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martes, 7 de julio de 2015

Reescritura de "Los idiotas" de Joseph Conrad. Revista Tierra Adentro.

Después de varios años de no publicar narrativa, el acontecimiento de hoy para mí fue especial. La revista Tierra Adentro, del Conaculta, me invitó a participar en un ejercicio narrativo de rescritura. Se trata del cuento "Los idiotas", de Joseph Conrad. Qué puedo decirles, me siento muy feliz.

Y por eso, aquí va el link, para que lo lean cuando tengan ganas y tiempo: 


miércoles, 27 de mayo de 2015

GRACIAS

Qué les puedo decir: ESTOY FELIZ Y ME SIENTO MUY AGRADECIDA. Contar con tanto amor, sentir que reciben a tu niño con tanta alegría, comulgar con una idea llamada celebración todos en esa sala... Vi personas que tenía mucho de no abrazar, me enteré de esfuerzos bellísimos, como el de una profesora en Literatura de la UANE que rentó un camión para llevar a los muchachos a ver la presentación, o el caso de mi contadora que llegó con sus niñas, apenas saliendo de trabajar; a un amigo que vino del df y se dio la vuelta para ir a estar conmigo; a amigas echarse la brincona en sus trabajos nada más por compartir este día tan bonito; a amigos nuevos (pero que ya son parte de mi no tiempo, de mi propia eternidad), familiares, gente del área de la cultura, la comunicación y las artes que en todos estos años me han tendido una red suavecita de amor y cariño.
Recibí regalos hermosos en cada abrazo que me fue entregado con mucha luz de cada uno de los seres que estuvieron ahí para vivir un momento por el que luché muuucho tiempo. Recibí un labial y una caja de pan de pulque. Recibí también el regalo extraordinario de mi casa Radio Tecnológico Saltillo, que transmitió la presentación por radio y me dio el honor de conocer a sus directivos, así como de ver a mis compañeros congregados, echándome todas sus porras con mucho amor.
Contar con la presencia de mis dos presentadores me emocionó, y me parece que sus palabras, aunadas a tantas muestras de apoyo y alegría, fueron las detonantes de una emoción tan sublime que hasta ahorita continúa muy latente en mi corazón. Soy chillona de clóset, pero les juro que hoy sí traigo los ojos mojados de alegría.
Gracias a mi familia que hace hasta lo imposible por ayudarme a alcanzar mis anhelos, llora conmigo en mis tragos amargos y celebra con cohetes a la luna cada vez que les platico (u observan por sí mismos) que la vida me entrega episodios maravillosos, como el de esta tarde en la Sala Alejo Carpentier. Gracias a mis amigos cercanos, a mis maestros y angelitos de la guarda (uno de mis presentadores me salvó la vida, literalmente; la otra me envolvió en sus alas y me permitió tener mi libro al fin, y así podría contarles muchas historias más, pero no terminaría).
Me siento cansada, pero de un cansancio feliz, bonito, ¿saben? Es como cuando voy a bailar por horas y siento que la tierra me vibra bajo los pies para entregarme todo su amor. Iré a dormir, aunque de verdad no quisiera que este día se acabara. Por eso voy a poner toda mi felicidad en un puño de estrellas, el que sea, porque de ahora en adelante, cuando vengan las pesadillas que a veces la vida nos regala, recordaré que hay sueños lindísimos, como el que viví hoy.
Les dejo un abrazo con mi corazón.

martes, 26 de mayo de 2015

Rapsodia del Aire, hoy

Después de mucho andar, de decir demasiado y equivocarse, de no decir nada y dejar que mejor hable por ti lo que afuera quiere hablar; después de permitirle a mi silencio hacer lo suyo y volver a escribir, esta vez más desnuda y vulnerable, llega mi primer libro. Lo había presentado hace dos meses, pero para mí la presentación de hoy es la buena. Espero la compañía de mis grandes amores, los que ya no están, los que me rodean con sus brazos hasta formar una red suavecita de pura ternura, mis anhelos, mi dicha, la parte de mí que siempre ríe. No espero de mi libro más nada, él ya llegó, dándome la felicidad más bonita del año. Agradezco que haya llegado a la edad que tenía mi mamá cuando me tuvo: para mí, más que un libro, es un hijo. Por tanto, no pretendo que vengan a mí los aires de elogios que construyen casitas para las divas ni mucho menos deseo el fulgor de los aplausos acartonados. Sólo deseo que convoque a la gente que sabe todo lo que dejé para vivir mi sueño, el ser literata, el ser más amante que esclava de la poesía y la literatura. Sólo deseo que me llene de flores las horas, casi igual a cuando mi mamá iba por mí al kínder y me giraba con su falda palo de rosa, floreada, indicándome que todo estaría bien. Sólo deseo que mis muertos me perdonen y sientan lo mucho que los amo, que mis hijos no nacidos hoy me canten muy fuerte, que Dios esté conmigo escondidito en la libreta pequeñita donde hoy no escribiré nada, salvo que fue el día que soñé hace nueve mayos...

