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viernes, 26 de febrero de 2010

Las llaves

Las cinco de la tarde. Iba a salir pero, por primera vez en toda mi vida, me quedé encerrada en mi propia casa. Perdí las llaves, perdí mi clase de literatura precolonial, perdí tres horas mortificada, estresada, llena de asuntos por resolver (de esos que no sirve de nada resolver, pero se tienen qué resolver y generalmente se llaman compromisos).

Las siete cuarenta y cinco de la noche. No perdí mis llaves: mis alumnos me las sacaron de la bolsa (y como abogada me queda la duda de si tendré que serlo con ellos, pero la madre que no ha sido madre me dice que respire hondo y reflexione y me ponga en su lugar: las bromas suelen pasarse de la raya. El mundo se ha pasado de la raya con ellos, los hijos de un futuro tuerto).

Las diez de la noche. Siento algo extraño por mi cabeza y mi corazón:creo que lo que queda de la semana no tendré fuerza para cambiarlos. Ellos son quienes deben de intentar cambiar, pero nada lograrán si para empezar odian leer, escribir, estudiar, hablar. Aún así, me siento raramente triste por un acto de adolescentes...

sábado, 20 de febrero de 2010

Reír en paz

Me parece injusto que toda la semana yo tenga que chutarme, voluntaria o involuntariamente, las noticias escabrosas que pasan por todos los medios de comunicación. Que viva durmiendo entre tres y cuatro horas diarias sólo para poder sobrevivir y dedicarme a mi verdadera pasión: el arte. Que mantenga la calma y mi explosivísimo carácter de cabra loca de lunes a viernes, sólo porque es lo correcto y yo ya no estoy en edad de convertirme en pancarta andante frente al montón de irresponsables que tienen a mi país hecho un caos. Que cuente las horas para poder salir a despejarme una noche, con algún amigo o simplemente sola para que después de todo yo tenga que aguantar el miedo de ver a diez policías de la AFI que entraron sin deberla ni temerla al bar en donde me encontraba con una amiga (el Dublín). Es cierto, muchos días pienso en la posibilidad de morir joven, pero jamás en las manos de estos seres, y mucho menos en escenarios no aptos para quien no ha movido un dedo en contra de nadie (como era el caso de todos los que nos hallábamos en el área de no fumar -que es, por cierto, el único piso de los tres del bar donde se puede ordenar un café-). Tener como escenografía a estos guardianes del orden no es muy grato. Enterarme que no pasaba nada (porque le pregunté a uno de ellos, encapuchado y con su arma en el brazo), me hizo sentir contrariada y vulnerable.

No se vale, señores. Yo nunca he dicho que sea una santa. Mis errores he cometido porque soy un ser humano -y aparte, mexicano-. Pero déjenme reír en paz, déjenme respirar, déjenme olvidarme un momento, tres segundos, diez minutos, cuatro horas, que la culpa es también mía por tener los años que tengo y no hacer nada para cambiar este caos mas que escribiendo esto.

miércoles, 17 de febrero de 2010

Objetividad..

Revisar exámenes no es mi fuerte. Mírenme: estoy blogueando con singular alegría.

Hace poco creí que el tiempo se iba a detener o algo así. El caso es que estoy a punto de parir nuevos ex alumnos, y eso duele. Habría dolido más no conocerlos. No sé. Lo cierto es que, por lo menos, podré dormir otras dos horas más.

(Pero todo lo que me diga es mentira: voy a extrañar demasiado a esos engendros pseudofresas y aún inocentes).

Vuelvo a la rutina de hace diez minutos. La pluma rosa en el escritorio; objetividad, niña, en mi cerebro.

lunes, 15 de febrero de 2010

Para las mujeres

Olvidémonos que hoy es "nuestro día" (gracias, pero guácala: yo prefiero el año entero). Mejor veamos a este galán:



video

domingo, 14 de febrero de 2010

Que vivan...

