en la radio “Iris”. Los ángeles se modernizan, pero vuelven a dar de qué hablar otra vez. Y entonces se actualiza el punto número siete de esta teoría: no hay páginas en blanco, se escribe sobre algo ya escrito.

3. La relación entre textos es más intensamente intertextual cuanto más un texto tematiza (repite) al otro: La intertextualidad en Alfonso Reyes respecto a esta reseña-ensayo, es la cualidad angélica en los seres vivientes, la capacidad de hacer mímesis en los hombres hasta volverse un ángel, el brillo desconocido ante los ojos de los mortales, develado por el aleteo divino. Alfonso Reyes toma dos hilos: el angelical y el real, y comienza a tejer una tela donde sirve, a su vez, las imágenes que él –lo intuyó desde pequeño, probablemente- catalogó como parte de otro mundo: el de los ángeles.

4. La comprensión nos hace descubrir las redes de sentido que están presentes y que reviven a través de la ficción: El sentido de las acciones ordinarias son convertidas en actos maravillosos: “Ninguno de ellos cree sufrir; pero cada vez perciben con mayor relieve la existencia: hasta su retina más abstracta llegan imágenes de odio y de vergüenza que van aprendiendo a discernir. Entonces, agitan los brazos, y ascienden a la esfera de que cayeron, en la actitud del Cristo –y del Aeroplano”. Reyes no olvidó la realidad, sabe muy bien que al final del día de la humanidad, todos volveremos a ser mortales. Pero, con ayuda de la ficción, de ese campo que permite hablar de la irrealidad que se esconde en el aire, el campo donde habitan, sueñan, comen, beben y ríen y lloran los ángeles. Alfonso Reyes nos permite escindir la realidad pragmática de la divina y las ficciones creadas en torno a ella a través de la redacción de este texto, la constante fuerza de la palabra ángel, ese ojo por donde pudimos ver la realidad de todos los días, pero a otra luz.

5. La intertextualidad crea cierto grado de metatextualidad, interpreta el pretexto: Alfonso Reyes viaja más allá del Montparnasse y de los cuadros inocentes de un comedor inglés, más allá de los campos de flores del mismo cuadro y de Rusia: habla de ángeles, extraña a los ángeles, emula a los ángeles: “¡Oh ángeles, ángeles! Han perdido la eficacia humana…”. El pretexto era Anatole France y su obra, la intención era expresar una nostalgia y una oda a la belleza de la vida en la Tierra.

6. El texto es un espacio donde confluyen otros espacios y otros tiempos: Los ángeles no tienen espacio ni tiempo y sin embargo, Reyes los hace venir a vivir al aquí y al ahora, justo en el momento de pronunciar su discurso: el lector lo leerá en voz alta. Puede que haya sido escrito en los 30’s, 40’s. Pero las calles y las caras, los movimientos de la humanidad siguen siendo una misma. El tiempo se detiene, se transforma y se dispara, formando otra realidad.

FOTOGRAFÍA DE OTOÑO

En clase de fotografía. Afuera llueve. Me absuelvo de mi pesantez escapando por la lente: ¿Y si las gotas fueran las almas antiguas de mujeres retratables, guerreras como Amazonas y amerindias encajando las uñas antes de perder el nombre del terruño, lánguidas en el suelo como los cuadros simbolistas? ¿Qué me dirían? ¿Qué opinarían de mí? ¿Qué tipo de sed me diagnosticarían?

Me olvido del maestro, de que soy su interlocutor en la tercera fila (ni muy cerca ni muy lejos: así deben de ser las relaciones humanas, a priori). Olvido los muros, ellos se olvidan de darnos cobijo a mis compañeros y a mí. Disparo el flash. Advierto un ave azul plúmbago salir del obturador. Ya sé que nadie lo puede ver, porque yo padezco una ceguera parcial contra la materia de mis días: he vendido una porción de mi vista a los ángeles con tal de poder admirar aquello que otros sólamente perciben cuando sus narices han sido abiertas al regalo del otro lado del mundo, el roce del aleteo de una abeja muerta -ahora convertida en princesa de un Reino no registrado por los sabios, los exploradores, los historiadores o los topógrafos-, la luz rojiza de un rojo inexistente en este lado de la Tierra.

