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martes, 30 de diciembre de 2008

Noticias del memento...

Acabo de entrar al blog, y lo primero que resalta, es una noticia que dice que le robaron su camioneta a un funcionario mexicano.

Y yo me siento contenta: a ver si también se van asaltando a los diputables, los senadores y demás entes pululantes.

Ándale Dios, concédeme este deseo pequeño. Un Robin Hood no estaría nada mal para reivindicar a los pobres.

(Se vale soñar por un día).

Feliz Cumpleaños a mí!



Sé que ésta es la entrada de blog más "quemamucho el sol" de todas las que he puesto, por su narcisismo y lalalá. Pero es que a mí los cumples siempre me emocionan. Y más si soy yo la que se hace vieja otro año más.

Aunque oficialmente cumplo hasta las 12:30 pm, pues el día 30 lo monopolizo desde ahorita pa' celebrar que ando por aquí vivilla y coleando.

Y qué mejor que celebrarlo con mi niña interior que supongo seguirá viéndose igual a como aparezco en estas fotos, tomadas el 31 de diciembre de 1987 (siempre me hicieron las piñatas un día después).

Comeré pastel... no sé de qué. ¡Arriba las lonjas! ;P

Dicen que cuando uno cumple años tiene derecho a pedirle al Cosmos todo lo que uno quiera, en tanto esté en sintonía con el Orden Divino y sea de bien para uno y la humanidad entera. Pues bien, yo deseo que todos los seres tengan paz y armonía, que los que amo sigan con vida y que su luz me ilumine como hasta ahora lo hacen, no importa si están lejos o cerca, de cuerpo presente o en la memoria. Y que ustedes, lectores-seguidores de esta bloggera noctámbula, tengan todo el amor, la felicidad, la paz, la armonía y la prosperidad del mundo porque todo ser humano de buen corazón se lo merece.


Les envío un beso, Gracias por existir.






domingo, 28 de diciembre de 2008

Inocente palomita...

Que si aquí nomás era una gripita, que si el viento nos hace lo que le hacía a Juárez, que si las promesas, que si el nuevo sol en el gobierno de la oposición, que si los aviones, que si los resultados a favor en esta guerra del narco…



Inocentes palomitas que nos dejamos engañar.



Antes de que nos olviden


Antes de que nos olviden.

Caifanes.

Antes de que nos olviden
haremos historia.
No andaremos de rodillas;
el alma no tiene la culpa.

Antes de que nos olviden
rasgaremos paredes
y buscaremos restos;
no importa si fue nuestra vida.

Antes de que nos olviden
nos evaporaremos en magueyes,
y subiremos hasta el cielo
y bajaremos con la lluvia.

Antes de que nos olviden
romperemos jaulas,
y gritaremos "la fuga";
no hay que condenar el alma.

Aunque tú me olvides,
te pondré en un altar de veladoras,
y en cada una pondré tu nombre,
y cuidare de tu alma.

Amén


Para todos los inocentes
caídos por la guerra futil contra el narco,
el hambre
y la indolencia política, civil y social.

In memoriam

sábado, 27 de diciembre de 2008

Un quinceaños de gorra (para la quinceañera)

Acabo de llegar de Monterrey. Fuimos a dejarle el dinero al primo cuya hija tendrá una fiesta de ensueño, pagado por sus invitados.

Es la primera vez que veo que me venden descaradamente una invitación.


Lo peor de todo, es que odio las pachangas familiares. No puedo ser yo. No hay eco en mi conversación -de la poca conversación que tengo, suelo conversar muchísimo menos de lo que escribo-...

Yo no entiendo la manía de las chicas por tener una fiesta tipo "princesa por un día". Me parece enajenante. Mis otras sobrinas han bailado reguetones cachondos pagados por sus padres. Y encima les tengo qué aplaudir. Luego, pasan un videoclip barbero con los tíos que más han dado dinero a la adolescente con churros llenos de spray.