Salvo que los sueños y visiones que uno tiene de joven son realidades que se alcanzan, no importa si llegan a tus ochenta y dos años. 

A quienes lean esta entrada, y puesto que creo en la capacidad del universo de converger puntos de espacio y tiempo, ojalá bailen conmigo esta Rapsodia del Aire. Me hace el regalo de presentarlo el ser más sabio, absoluto en su sencillez y sensibilidad, noble y abierto a los defectos del mundo. Me refiero al poeta Javier Acosta, mi maestro en mil cosas, pero sobre todo en una: se viene a escribir poesía no para maldecir al mundo ni para juzgarlo, sino para entenderlo a partir del mucho o poco amor que se tenga dentro. La lectura corre a cargo de mi otro amigo Víctor Antero Flores, el también eterno rebelde que aboga por la literatura que se hace por amor y pasión, más que por ganar un premio o un aplauso de cobre. 

El oro del poeta, del escritor, no son los aplausos, son la materia viva en la mirada de quienes te leen, el tiempo a favor o en contra que te regala momentos para perdonar y escribir; para amar y escribir.


miércoles, 13 de mayo de 2015

2 años de Kaleidosónico 2

Estoy más nerviosa que Joselito el día de su primera comunión: un miércoles com hoy, pero del 2013, inicié mi viaje radiofónico, y debo confesar que ésta es una de las experiencias más gratas que tengo en la vida. No sé cuántos en verdad me escuchen ni si los duermo o no (a veces siento que me subo a la cátedra a platicarles de cosas interminablemente aburridas, pero luego recuerdo que para mí esos temas son la vida y se me pasa -como dijo la Rana René-). Amo estar en contacto con la gente, con el sonido, con las palabras pronunciadas a través de un micrófono, con su propia música. Amo la radio.
Desde chiquilla era afecta a grabar mi voz en cuanta grabadora tuviera a mano, digamos que era una cosa, no sé si argentina o de elevada autoestima, el caso es que mi papá me regaló un día del niño de 1989 una grabadora norteamericana, Phillips, roja, con la panza amarilla (era la bocina). Canté, conté cuentos, hice mis propias crónicas del mundo. Era una maravilla y sigue siéndolo, está entre esos juguetes puente que te van adivinando lo que serás de grande, por mucho que durante un tiempo me negara a hacer esto: cuando llegué a la adolescencia y estaba indecisa entre unas ocho carreras por escoger, mi padre me dijo: "Hija, hablas mucho. ¿Por qué no te haces comunicadora?". Pero yo no estaba para hablar ante la gente y supongo que por eso lo descarté y me dediqué a ser otras cosas. Sin embargo, la vocación llama, y afortunadamente me he encontrado en mi camino (gracias a Dios por ello) a amigos muy especiales que me han convertido mi sueño en realidad. Ricardo BersosaJen PlataDaniel EsquivelAlejandro Roal,Carlos Tolentino, Mario Aguirre Jr.: Gracias. Por aguantarme. Por perdonar mis comentarios apolíticos en épocas electorales (siempre es lapsus, lo juro). Por hacer de mi programa un regalo especial en cada emisión, hecho a las expectativas de mi imaginario personal. Por ayudarme a poner la música. Por grabarme a deshoras cuando no puedo ir en vivo a Radio Tecnológico Saltillo, mi casa.
A los pocos o muchos que me oyen: Gracias. Probablemente algunos piensen que mi idea es ir a adoctrinarlos en los temas de los que hablo... Si en verdad supieran la cantidad de veces que salgo con la lap y los libros bajo el brazo anonadada por el tema que acabo de descubrir, tal vez entenderían que para mí, cada miércoles a las 18 horas encuentro mi momento para conocer de la mano de los megahertz las otras caras de lo mismo, para descubrir y no dejar de asombrarme ante las maravillas que pueden hacer y deshacer los hombres.
A los autores, los vivos y los muertos: Gracias. Su vida creativa hace de mí una mujer que crea aún en este mundo, que lo ame, que agradezca estar en él.
Gracias a mi familia por todo su apoyo, desde la fonoteca de mi hermano hasta el freecorder con el que a veces me doy el lujo de desafiar a la mercadotecnia y bajo canciones que sé que mi ciudad se merece, porque en el fondo es una idealista, como yo. Y gracias a Dios por tenerme tan consentida con esta vida que vibra de nervios cada semana a la misma hora, minutos antes de empezar un nuevo mandala sónico.
Los espero hoy miércoles en mi programa del segundo aniversario.Kaleidosónico Programa Xhins, es mi regalo reversible: para ustedes y para mí. 18 horas, http://its.mx/2014/xhins/

martes, 14 de abril de 2015

Mi Lado I, en Radioinfonor / Rapsodia del Aire


Primera parte:

http://www.infonor.com.mx/index.php?option=com_content&view=article&id=67191

Segunda parte:

http://www.infonor.com.mx/index.php?option=com_content&view=article&id=67190

Algo sobre Günter Grass - El Rodaballo

MITOLOGÍA DEL ABSURDO

Se pueden escribir los versos más tristes esta noche, pero la verdad es mejor hacer zapping. Brincar de un canal a otro da la sensación de vivir muchas vidas en diferentes mundos y tiempos, sobre todo cuando el mecanismo especial dedicado a ello, el sueño, esta noche no llega. Da inicio el paseo por el museo del horror en que se convierte la tele en el último trimestre del año (un mismo enano puede interpretar un troll y luego un duendecillo juguetero, los olores referidos pasan de la sangre cuajada a la canela de abuelita, y el miedo al inframundo se evapora entre pavos y compras para culminar en el pico del pinito): futbol… no, porno light… mmmh, sartenes mágicos (sin comentarios), VH1… Ok.

Vivir el VH1 en esta época es como prender la tele para vivir el MTV hace quince años: se asoma a ver qué queda del ayer, se abren un poco los ojos para dejar entrar las imágenes. Salen mujeres de los años treinta bailando tangos, una madre y su hijo tendidos en una playa nuclear, músicos de Europa oriental en un barco subiendo saxofones, unos individuos emulando a Orfeo tocando unos organitos frente a una artificial puesta de sol, sirenas de juguete sensual, naves de guerra con fórmulas de la relatividad inscritas, aviones, los mismos individuos cantando de manera apocalíptica, sicodélica, haciendo voces de altoparlante en discurso y borreguitos sensuales… y langostas. Muchas langostas.
Rock Lobstee-e-e-e-e-r.

1978. Los colores chillantes y la actitud frenética de la banda B-52 en el fondo era una actitud de miedo, y no tanto por el absurdo que enseñan. Realmente están azorados por el asunto de la posguerra y la mofa creativa les viene bien de escudo. ¿Psicodelia o necesidad de expresión? Quien lea la letra encontrará un sinsentido: animales acuáticos que se pelean y andan en bikini, una fiesta juvenil y shalalá. Pero, ¿por qué hacen estas cosas esos animales? ¿Por los efectos nucleares o porque en ese año la onda creativa se puso barroca, impredecible?

Quizá ese año la inspiración llegó de frente y los más alocados la transformaron en Rock Lobster, la primera canción de una banda underground en llegar al número 56 en el Billboard. Es inevitable dejar de imaginarse estampas de quienes la oyeron: los juveniles senos cubiertos por una blusa de colores en barras horizontales, los muslos en shorts rozando el tocadiscos, oh, sí, quién fuera libre para irse de reventón a la playa, tener piel de langosta…; la muñeca inflable que baila sin parar con el chico de los frenos: Y espérate, nena, sé tirar jugo de naranja por la nariz…

Pero tal vez también la oyeron otro tipo de personas. Por ejemplo, los clásicos que se ven en la Wikipedia con lentes de aro de pasta, camisa arremangada y actitud de genio volador. Escritores. Ahí está Carlos Fuentes, escribiendo y publicando La cabeza de la hidra, interpretando la podredumbre que es el sistema petrolero mexicano a partir de una imagen mitológica, hablando del deseo como impulso: tal vez se quedó con las ganas de bailar la canción en alguna disco, con alguna italiana, pero no lo dejaron entrar por parecerles a los de la entrada un tanto viejo para esos menesteres. Entonces la revancha: yo la bailaría mejor, yo le habría puesto mejor letra. Entonces las múltiples cabezas. Ergo, una novela innovadora, desmitificante en su propio universo mitológico.

Ahí está Gore Vidal publicando, también en ese año, Kalki, y con ello el tema de los avatares de Visnú y el apocalipsis inaplazable. Si llegó a escuchar la canción, de seguro le dieron ganas de matar al mundo, y por eso esta novela.

Sin embargo, el que más sospechas levanta es Günter Grass. Eso de que en ese año publicó un libro de un pez parlanchín parece altamente sospechoso. ¿Y si un día de esos en los que no estaba en su estudio, de pie, junto a sus Goyas, escribiendo alguna novela corta, se fue a algún pub y de lejos vio a una rubia inasible, moviendo las caderas al ritmo de Rock Lobster? Bigotes de Günter remojados en whisky y deseo, lentes de Günter aterrizados a la realidad. Las mujeres son diosas y son animales parlantes, no razonables. Las mujeres tenían el poder y nosotros lo echamos a perder, entre guerras y patriarcados con fundamentos pueriles. ¿Quién nos habrá asesorado? ¿Quién fue el primer crédulo que creyó que podíamos? Miren, la posguerra. Alemania, somos un fiasco: matamos tu lenguaje, estamos rodeados de ojos…

Nace El rodaballo, la obra más barroca del polifacético artista que cocina, esculpe, dibuja, hace poesía y música, además de ganarse un Nobel y legarle a su país una mirada excepcional de lo que es el sentido de la matria y la patria que se han dedicado a edificar, luego a imponer, luego a deshacer, luego a volver a edificar… Un escritor que es desdeñado desde la entraña germana por poner en evidencia asuntos de origen y desarrollo de una cultura tan legendaria como controversial.