Siempre supe que durante el proceso de la fotografía, el fotografiado es el fotógrafo. La imagen persiste en sus pupilas, en la savia, en la sangre. Al momento de disparar entendí que no volvería a pisar la tierra misma, porque ahora estoy dentro de la imagen: en la clase de fotografía, las gotas de la lluvia y yo pudimos oler cómo nuestros sexos y nuestros nombres mojaban la faz de cada ser humano que salió a empaparse, la cabeza afuera de la ventana.

martes, 27 de septiembre de 2011

LETRAS DE HOY 10: JAVIER ACOSTA (18 Septiembre 2011)

Esta vida que ocurre

La vida pasa (life happens). La vida ocurre, pues. Pero en lo que pasa y ocurre, un sinfín de sensaciones nos advierten que solamente serán unos cuantos los que podrán registrarla, interpretarla y reinventarla para los ojos del resto del planeta.

Algunos lo harán con música, otros, con pintura. Unos muchos pensarán que será más fácil hacerlo con poesía. Pero se equivocarán cuando, llegado el filtro, entiendan que la metáfora y la verdad del hombre en comunión con eso llamado sagrado y que está más allá de nuestra materia, se otorgan a unas cuantas lenguas cada cien años. El resto será simplemente un hilo bordado —con delicadeza o con violencia, con estética o sin ella— en la tela de la voz colectiva que tejemos, atemporales, los hombres.

Javier Acosta trae consigo la virtud ser uno de los elegidos para hacer fluir la palabra desde el primer estrato, donde nacen las ideas divinas y adonde se repliegan las conclusiones del ser humano. Su estrella así lo dijo desde que decidió hacerlo nacer en Estancia de Ánimas, Zacatecas, en 1967. De ahí en adelante, su vida no ha sido otra cosa más que la de reinterpretar y construir los cantos de todas las generaciones, las lejanas, las próximas, las vivas y las muertas. Abrazar las secoyas para renovar sus votos personales con el universo mismo, abrazar el viento hasta descubrir la medida del perímetro del aire, fabricar las tijeras de agua dulce que usará mientras mira a Harpo Marx desplazarse dentro de una película sin sonido, una noche de verano. Escribir un tratado sobre el abandono en todas las direcciones, que tarde o temprano convergen en aquello que solamente él, el también filósofo, puede descifrar por el método de la intuición adiestrada por la inteligencia: dios, ausencia (de dios y de todos), el espíritu contra el ego, la materia y la soledad, la curiosidad por mirar a la ventana a ver qué hay más allá de este escenario.

“Que me sea permitido cantar esta canción, / pero no otra. / Que me sea permitido vivir mi vida ajena, / no otra. / Que me sea permitido arribar a mí mismo, / a ese nadie. / Que me sea permitido cantar a ti, / a ese Otro. / […] Que me sea permitido escribir / este poema. / […] Que todo eso sea en tu servicio, / señorío del canto”.

A “Vivir la poesía”, eso es lo que el Premio Nacional de Poesía “Ramón López Velarde” 2006 y Premio Nacional de Poesía Aguascalientes 2010, conocedor de la Regla de Tres del poema y de la importancia del sonido y del silencio en la poesía, nos invita la tarde de hoy domingo 18 a las 18, justo cuando la Fiesta de las Letras llega a su fin.

http://www.vanguardia.com.mx/estavidaqueocurre-1101275-columna.html

LETRAS DE HOY 9: SERGE ZAITZEFF (17 Septiembre 2011)

El puente hasta la Patagonia

Lartinoamérica, ese gran territorio hermanado por una lengua y por la inquietante búsqueda sin parar de una identidad capaz de sacar adelante a la colectividad que dentro de un mismo suelo, alongado por la fuerza del vientre de la Tierra, sueña, come, crea y transforma su realidad. Un tablero de ajedrez donde sus piezas no combaten entre sí: dialogan, cuestionan, abren cielos y cierran filas a la opresión y sobre todo, soportan los resultados vertidos en una escala de color tan amplia como sus costumbres y sus creencias.