Está de sobra decir que yo no quise fiesta de XV años. Pedí una computadora (y ahí empezó mi felicidad cibernética). Mi hermana y yo somos las únicas de las féminas Hernández que no quisimos fiesta.

Me están dando ganas de no ir, cada vez soy más intolerante a estas reuniones. Supongo que para ese entonces algo me habré dicho interiormente para no mandar sola a la jefa. Las jaurías deben ser contraatacadas por un signo solar perro, como yo.

viernes, 26 de diciembre de 2008

La tarde del '98

Y de pronto,
tuve dieciséis años:
Todo era como el último mes de aquel año,
y entre mis ojos se enjutaban, como enlatadas, los recuerdos hasta hacerse un imperceptible momento no vivido.

(También tengo el canal 91, VH1. Ví la lista de los 100 + de los 90's).

Miss Piedras

Ok, ya pasó la navidad, tengo remordimientos de conciencia (maldita pierna de puerco), muy parecida a la que le sobreviene a los animales sociales (no se confunda, zoon politikon) cuando dicen cosas lindas que ya nadie cree y que seguramente por algo será.

Pero me siento bien: no tengo el 90-60-90 de la Miss Sinaloa, pero bendito el Creador yo ni a narcocuetera llego. Es increíble que una mujer que fue elegida para el enajenamiento femenino en aras de su entrenamiento hacia el sexo servilismo haya caído aún más bajo de lo que se esperaba.

En realidad no la culpo, el entorno en el que está no da para más y el país entero padece una epidemia de axiologías con perfiles bajos que acarrean indiscutiblemente una moral social relajada y en el peor de los casos, perdida.

No creo que lapidarla a ella -por ser el ejemplo de una bella con corazón débil y poco criterio- sea lo mejor. Sería una buena idea, en todo caso, pensar en qué habremos contribuido todos para que mujeres así caigan en un destino tan triste. ¿Falta de oportunidades para ser lo que nuestra alma nos tiene destinado a ser? ¿Exceso de telenovelas en la infancia? ¿Ideologías de una aparente -pero rencorosa- sumisión, provenientes de las raíces ancestrales maternas? ¿El imperio del tener frente a la obligación de ser?

Quién sabe. Pero de que hay algo que debimos hacer y no hicimos lo hay.

La Iguana

Pasé por el bar Iguana. Ni un alma parada ahí. Los meseros tenían en sus pupilas las caras de sus hijos abriendo los regalos de navidad que el señor de la panza roja y su dudosa costumbre de sentarse a los niños en las piernas les trajo.

La iguana estaba sola cuando me dirigí a la Plaza de Armas. Al regresar, sobre la calle de Morelos, una iguana le dio posada a un grupo de jóvenes que tenían en sus pupilas la cara del fantástico regalo de navidad que le trajo el mismo señor de la idea de arriba, diez años atrás.

Me fui a la alameda: las iguanas deben ser para el trópico. Y aunque tengamos 20 grados de temperatura, esto es un valle y ya.

jueves, 25 de diciembre de 2008

Qu'est qu'il arrive après de...

Qu'est qu'il arrive après la décadence des fêtes plastiques?

***Un montón de basura
***La cruda que no mata ni una mosca (las moscas también hacen tregua y no hacen ruido).
***Un dineral en foquitos y las córneas madreadas por tanta luz
***La polución de "cuetes" (mi casa parecía una ciudad sitiada anoche)
***El hueco raro que queda entre la panza decembrina y el enmascarado corazón

Qu'est qu'il arrive quand on trouve la vérité de la noël?

***Que el amor se debe dar todos los días
***Que más vale regalar amor y no pendejadas a crédito. El amor nunca pasa de moda, las pendejadas sí.
***Que la navidad es un pretexto para amar.
***Que más valdría decir te amo todos los días, por si acaso uno no despierta al día siguiente...