Es una de las novelas más divergentes y ricas, muy al estilo del concepto de novela que daba Alexander Döblin, cuya obra maestra, Berlin Alexanderplatz, es un escenario de contraposiciones, digresiones, estampas… La fábula nunca se había revestido de un sentido de ironía como la entregó Grass en esta obra, basada en el cuento de los hermanos Grimm, El pescador y su mujer. Barroco, loquísimo, culinario, estupendo, libre. Así se siente a Grass en esta obra que inicia con el encuentro de un hombre del neolítico (que igual pudo ser uno del siglo XXI) con un pez estrábico que le propone asesorarlo contra el poder femenino a cambio de conservar la vida. El hombre, que renacerá nueve veces para acompañar a las nueve mujeres que ahí aparecen a lo largo de los nueve capítulos que aluden a la gestación, caerá en una red insaciable por obtener, mantener y acrecentar el poder, siempre actuando de manera absurda, risible, irónica, tajante… Masculina. De la súper nodriza-diosa a la cocinera del siglo XX, la mirada femenina transitó los famosos tempotránsitos a los que alude esta obra en forma de musas lelas (aspies, para ser políticamente correctos, hoy), abadesas que se burlan del Papa, walkirias enojonas, brujas frígidas, etc.

La degradación del poder femenino es expuesta en la metáfora del fuego arrebatado a la mujer, que se desplaza desde el cetro que implica tener tres pechos hasta dar a la cocina, donde finalmente pueden ellas seguir tejiendo su estrategia, en esta lucha milenaria de sexos que en la novela culmina en el siglo XX en un tribunal feminista donde el pez debe exponer los motivos de su conducta machista.

Dicen que esta novela abarca los cuestionamientos que Günter solía hacer sobre la problemática de una década específica (habría que recordar El tambor de hojalata, La ratesa, Es cuento largo), en este caso, la de los setenta: el fervor del feminismo y la posguerra. Debe ser cierto. Pero es inevitable pensar que hubo una vibra rara que incitó a muchos a regresar a la mitología, ese caos engendrado por dioses, para justificar el nuevo caos, engendrado por los humanos, que traía consigo la Guerra Fría.

En definitiva, más que ser el año de la psicodelia, fue el año de la interpretación del miedo y el caos a través de la mitología y el absurdo, que mezcladas hicieron la mitología del absurdo: El rodaballo, Kalki, La cabeza de la hidra… Y hasta Fassbinder filmando En un año con trece lunas, y John Lennon reconociendo en Rock Lobster la influencia musical de su mujer, inspirándolo a regresar al medio.

Apagar la tele y dejar la casa llena de seres mitológicos es el siguiente paso. Luego, tal vez la fiesta, luego, el sueño y la rutina al día siguiente. El mundo gira, después de todo.


domingo, 8 de marzo de 2015

Más que celebrar un día internacional de la mujer, a mí me gustaría vernos todo el año respondiendo íntegra y sabiamente los retos que nos impone el patriarcado... pero más, ante las intolerancias que hacen que entre nosotras a veces no seamos capaces de apoyarnos y nos instan a irnos con todo contra nosotras mismas, para beneplácito de los hombres. La belleza es un don, más si lo sabemos usar libremente y con inteligencia: nunca será tan eterno como ésta. La inteligencia es un don, pero solamente si se le une al amor. El amor lo es todo, empezando por nosotras mismas: amar es reconocer la imperfección y aún así seguir amando.

No les deseo un feliz día, mujeres, les deseo una vida feliz, un feliz regreso a los orígenes, un espejo que les haga ver lo valiosas que son, más allá de los arquetipos intelectuales, emocionales y físicos que ellos (y algunas ellas que se creyeron el cuento de ellos) les puedan trazar, un libro que las haga verse no como el centro del todo, sino como la solución a lo que el egocentrismo no da, una pintura que les haga imaginar otro mundo, y una melodía que las levante cada vez que sientan que pierden el suelo.