Para entenderla, se necesita de un puente, tan amplio como la cantidad de ideas generadas en cada punto neuronal que la habita. Este puente inicia en la frontera desértica del norte de México y culmina en los hielos de la Patagonia. Nació el primero y le replicó el segundo: la voz fue una noticia cantada, epistolar, ensayada de un extremo al otro. Todos la escucharon, entre todos la hicieron más fuerte. Sus cimientos están ahí: se rompe uno y el otro extremo estará imposibilitado de sostener a toda una cultura que ha sido capaz de revolucionar al mundo del arte con su exotismo, su realismo mágico, su boom y su interpretación propia de la vida.

El francés Serge Zaitzeff lo entendió así desde hace muchos años y decidió describir este puente a partir de sus investigaciones literarias. De Julio Torri (por quien tiene una especial predilección, dada la genialidad de su legado principal: la ficción breve) y Alfonso Reyes hasta José Juan Tablada, el Doctor por la Universidad de Indiana y Premio Xavier Villaurrutia 1983 por su obra “El arte de Julio Torri” estudia las palabras del tablero de la literatura mexicana y sus creadores, y analiza el proceso concreto de la dinámica expresiva entre éstas y las generadas en Argentina, de donde sale la conferencia que hoy, en punto de las 18:00 horas, estará impartiendo en el Salón de las Letras. Asomarse al “libro de arena de fusilamientos” es una experiencia literaria enriquecedora que usted debe presenciar.

LETRAS DE HOY 7: GUSTAVO SÁINZ (15 Septiembre 2011)

Y la tarea valió la pena...

“¡Si hubiera podido escribir esa noche! Escribir una palabra tras otra como si fuese la tarea más importante del mundo, con la condición de actuar, de tener algo que hacer, de rechazar el desamparo agobiante...Escribir...Como si la tarea valiese la pena...”, podría ser, tal vez, la consigna latente en el intertexto de la obra de este autor, quien asumió, entre varios del mundo, la tarea de reivindicar el valor la palabra para no volver a soltarla.

Desde “Gazapo”, Gustavo Sainz supo que lo suyo era estremecer a la nueva literatura mexicana de sus tiempos. Personajes intrincados, únicos, descritos a partir de sus experimentos narrativos enfocados a la reinvención del diálogo entre el narrador y el lector. Cómo olvidar ese formato de diálogo con receptor anónimo en “La Princesa del Palacio de Hierro”, o los comentarios en retrospectivas vertidos a lo largo de “Compadre Lobo”, interrumpidos por esos lapsos que rompen como pequeñas olas a la narración. Con Gustavo Sainz (Cd. de México, 1940) el factor sorpresa se desdobla en un tejido literario complejo, único de los microuniversos que maneja para cada una de sus obras. Así pues, la experimentación no llega únicamente con la trama: se entrevera por las letras y ofrece texturas nuevas.

Su capacidad para llevarnos al vértigo a la hora de la lectura sigue estando tan vigente como en sus inicios. Prueba de ello es la novela “Cadáveres Exquisitos”. El erotismo, el miedo, el renacimiento en el otro a partir de la pareja, problemas de índole mundial, y sobre todo la singularidad narrativa con que nos transporta a lugares lejanos, se encuentran nadando entre sus páginas, regalando al lector pasajes sin puntos seguidos, pues todo en esta vida es una continuidad, incluyendo la muerte.

Asista a ver a uno de los mejores exponentes de la literatura contemporánea de nuestro país en punto de las 20: 00 horas en el Salón de las Letras.

http://www.vanguardia.com.mx/ylatareavaliolapena...-1097772-columna.html

LETRAS DE HOY 6: GONZALO ROJAS Y ESTEBAN ASCENCIO (14 Septiembre 2011)

Filosofía contra la prisa

“Yo soy las palabras que he escrito”. Pero también era la libertad silvestre de Lebu, el expueblito minero “feo por la fealdad y las limitaciones”, pero inmensamente bello para él; el colegio implacable y frío de aulas hermosas cuya sección de libros prohibidos de su biblioteca —que incluía la Colección Rivadeneira, Safo, Catulo, Baudelaire y San Agustín de Hipona— leyó sin parar; el no llanto a pesar de la muerte del padre; el qué se ama cuando se ama, el recuerdo de la amante de burdel que murió un mal día de su juventud; el corazón del poeta en la sacralidad de Atacama y su exilio en Rostock por su participación allendista. Pero sobre todo, el gran juego que es la poesía, el único que fue capaz de llevarlo al asombro.