Ayer hizo calor. Fui feliz por ello. Y vi a los que amo tranquilos y en armonía. Eso no tiene precio...

Hoy sigue haciendo calor. Quiero parar al tiempo (está dormido el muy web-on) y dejar esta perfecta temperatura en estas fechas.

En casa se cambiaron de cable. Ahora tengo 89 canales, de los cuáles sólo el 11 -poliuritécnico- y el 22 me parecen bien... y el fox, los domingos a las 8:00 pm.

Mejor me voy a la villita navideña en la Plaza de Armas y le sigo con el Pitol y sus cuentos...

Un abrazo, platíquenme qué les regalaron (si es platicable, claro está).

Yo recibí cariño y aislamiento social. Más no puedo pedir, estoy contenta.

miércoles, 24 de diciembre de 2008

Navidá

Aunque sea 20 de abril

Se acerca la navidad. Esa cosa extraña que alguna vez nació de un evento religioso y ahora más bien se parece a un magno evento de los monopolios mundiales. La bendita globalización, la mercadotecnia y el consumismo han hecho de esta fecha en los últimos años capitalistas un evento masivo de adquisición de bienes, desde refrescos y panes hasta ropa y automóviles. Ahora que empezamos la era del consumismo –con su mismo pantalón, con su mismo carro, con su mismo vestido- me pregunto si la recesión le hará mucho daño emocional y psicológico a quienes basaron su vida en el sistema capitalista. Siento tristeza por ellos.

Yo no pido nada que no sea posible de entregar. Si alguna vez hubo un Mesías, estaría bueno que viniera otro. Para enseñarnos a no tener que emborracharnos cuando queramos decir lo mucho que amamos al ser que tenemos enfrente. Para sentirnos dignos de regalar lo único que es importante dar en esta vida: el corazón. Para no sentirnos mal si ahora no hay regalito debajo del pino o en el zapato de los niños. Para no sentirnos, pues, que antes de dar algo de uno mismo, mejor regala lo que uno mismo puede comprar.

Yo no quiero una fiesta más en donde vea a otros iguales que yo, con la sonrisa a flor de piel y la tristeza por dentro. Porque seguramente tanto ellos como yo no tenemos gran cosa de qué sentirnos tristes, excepto, quizá, que extrañamos lo que alguna vez –según cuentan las génesis de todas las civilizaciones- hubo en esta Tierra, nuestra Gaïa bendita: AMOR.

¿Y si agarramos y nos prometemos dar uno de esos abrazos de cariño navideño –los únicos que salen espontáneos (como por cupón) porque en Diciembre está permitido demostrar afecto en la compra de más de $200 pesos de artículos de marca- allá por el mes de abril? Renacer en el primer tetramestre del año no sería tan mala idea…

Feliz Navidad. Aunque sea 20 de abril.


domingo, 21 de diciembre de 2008

Oh mon Dieu o "La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida"

Ayer llegamos a los 29 grados de temperatura. Hoy, con la entrada del invierno, el termómetro descendió súbitamente hasta los 4 grados.

Si uno sale en coche, a contraluz puede observarse cómo el paso triunfante del invierno arrasa con la visibilidad: es un ente majestuoso que te llueve despacito en la cara y te sopla buenas nuevas a los ojos. El año está por terminar.

Y luego dicen que la vida siempre es igual...

Mientras tanto, yo afino la voz para imitar a los odiosos Pedroches... ¿qué? ¿Acaso no habían inferido que vivo de animar las fiestas de mi casa?

Un beso, escribiré más rarezas después...

PD: A los que me siguen en los dardos, una disculpa por presentarles escritos desfasados: a pesar de que yo los mando con tiempo suficiente, aparezco hablando del teletón cuando debería hablar de la navidad (a favor o en contra, como prefieran). Comprendan por favor que esto se debe a que la gente de Día Siete trae mucho trabajo y somos muchos los que deseamos publicar ahí. Muchas gracias por leer y votar. Un abrazo.