No necesitamos un día para reconocernos, ya tenemos un cromosoma.

miércoles, 4 de febrero de 2015

Programa 80: "Lenguaje en libertad: el Colegio Nacional celebra a Octavio Paz" (audio). Kaleidosónico


PRIMERA PARTE:

https://docs.google.com/file/d/0B1ZAdv7SyYnrUDU3QzBxS3JnbWc/edit

 http://www.driveplayer.com/#fileIds=0B1ZAdv7SyYnrUDU3QzBxS3JnbWc&userId=116770231325542630660



SEGUNDA PARTE:

https://docs.google.com/file/d/0B1ZAdv7SyYnrUDU3QzBxS3JnbWc/edit

http://www.driveplayer.com/#fileIds=0B1ZAdv7SyYnrS0xTSEpDQVEwTUk&userId=116770231325542630660



Kaleidosónico es un programa para Radio Tecnológico de Saltillo que se transmite todos los miércoles a las 18 horas, tiempo de la Ciudad de México, por www.xhins.com y por el 100.1 de FM en Saltillo.

Audio y controles: Mario Aguirre Jr.
Postproducción: Jennefer Plata y Daniel Rodríguez.
Guión, Producción y Locución: Marlén Curiel Ferman.

"Manual del extravío" de Javier Acosta (audio) en Kaleidosónico

PRIMERA PARTE


https://docs.google.com/file/d/0B1ZAdv7SyYnrWUxrQWxLUWxNUG8/edit

http://www.driveplayer.com/#fileIds=0B1ZAdv7SyYnrWUxrQWxLUWxNUG8&userId=118043659975559135014


SEGUNDA PARTE

https://docs.google.com/file/d/0B1ZAdv7SyYnrbGpjX3l6T2FEVlk/edit

http://www.driveplayer.com/#fileIds=0B1ZAdv7SyYnrbGpjX3l6T2FEVlk&userId=118043659975559135014


Kaleidosónico es un programa para Radio Tecnológico de Saltillo que se transmite todos los miércoles a las 18 horas, tiempo de la Ciudad de México, por www.xhins.com y por el 100.1 de FM en Saltillo.

Audio y controles: Mario Aguirre Jr.
Postproducción: Jennefer Plata y Daniel Rodríguez.
Guión, Producción y Locución: Marlén Curiel Ferman.

viernes, 30 de enero de 2015

Manual del extravío, de Javier Acosta (Fragmento de guión radiofónico para Kaleidosónico)



Por fuera soy el perro que te desvela, luna, con aullidos.
Por dentro soy un niño que intenta tararearte su canción de cuna,
tomarte con su mano cada vez más pequeña.

Y adentro del adentro soy un perro más grande
que te lame los pies de mayo en plenilunio.

Y afuera de un niño todavía más pequeño
que te dice su nombre, te besa y no te besa,
te refleja en sus ojos, luna frágil y eterna.

En el momento de crear un sonido, inevitablemente surge el silencio. Entonces, los dos, hombre y nada, se ponen frente a frente, recordando los espejos por donde viene y va Alicia, con y sin su país, la filosofía prehispánica sobre la vida, los infortunios de Narciso frente al estanque, la aberración de Jorge Luis Borges. Únicamente bajo esta dialéctica cerrada que da cuenta del inicio y fin de uno mismo podemos enunciar una palabra que nos dé cuenta, también, del lugar donde estamo, una rosa de los vientos para no perdernos en nosotros mismos. Tan pronto nos ubicamos en el aquí y el ahora, el espejo nos exhibe la cuenta infinita de los aquís y ahoras que hemos sido, o pudimos ser, o negamos ser, o no quisimos serlo. Todos se abalanzan contra nosotros, nos golpean los verbos, nos resuelven las adivinanzas que desde niño nos vamos construyendo: del quién soy pasamos al disfraz de lo que allá afuera, lejos del espejo, somos. 

Pero llega un momento ineludible una hora veinticinco, una hora cuarenta, una hora ochenta y siete, en la que nos descubrimos en medio del extravío. ¿Habremos estado extraviados siempre? ¿Acaso nuestro origen es ese, el extravío? ¿Y por qué verlo ahora y no antes, o por qué algunos nunca lo ven, sino que lo intuyen, y por eso luego andan haciendo guerras (frías o directas)? 

Volvemos a necesitar de un interlocutor. Pero que esta vez no sea la nada, por piedad, decimos. Y tomamos entonces al niño pequeño, al padre muerto, a Dios, a la piedra encantada. A la luna.
De todos los interlocutores posibles, el más fijo y bondadoso, el más imprevisible y cruel, es la luna. Al menos así lo deja ver un hombre Javier Acosta en su poesía, la cual traemos esta tarde con este su más reciente libro “Manual del extravío”, publicado por Mantis Editores el año pasado. 

En mí, cuando te pierdes
sé de verdad
de donde vengo,
adónde me dirijo nuevamente.

Eres un mejor guía
que la estrella polar
o que el lucero,
mi extraviado niño.

[Si andas perdido por mi noche / es más fácil hallar / el rumbo aquel / entre las estrellas.]