El nombre de Gonzalo Rojas (1917-2011) le dio continente al don que aquel ser había recibido directamente del río natal: la poesía. Adentrarse a su obra es lo mismo que bucear en la profundidad de la boca de la mujer, esa creación sin la cual los hombres están incompletos, según la creencia de este poeta chileno, ganador del Premio de Literatura José Hernández, pero también acreedor de la filosofía contra la prisa. “Hay poetas precoces. Yo fui lentiforme (…). Es la prisa que los yanquis nos impusieron con el proyecto del éxito incesante lo que me parece un asco (…)”.

Y a pesar de que él era sus palabras, hacía falta conocer, a través de un testimonio, todos los elementos que formaron al ser y al poeta. Solamente pudo lograrse a través de la voz del escritor mexicano Esteban Ascencio, quien, luego de convivir un tiempo con el poeta fallecido este abril, entendió que tras escucharlo solamente le quedaba “sujetarse de él para aprenderlo”. Esta sujeción queda registrada en su libro “Memorias de un Poeta. Diálogo con Gonzalo Rojas”. En sus páginas, podemos escuchar el “nadie: tú: / Tú, / Poesía, / tú, / Espíritu, / nadie: / tú, / que soplas / al viento / estas / vocales […]” que resguardan la puerta del universo de sus letras.

Escúchelas esta noche, a las 19:00 horas, en el Salón de las Letras de la FILS 2011.

http://www.vanguardia.com.mx/filosofiacontralaprisa-1097246-columna.html

LETRAS DE HOY 5: RAÚL ZURITA (13 Septiembre 2011)

Testimonio de supervivencia

Cuando queda el desierto, ocurre la canción. En el mundo hay muchos desiertos, desde los naturales hasta los creados por gobiernos opresores que empujan a la conversión de la aridez que más tarde obligará a la creación de una nueva melodía, nacida desde lo más profundo del vientre colectivo.

La expresión de los muertos y los vivos, el color de la sangre disparando nuevos matices hasta pintar un cuadro con palabras, gestos y memorias. Es entonces cuando la carne atiende al espíritu, y el tema de la religión se redimensiona hasta alcanzar su verdadero sentido en este mundo.

Raúl Zurita (Chile, 1950) entendió que era parte de la canción. El domingo 11 de septiembre él cumplió 38 años creyendo en la posibilidad del cambio a partir de las acciones artísticas. Dijeron muerte, tortura, sombra, desaparición, y él contestó Atacama, como si la palabra fuera más que una porción de tierra ocre que cobija osarios: madre, mujer, guarida, cielo terrestre: “Y si los desiertos de Atacama fueran azules todavía / podrían ser el Oasis Chileno para que desde todos / los rincones de Chile contentos viesen flamear por/el aire las azules pampas de Desierto de Atacama.

Hay quienes afirman que el verdadero artista logra apropiarse del espacio natural y del tiempo hasta convertirlo en un canal expresivo, en la casa donde habita el discurso personal del creador, quien está consciente de su labor creativa para fines de la reestructuración social y cultural de sus congéneres. Zurita ha sido de los pocos poetas que ha ido más allá de la impresión en papel para dar a conocer su obra: generó “La Vida Nueva” en un cielo neoyorquino de 1982, escribió “Ni pena ni miedo” en el desierto de Chile en 1993 con letras tan grandes que solamente podían mirarse yéndose a dormir, o a volar, o a dormir y volar para siempre en el lienzo favorito de este poeta: la bóveda celeste.

Un testimonio de la supervivencia y, algo más, de la reencarnación dentro de la propia vida, es lo que usted podrá admirar esta noche en punto de las 20:00 horas en el Salón de las Letras.

http://www.vanguardia.com.mx/testimoniodesupervivencia-1096631-columna.html