Querido Santo Clós:

¿Cómo has estado? Yo quince años más vieja desde la última vez que te escribí. Tú sigues igual de viejo, así que no te podrás quejar.

Como este año me porté medianamente bien, quisiera pedirte lo siguiente:

  • * Paz en mi país (al mundo lo dejamos para el año entrante).
  • * Gobernantes, trabajadores públicos, jueces, magistrados, senadores y diputados honestos. O de plano, un cambio de sistema político-jurídico, para que no nos sigan desangrando con sus malas –y egocéntricas- malas jugadas.
  • * Una manera de sostenernos de manera digna ahora que se nos viene encima la recesión. Empezaríamos con hacerles entender a los ricos que los muy pobres tienen ganas de comer bien, y no sólo comida enlatada y sopas. Después nos enseñaríamos a respetar a la Tierra y a cultivar nuestros alimentos. Ya por último, dejaríamos de pensar que prescindimos de entretenimiento y bienes de carácter gringo –como tú, que desde que una empresa refresquera te contrató ya no eres el mismo- para ser felices.
  • * Armonía entre mis vecinos, mis conciudadanos, mi gente y yo.
  • * Tranquilidad. A ver si la gente podemos salir a la calle como antes. (Te recomiendo que blindes tu trineo cuando pases por México).
  • * Sentido de la dignidad, del respeto hacia uno mismo y hacia los demás, de la equidad y de la justicia entre mis hermanos, los tiernos crédulos que portamos como ideal el libre albedrío de las personas a partir del respeto hacia los demás.
  • * Que la gente se acerque un poquito más a lo esencial. Empezar a buscar al señor Arte no estaría tan mal…
  • * … Y hablando de artistas, que el sistema artístico en sus esferas federal, estatal y municipal -de todo el país- se limpie de vagos, parásitos, fantoches y perdedores. Ya es hora de magnificar el grado de artista y dárselo a quien sienta el arte en la sangre y no en lo que se toma.
  • * Que Justicia regrese. La necesitamos un montón.
  • * Que la cursilería vuelva. Pero que vuelva sin hipocresías ni máscaras. Que vuelva de verdad.

Espero que les traigas a los niños un ratito de alegría. Que los adultos dejen de envenenarlos con sus rencores personales, sus frustraciones y su incapacidad de ser felices. Que los adultos nos detengamos un momento para colmarnos de inocencia pueril que tanta falta nos hace. Que la risa de los niños limpie a mi país de tanta soledad. Y que los niños que no tienen alcancen a tener un juguete –a Inocencia le gusta jugar- que otro niño (grandote o chiquito, da igual) le quiera regalar.


Feliz Navidad, Santa.

sábado, 20 de diciembre de 2008

Phrase pour le dernier samedi de l'automne 2008

Hoy es sábado y tengo unas ganas inmensas de abrazar a los que me han hecho sonreír. Así que envío un abrazo especial para los seres especiales que leen estas reflexiones al vacío.

Va.

La frase del último sábado otoñal:




Que saque el aire de mis ojos/que abrace al miedo con tus sueños/que sea un guerrero de sangre/para que nadie te haga daño/

Ayer me dijo un ave que volara...

Caifanes

viernes, 19 de diciembre de 2008

La muchacha del clima



Texto de Jesús de León para Arte Ventana de Alejandro Cerecero

Defensa del trabajo y Diciembre me gustó pa' que te vayas.

Y de pronto nos dieron el sablazo: en septiembre ni a gripe llegábamos, ahora en diciembre, resulta que nos alcanzó la mano pachona de la crisis.

Nos recetaron defender el trabajo. Pero suena extraño que nos recomienden eso cuando precisamente no había trabajo desde antes de que la crisis pisara nuestro país oficialmente...