Que vivan las manos toscas entrelazadas y aquéllas que alguna vez lo fueron, pero gracias a las uñas postizas ya no lo son más. Que vivan los colores brillantes, el brillo en los labios y el rímel negro. Que vivan las voces roncas, las graves y las sonoras diciendo “te amo”, y aquellas que suenan impostadas, pero que en realidad son las más francas, porque de ellas emerge la verdad de su interior; que vivan los hombros hechos delicados a fuerza de sentirse frágil y los hombros fuertes que se sostienen el uno al otro para seguir adelante. Que vivan el deseo y el erotismo. Los planes familiares ordinarios que convierten comúnmente extraordinario a cualquier ser humano sobre la tierra. Que viva la ilusión, que viva la fortaleza para ser quien se quiere ser, falda corta o pantalón, da igual, lo que importa es el amor. Que viva el empeño por iluminar la sombra impuesta por el oscurantismo cargada en la cruz y en los colores azul celeste, rojo y amarillo, tan políticamente hermosos. Que viva la oportunidad de despojar del prejuicio a quienes estén preparados para ello: el sexo nos determina, pero nunca nos detendrá si lo que queremos realmente es trascender no como persona, sino como espíritu y como ser. Que viva la objetividad en la sociedad, y la imparcialidad para detectar a virtuosos y defectuosos en todos los lugares, y no únicamente en este sector poblacional. Que viva el chispazo que un buen día iluminó a algún legislador, quien, queriéndose ganar a dicho sector, emitió una iniciativa de ley a su favor, la misma que ahora es una realidad. Que vivan los niños que pudieron no ser felices, o tal vez estuvieron a punto de ser violados por propios y extraños; de convertirse en ciegos para que otro niño con mejor suerte pudiera ver. Que vivan los niños que estuvieron a punto de engrosar la realidad de la drogadicción en la niñez mexicana porque la soledad y el DIF no son suficientes. Que vivan los niños que no se autodañarán porque no les faltará el abrazo de un padre y una madre, o de dos madres o de dos padres (también da igual). Que vivan las flores regaladas en una noche cualquiera, frente a quien ha vivido dos vidas en una misma. Que vivan las canciones hechas para los amores que antes eran imposibles. Que vivan los abrazos y los besos fogosos que antes eran única y exclusivamente propiedad de los pubertos y los amantes recién encontrados. Que vivan las sortijas en las manos de dos seres que, perteneciendo al mismo cuadrante, hallaron en el otro (o la otra) un motivo para no detectar la negrura que a veces tiene esta vida. Que viva el amor, que viva por fin su concepto universal, su paradigma total. Que viva el amor entre bigotes o cinturas perfectas una mañana en un parque, y una tarde llena de neblina y café recién hecho. Que viva el amor gay entre la claridad.

Atentamente,

Una heterosexual.

sábado, 13 de febrero de 2010

Amor, feliz año del tigre


Gracias a Luz Angélica Siller (cantante del Coro del Icocult y mediadora de Salas de Lectura), Livio Ávila y Dennise Bermúdez (egresado y estudiante de la Facultad de Letras Españolas de la UA de C, respectivamente, y antes que nada, mis amigos); Malena de la Sala de Lectura "La Hojarasca" (y premio Nacional de Fomento a la Lectura 2008); Sonya Barrera (actriz poseedora de una hermosa y seductora voz y promotora cultural); el maestro Francisco Silva Idrogo (actor y promotor cultural), la maestra Lupita García (luchadora por la educación y promotora cultural), Sidharta Galván (actriz y futura mamá de Demian), Mario Rentería (director del grupo cultural indígena Nahui Ollin), Víctor Mendoza Zamora (promotor cultural), por haberme apoyado y haberme dado su voz para poder realizar este evento poético que tuvo lugar el pasado jueves 11 de este mes a las ocho de la noche.

Gracias al cellista César Salas por su actuación voluntaria en el intermedio. Sin tus cellos, el evento no hubiera salido igual. Gracias por comprender que los departamentos culturales (y el gobierno en general) no tienen idea de la importancia que tiene para todos nosotros el arte y la cultura, y que prefieren destinar grandes sumas de dinero a otros rubros más efímeros y superficiales antes que al nuestro.

A todos nosotros nos deseo luz y fuerza (y no soy jedi ni ex trabajadora de la empresa extinta) para continuar con esta vocación que a veces nos mata de hambre, pero que sin ella no podríamos ser felices.