En Javier Acosta, el diálogo frente al espejo con la luna lo convierte en una matrioska o caracolito de varios niveles: es él hablando con ella, pero también es él sacando de sí al otro él que vive más adentro, y ese hombre ulterior, al niño y el niño al juglar, el juglar al enamorado de lo inasible, el enamorado a la parquedad de las cosas, la parquedad de sus cosas, al silencio. El resultado, es este poemario que de tan breve en algunos de sus poemas, resulta ser avasallante. No es haiku, aunque muchas veces tenga su ritmo, no es tampoco homenaje a Charles Juliet, aunque sus diálogos y encuentros con la luna se semejen en estructura y sean en parte esa respuesta universal y sin tiempo al que todo artista, sea poeta, pintor o músico, está obligado a decir por la ley de la circularidad. Algo así como los espejos.

Yo sé que voy de una orilla a otra del vacío
y todo lo que veo es el sereno espesor de la tristeza.
Nada reflejará su ojo de agua, pero ahí acuden todos
para verse,
todo en él se contempla,
todo por él circula sin cesar
de una orilla a la otra de la nada.
Sólo el conjunto de la escena es el mudo resumen
de tu eterna sonrisa,
luna que cruzas sobre mi cabeza
esta laguna estigia de la vida.

1. SMOOTH JAZZ 5 - Guarda Che Luna

No todos podemos escribir poesía, pero sí todos podemos cantar. O mejor dicho: no todos deberíamos hacer poesía, pero todos debemos cantar. Pero para Javier ambas cosas le son naturales. Desde sus primeras obras, lo suyo es desestabilizar la permanencia de las cosas, desempolvar los otros sentidos de una misma palabra, la función de un mismo objeto (las tijeras para el sueño, por ejemplo, de su libro “Regla de tres”, ganador del premio de poesía Ramón López Velarde en 2006). Lo suyo es cuestionarlo a uno e irse muy tranquilo con la respuesta bajo el brazo. Un acto de contrición poética donde los demonios son sustituidos por acordes, por máximas filosóficas, por memorias que vienen de otra parte: el uno a uno de sí mismo, algunas veces frente a un monje, como ocurre en su premiado Libro del Abandono, a veces, como en ésta, a la luna.
“Manual del extravío” es, a juicio personal, el poemario que le hacía falta al poeta Javier Acosta para instalarse como plurinominal, en el sentido de que es capaz de nombrar todas las cosas, todos los aprendizajes de una y otra vertiente: había recorrido ya la filosofía, la religión, las leyes, el amor. Le faltaba recorrer el camino de la soledad y de la inocencia. Porque, ¿qué inocencia no está sola en este tiempo? También es el cancionero que le hacía falta al hombre Javier Acosta para arrullar la desolación, la vida que seduce y a veces arroja, la bondad, la infantil galanura con la que uno se acerca a ciertas formas, las de la luz de la luna, por ejemplo. El toque humilde con el que abarca la obra, sello ya distintivo de su autor, nos acerca un poquito en el primer poema, y otro más y otro más, hasta llegar a ese linde donde al fin compartimos su inquietud ante la imposibilidad de amar lo que no debe ser amado con amor común, sino con amor de niño y diosa; es eso: Javier Acosta le canta a Artemisa como si fuera un niño.

2. Ninna Nanna, Francis Lai

Si Federico García Lorca enunció a la luna como todopoderosa y diosa de la muerte, Javier Acosta la viste de novia y de mujer distante, a veces fría, a veces, ingenua y dubitativa. Una mujer sin cuerpo de mujer, que es celosa, aunque no sabe si de sí misma o del tiempo, arrogante, solitaria. La pareja perfecta que se desposa con los diez mil ojos que la miran y al mismo tiempo sigue virgen.
La transición hombre-observador-perro-niño se maneja como una elipsis a lo largo de esta obra: tan pronto la luna le responde con sus quince poemas en el antepenúltimo capítulo, la transfiguración de la voz poética está resuelta a regresar por el mismo camino, pero a la inversa: niño-perro-observador-hombre, aunque claro está que dicho regreso al origen se manifiesta como un periplo del cual no se regresa igual: algo pasa, algo cambia: se fusionan la luna y el hombre, la soledad de uno y otro, se muestra fáctica el indisoluble estado de las cosas: el hombre separado de lo que lo conmueve, la luna distante de quien la adora.

De este modo, Javier Acosta logra darle voz poética a uno de los más famosos arcanos del tarot: la luna siendo adorada por un par de perros que le cantan, le aúllan, le reclaman, le quieren decir algo que no pueden. 