El ambiente no es de susto, sino de franca contrariedad: para los que pensaron en que el cambio y el bienestar estaba realmente instaurado en México, seguramente ahora tomarán aspirinas para soportar la realidad. Los que sabíamos que confiar en la retórica de la neopolítica es perder el tiempo, ver confirmadas nuestras sospechas (estábamos en el pozo mucho antes de que nos lo dijeran -económicamente hablando, quiero decir-) es casi como entender que el día tiene 24 horas y no pasa de ahí.

Dejo una simple analogía de lo que nos avisaron ayer:

Defender el trabajo es para los desempleados lo que Diciembre me gustó pa' que te vayas es para los que no tienen pareja...

De ballenas y otros casos fantásticos

La semana pasada fuimos testigos de la caridad antropológica-mexicana que poseemos como legado de nuestras raíces: el teletón –esa farsa televisiva que intenta desplazar una obligación de carácter público-administrativo para justificar que el Mostro Manipulacerebros pague menos impuestos ante Hacienda valiéndose del corazón de pollo que uno carga a donde quiera que vamos (con su inseparable ignorancia del procedimiento del sistema administrativo mexicano), usando la discapacidad de angelitos que quizá sí se vean beneficiados, pero no tanto por Televisa y sus compinches, sino por los mexicanos que botean y se ponen la camiseta para resolver un problema que no debería ser problema si se distribuyeran y emplearan correctamente los ingresos públicos- cumplió su meta; Lucerito –esa chiquilla malcriada, otrora bocona prepotente- le canta las mañanitas a la Guadalupana y López Dóriga agotó campechanamente alrededor de quince minutos diarios para exponer la hazaña más importante del 2008: el rescate de una pobre ballena que nomás no sabe que las aguas mexicanas tienen el defecto de la corrupción y de los malos hábitos de quienes contaminan el agua.


Esta semana, la segunda orca salvada forma nebulosas de estertórea y sospechosa procedencia: cierran fábricas, pero las ballenas están vivas.


Ante este tipo de noticias me he puesto a pensar muy seriamente si el país de repente cambió o si fueron invadidos de una brisa decembrina capaz de ocultarnos actos infrahumanos, dignos de quedarse en el silencio soterrado del noticioso…

Mejor ya no veamos noticias.

jueves, 18 de diciembre de 2008

Baby H.P.

BABY H.P.

Juan José Arreola


Señora ama de casa: convierta usted en fuerza motriz la vitalidad de sus niños. Ya tenemos a la venta el maravilloso Baby H.P., un aparato que está llamado a revolucionar la economía hogareña.

El Baby H.P. es una estructura de metal muy resistente y ligera que se adapta con perfección al delicado cuerpo infantil, mediante cómodos cinturones, pulseras, anillos y broches. Las ramificaciones de este esqueleto suplementario recogen cada uno de los movimientos del niño, haciéndolos converger en una botellita de Leyden que puede colocarse en la espalda o en el pecho, según necesidad. Una aguja indicadora señala el momento en que la botella está llena. Entonces usted, señora, debe desprenderla y enchufarla en un depósito especial, para que se descargue automáticamente. Este depósito puede colocarse en cualquier rincón de la casa, y representa una preciosa alcancía de electricidad disponible en todo momento para fines de alumbrado y calefacción, así como para impulsar alguno de los innumerables artefactos que invaden ahora los hogares.

De hoy en adelante usted verá con otros ojos el agobiante ajetreo de sus hijos. Y ni siquiera perderá la paciencia ante una rabieta convulsiva, pensando en que es una fuente generosa de energía. El pataleo de un niño de pecho durante las veinticuatro horas del día se transforma, gracias al Baby H.P., en unos inútiles segundos de tromba licuadora, o en quince minutos de música radiofónica.

Las familias numerosas pueden satisfacer todas sus demandas de electricidad instalando un Baby H.P. en cada uno de sus vástagos, y hasta realizar un pequeño y lucrativo negocio, trasmitiendo a los vecinos un poco de la energía sobrante. En los grandes edificios de departamentos pueden suplirse satisfactoriamente las fallas del servicio público, enlazando todos los depósitos familiares.