Gracias a Aleixandre, Gelman, Sabines, Lizalde, Alberti, García Lorca, Benedetti, Juárez, Géraldy, Juarroz, Cavafy, Pound, Celan y a la poesía en sí por permitirnos volar fuera de la violencia que enmarca el nombre de nuestro país.

Gracias a mi familia por apoyarme. A mi mamá por finalmente entenderme y apoyarme. A mis hermanos por no asistir (me habría chiveado como no tienen una idea), pero tampoco burlarse de lo que hago. A mi padre por estar presente a pesar de que no lo ví. A la gente que no me apoyó, porque me motivó a empeñarme en hacerlo.

El próximo 17 de febrero comienza el año del tigre. Fiereza y amor les deseo a todos.

Monólogo de amor en tres partes

I

Miles de corazoncitos en todas partes, la gente pierde y los comerciantes ganan. Habría que juntarlos todos y hacer un conjuro inocente para ver si entre todo esto sales tú. Y luego, ya sabes, perdería mi tiempo con todo el amor del mundo comprándote los anhelos que tuviste de niño, más los nuevos que tienes ahora, y sobornaría a Dios para que se hicieran una realidad.


II

Miles de corazoncitos en todas partes. La gente no los mira y yo los atrapo. Son todos míos y los canjeo por las cosas que te escribo en el otro lado del mundo, pero en mi misma silla. No soborno a Dios porque para ser y latir no se necesita permiso divino. Luego, me duermo: apareces tú en las noches. Procuro no llorar porque soy de hierro. No me sale el plan.


III.

Miles de corazoncitos en todas partes. La gente los mira y los toma, o los mira y los deja pasar. A mí me da lo mismo: ya tenía suficientes bonos como para lanzarme al ruedo, una vez más, y por el mismo motivo. Pido a Dios una sonrisa en tu cara, y valor para decirte: "ánimo, ya sé que no es lo que tú esperabas, pero por algo estamos aquí". Cruzo los dedos, confío en tu mirada una vez más, y me vuelvo paracaidista de las buenas: siempre habrá una nube en la tierra para aterrizar y seguir soñando (la realidad es un sueño, eso lo aprendí antes de que llegaras. Por algo habrá sido...).

Todo sea por agradecer tu nombre.

martes, 2 de febrero de 2010

Kamikazes

"Somos buenas gentes". Y el eco en voz de niña de ocho años hace que por poco mates al kamikaze adolescente que vaga por el boulevard, sin muchos sueños para cortar, sin mucha tela que no le arrastre en el asfalto, sin monedas en los bolsillos. Rápido y furioso no son tus amigos, pero daba igual manejar como zombie a 50 km/h con el verde a tus pies: no hay motivo para no salvar el pellejo, decía el chico mientras oía su celular.

"Le dejaremos todo en su lugar, no se moleste. Somos buenas gentes". ¿Qué podría una niña de ocho años encontrar en una bolsa llena de revistas viejas, cuadernos con apuntes del derecho que nunca sirvió, las clases de francés que jamás atendiste por estarle viendo los ojos azules al maestro?

Esta vez no pitarás. Nunca lo haces. Es el kamikaze número siete en lo que va del año. El número treinta y cinco de tu cuenta. No hay puentes, dirás. Igual si los hubiera, las calles son siempre dragones hambrientos de sangre joven. ¿O será el partido del cambio?

lunes, 1 de febrero de 2010

Abre los brazos

Así, abierto de brazos, me gustas. No, la cabeza levántala, el cielo es una esponja azul y quiere chuparte los ojos... para nada, no soy seguidora de los motivadores, no hay nada en este mundo para motivar: el mundo es el motivo en sí.

Cada vez que miro el mediodía eclipsarse con tu ángulo en 180º me parece que estoy viendo a Horus desenvainando su espada -¿tendría espada Horus?-.

Escucha ahora el canto de la paloma que se esconde en el nicho de Catedral. No, no es necesario que entres a misa. La misa está allá afuera, con los niños alimentando palomas, con los padres alimentando a sus hijos con el algodón de azúcar hecho de quién sabe qué.

Aguarda en el silencio el mejor de los regalos: es la paz de un sol de invierno como nunca nadie antes lo ha conocido. Será porque ahora sonríes tú.

Así, abierto de brazos, me gustas. Levanta la cabeza, hoy la tristeza no está invitada.