ACOSTA, Javier
Manual del extravío
Mantis Editores, 2014
Hoy 30 de enero, hace trece años que partiste, papá. Sin afán de deificarte, quiero decirte aquí, frente a mil ojos curiosos, que te agradezco en especial tres cosas que me legaste: la primera, los libros de literatura rusa por los cuales yo encontré mi camino, mi pasión, mi virtud y mi devoción; la segunda, tu afición al Cruz Azul (bueh…), y la tercera, la noción que aprendí de lo corta que es la vida y de la imposibilidad de eternizarla. Cuando ocurrió tu transición, comprendí que no había tiempo para perder el tiempo, de modo que me dediqué a vivir muchas vidas dentro de esta que tengo: he sido cuanto oficio me ha venido en gana, he estudiado cuanta materia me ha seducido, he enseñado bajo la regla de que lo que se adquiere se debe transmitir a otro sin afán doctrinario, más bien por el hecho de merecer aprender más cosas. He cuestionado y he respondido. He dado de todo y con todo y también he recibido de todo y con todo. He amado. He sido amada. He soñado. Me he defendido, jamás he arrebatado. He ganado y he perdido. He volteado mi mundo por el simple gusto de volverlo a enderezar (y así sucesivamente). Los extremos han sido mis cómplices; los colores intermedios entre el negro y el blanco, mi razón de ser y mi fortuna. Y sobre todo, papá, nunca he perdido mi tiempo. Si un día hubiera la necesidad de entregarte mis hermanos y yo algo que constate nuestro amor por ti, supongo que te diría lo siguiente: soy una mujer feliz, loca y plena. Tengo cuerda e hiperactividad para rato (sólo así podré cumplir todas las cosas pendientes de mi lista que hice el día de tu partida, más los mismos verbos que te enuncié pero en tiempo futuro, nunca subjuntivo). Estoy contenta y realizada, papá. Y te agradezco mucho la parte que te corresponde por esa alegría, que creo yo, se basa en la decisión de dejarme libre para hacerme no como mejor pude, sino como mejor quise. Nunca he creído en la muerte como un acto de desesperación ante la inevitable ausencia que queda, sino más bien como un acto de continuidad de una fiesta puesta en escena. Porque esto es la vida: una obra de teatro que trata de una fiesta sin fin y con altibajos. Así que dime: ¿cuentan con spa y esas cosas deliciosas y libres de impuestos? Debe ser así, si no, qué chinga estar nada más viajando de estrella en estrella (aunque pensándolo bien…). Te quiero, papá, feliz nuevo cumpleaños.

domingo, 11 de enero de 2015

A la espera de la desapaarición de los géneros literarios... Corrijo: en plena labor literaria, Pangea de las Letras.

viernes, 9 de enero de 2015

http://www.voltairenet.org/article186413.html

http://www.voltairenet.org/article186413.html

jueves, 8 de enero de 2015

Lamentable, que el mundo tome las tragedias como un elemento más de la dinámica de las sociedades de consumo. Ayer fue Ayotzinapa, hoy es Charlie. Las redes sociales no mienten:más que una sociedad profundamente herida e indignada por las acciones que nosotros mismos emprendemos contra los otros -a imagen y semejanza de la ley del depredador-, somos artículos de mercado que seguimos temas de moda, sólamente para seguir vigentes. Lo que urge es salirse de aquí y enfrentar las injusticias, razonar las necesidades sociológicas, inventar una nueva filosofía a partir de la cual se deriven nuevas formas estaduales, nuevas maneras de convivencia sociopolítica, nuevas estrategias económicas que no estén supeditadas a los paradigmas actuales, que ya se ve cada día nos utilizan más y nos eliminan mejor. Las redes sociales son para decir buenos días, enviar un gesto de esperanza, decir banalidades. La realidad está afuera e, insisto, la tomamos como un hash tag. Lamentable.

miércoles, 10 de diciembre de 2014

Hay justicia en días nublados: hoy me llegó un libro de nada más y nada menos que El Colegio Nacional. Se trata de un hermoso ejemplar que le rinde homenaje a Octavio Paz. Muy pronto hablaré de este libro en Kaleidosónico, también tendré una reseña en este enamorado blog sobre "Lenguaje en libertad: El Colegio Nacional celebra a Octavio Paz", una edición y compilación a cargo del Maestro Eduardo Mejía.

Estoy feliz.

jueves, 20 de noviembre de 2014

No me vestí de negro. No lo necesito y prefiero pensar en la luz que viene. No soy niña new age, simplemente quiero creer que ya pronto se acaba la oscuridad.

Es el primer 20 de noviembre que me sabe muy acidulado, como cuando era niña y me hacía algo la vida que me obligaba a llorar detrás de los ojos. Leí en voz alta Alturas del Macchu Picchu, de Neruda, y por dios que no terminé.

Este es un mensaje para los que creen que no estoy aquí. Me duele el mundo. Sigo orando, la realidad, si no es con leyes, cuentos o poemas, puede cambiar con una oración.