El Baby H.P. no causa ningún trastorno físico ni psíquico en los niños, porque no cohíbe ni trastorna sus movimientos. Por el contrario, algunos médicos opinan que contribuye al desarrollo armonioso de su cuerpo. Y por lo que toca a su espíritu, puede despertarse la ambición individual de las criaturas, otorgándoles pequeñas recompensas cuando sobrepasen sus récords habituales. Para este fin se recomiendan las golosinas azucaradas, que devuelven con creces su valor. Mientras más calorías se añadan a la dieta del niño, más kilovatios se economizan en el contador eléctrico.

Los niños deben tener puesto día y noche su lucrativo H.P. Es importante que lo lleven siempre a la escuela, para que no se pierdan las horas preciosas del recreo, de las que ellos vuelven con el acumulador rebosante de energía.

Los rumores acerca de que algunos niños mueren electrocutados por la corriente que ellos mismos generan son completamente irresponsables. Lo mismo debe decirse sobre el temor supersticioso de que las criaturas provistas de un Baby H.P. atraen rayos y centellas. Ningún accidente de esta naturaleza puede ocurrir, sobre todo si se siguen al pie de la letra las indicaciones contenidas en los folletos explicativos que se obsequian en cada aparato.

El Baby H.P. está disponible en las buenas tiendas en distintos tamaños, modelos y precios. Es un aparato moderno, durable y digno de confianza, y todas sus coyunturas son extensibles. Lleva la garantía de fabricación de la casa J. P. Mansfield & Sons, de Atlanta, Ill.

FIN






Cosas para hacer en mis vacaciones

  • Acabar la novela de hace tres años
  • Acomodar mis papeles de hace cinco años
  • Inventarme las rolas que no he inventado
  • Dibujar angelitos y luego estropearlos cuando los pinte
  • Disponerme a jetear todo el bendito día
  • Ver todas las pelis que mi familia vio y yo no porque siempre ando en otro lugar
  • Ponerme una mascarilla (permanente, quizá)
  • Transcribir mis apuntes de latín
  • Leer a Kierkegaard sin quedarme dormida
  • Mandar al diantre esta mugre lista y dedicarme a soñar...

Grafitti de alcoba

Agarré la punta de flecha color siena que me regalara don Luis, allá por 1992. Siempre tuve suerte con los obsequios-piedra. Colecciono piedras de colores para adornar la repisa del centro de entretenimiento tapatío que lo mismo cuida la tele que nunca prendo y detiene las hojas desmadrosas que contienen letras prohibidas para mis blogs.

Con harta precisión dibujé una media luna, cinco pétalos y una ala de mariposa. Adentro de los cinco pétalos, un mandala difernete. La puerta que guarda sigilosa mi nintendo, el game boy y mi cámara polaroid de instantáneas se ha convertido en el testigo de mis primeros ...ticinco años.

Duré dos horas en el suelo helado. Pero mi puerta-pintura rupestre ha quedado "fenómeno".

Señoras y señores, la madrugada de hoy he debutado como grafittera de mi alcoba violácea...

De Keanu Reeves y una frase angelada

Dear Keanu Reeves:

(Y se me acabó el inglich).

No importa que digan que eres el peor actor de los últimos tiempos. A mí me gustaría saber si quieres conocerme... o de perdido ser mi cuate.

Lo que pasa es que acabo de ver tu última peli (terrible final, por cierto) y me he puesto a pensar si no serás tú un extraterrestre que quiere ayudarnos a abrir los ojos.

Y de que estás guapo (no obstante tus 44), eso nadie lo niega.


Frase recordada por mi ángel ciber guardián:

"Si cuando estás solo te sientes solo, estás en malas compañías".

Juan Pablo... Sartre (¿¿¿qué pensaron???).