¿Sí?

miércoles, 19 de noviembre de 2014

Afuera sigue haciendo frío y yo no puedo dormir. La secadora se ha prendido sola hace un par de horas. Pero más que el miedo a los fantasmas, le tengo pánico a la crueldad de la gente: ¿cuántos niños estarán allá afuera en pleno frío? Y aquí es cuando me pregunto si la tristeza sea un holograma, con eso de que ahora dicen que la realidad la fabrica tu mente. Cómo me gustaría pensar que de verdad soy capaz de erradicar ese dolor que me amputa las horas de noches como ésta, cuando estamos a dos grados y se me congelan los dedos, no tanto por mi tendinitis (o como se diga), sino porque no soy capaz de hacer algo. Y quién soy yo, ¿Superman? Me lleno de ideas, el insomnio viene.

Quisiera tener el dinero que de niña prometí tener para hacer el hospicio que soñé a mis nueve años. Quisiera tener el arrojo de mis 21 para volver a mandar a la chingada mi trabajo en gobierno, un día en que fui obligada a escribir y publicar un decreto por el cual los vagabundos y miserables se quitarían de la calle para llevarlos al manicomio. Quisiera tener el valor de mis 18 para decirle, de nuevo, estúpida a la compañera más rica de mi grupo en el Tec de Monterrey, cuando dijo que los obreros de la fábrica de colchones de su padre eran pobres porque querían. Después de tantos años, me parece, brinqué en definitiva de la ficción jurídica a la literaria. Sola, rodeada de libros escritos por gente en momentos de lucidez extrema, pretendo encontrar la paz que sé me hace falta ver en los ojos de quienes no comen bien porque a todos se nos olvida su existencia.

Cómo desearía tener una varita mágica, un libro con fórmulas escritas entre lineas para que al leerse la historia común se pronunciara el milagro de la transformación de los mundos.

Cómo desearía comprender la inequidad, después de chutarme cinco años de derecho...


martes, 11 de noviembre de 2014

Ayotzinapa, tus milpas como trenzas prometidas por la mujer a la vuelta de su amado, una tarde de sol.

jueves, 6 de noviembre de 2014

Trazo los planos para una ciudad que fue sobre los cimientos de la que será de mis hijos prestados. Un poemario así requiere tragarse saliva con sal de lágrimas, recuperar las voces para tenderlas sobre las ruinas.


Leer derecho inglés a esta hora es una adicción que no he dejado de tener desde los 20 años. Siempre he creído que es el peor de los inventos intelectuales y sin embargo, su practicidad es de una admiración sin límites.

La corrupción se esconde de maneras más elegantes, aunque retorcidas, y el campo para que actúen la justicia y la libertad se agranda o empequeñece según las necesidades del consumidor. Es como uno de esos salones armables con biombos y mamparas de triplay.

La simplicidad de este sistema es lo que hace tan descarados sus gobiernos, y lo que hace que sistemas como el nuestro se torture, en su afán por insertar en un sistema global cuyos principios son de este derecho, no del romano.

Y aunque pudiera pasarme mil horas hablando del tema, prefiero seguir leyendo. No me imagino cómo le harían allá para esconder escándalos como los de Ayotzinapa, cada día más lejano de ser arreglado aquí.

Buenas marchas, buenas noches.

miércoles, 5 de noviembre de 2014

Noviembre hoy fue como él mismo: gris, húmedo. Sereno.

Llenarlo de mi música fue el mejor acierto.


miércoles, 29 de octubre de 2014

No hay mucho qué opinar, no hay mucho qué discutir. Los temas, todos los temas del mundo, se vuelven nada cuando 43 cuerpos dejan de existir sin un fundamento divino.

Todo placer, todo dolor, pasa a segundo plano cuando te enmarca un no estado de derecho. Ya que suban las mentiras a la tele, que se jacten los vencedores de la burla que somos para ellos.

O tal vez no. Tal vez, por fin, el derecho de la revolución, tal vez el derecho a la revolución.

Aunque no podamos saber si pudimos tener hijos.
Quiero tres pares de ojos extras, hay tanta belleza escrita y tan poquito tiempo...

martes, 28 de octubre de 2014

Las venas del tiempo. Se viaja a la casa del padre para encontrar las raíces. Al final no hay nada, pues su voz está dormida, aniquilada para los decibeles del mundo, viva en los rincones de un cosmos que no se desvela a sí mismo sino hasta que morimos.

Caminaste conmigo, como lo hiciste hace 15 años, veinte kilómetros bajo el sol. Fuimos pobres por convicción, somos éter cuando no nos hallamos en los ojos del otro.


sábado, 18 de octubre de 2014

Presentación de la antología "Poesía Ahora. Nueva poesía coahuilense". 17 de octubre 2014



Dedicado para quienes creyeron en mi poesía. Gracias, Ramón, por inspirar dos poemas de ellos (Bizancio y Mantra). A Arcade Fire por inspirarme a escribir Joan of Arc y Hammonasset.

Y a seguir escribiendo poesía.



domingo, 12 de octubre de 2014

Mientras siga habiendo un ego desmedido, el acto creativo (literatura, arte, ciencia, filosofía...) seguirá siendo cacharros para el espíritu.