Luminoso día par todos, en especial para él (el ángel, el otro ya está en la antesala de los yacimientos petroleros).


"Me voy, pero no me voy"

(Ése sí es el otro Johanes Paul)


Abraxas las letras, Abraxas la vida.

miércoles, 17 de diciembre de 2008

Voici de la musique

Abajo (y después de aprender a no impacientarme cuando los códigos HTML no salen en forma de cajita musical) he puesto 149 rolas que de alguna manera han sido como parte de una servilleta.

Estaba algo solo este lugar, los vídeos a veces son lentos de bajar y además quiero tener una lista de canciones disponibles para cuando no esté en mi compu doméstica.

Espero les guste. Se aceptan "subgerencias", podemos armar otra lista y me sentiré DJ por un día cibernético.

"No se trata de trascender, se trata de entender lo que hay detrás para poder volar"

Yomera

¿Por qué...?

Que alguien me explique:

¿Por qué si un valiente iraquí le lanza un zapato al más negro dirigente de los blancos, sus compatriotas lo echan al suelo en vez de llevarlo en hombros?

¿Por qué la gente reclama por el luto de familias ricas de hijos secuestrados... antes, cuando se secuestraba a un hijo de soldado, no daba pena e indignación también?

¿Por qué no le entiendo a las instrucciones raras de mi nuevo cel?

¿Por qué mi biorritmo no es igual que el de hace cinco años?

¿Por qué Santa Claus no se jubila? ¿Tendrá tarjeta del INSEN?

¿Los Reyes Vagos, esta vez sí serán Magos? ¿Quitarán a gente indeseable de todos los lugares del planeta?

¿Por qué las posadas de oficina son tan aburridas?

¿Por qué los chavos piensan que una fiesta es sinónimo de perder el conocimiento?

¿Por qué una ñora me la rayó en el Echeverría sin que yo tuviera la culpa?

¿Ya leyeron Tres días y un cenicero, de Juan José Arreola?

¿El destino de Sartre era ser existencialista? ¿O el destino del existencialismo era ser catapultado por Sartre?

¿La ética dentro de la sociedad algún día emparentará con los valores morales generadores de la ética social?

¿Existe el perdón de verdad? ¿Ustedes piensan que el "perdono, pero no olvido" es rencor venenoso y vil?

¿Por qué no me voy a dormir y ya?

¿Por qué no hemos de tener un día blanco y austeramente feliz?

¿Qué es la felicidad para ti?

Adelanto del Libro del Por qué:
Una respuesta a todas vuestras preguntas
Edición Marlén Neurotic's 2008

domingo, 14 de diciembre de 2008

La frustración sabe a galleta oreo edición especial (Y que viva el Cruz Azul)

Esta vez no estoy molesta con el equipo del Cruz Azul. Esta vez, más bien, estoy molesta con la suerte...

¡Carajo! El pinche balón que rebotó en el arco para entrar en la portería del Toluca se la partió al balón que rebotó en el arco de mi equipo adorado... pero para salirse de él.

No me duele haber perdido -al menos no tanto como la vez pasada- porque esta vez la Máquina Cementera perdió con honor: a Villaluz lo sacaron conmocionado, el pendejo del árbitro no marcó como cinco faltas a favor de mi equipo... y aún así, el Cruz Azul le dio la guerra a los chiripados diablos rojos del Toluca, quienes por destino o por macumba, ganaron. En muerte súbita murieron, como buenos guerreros. ¡Qué diferencia de la vez pasada! Estuve a punto de dejar las filas de fanáticos del Cruz Azul.

Pero no puedo. Y creo que nunca lo haré. No hallo otro equipo al que le pueda ir. Por múltiples razones, entre ellas, el recuerdo del Miguel, mi carnal, mi propia lealtad, mi cariño a mi equipo.

No, esta vez no estoy enojada con el Cruz Azul. Estoy enojada con el destino... "¡Pinche madre!", Grité cinco minutos después de que vimos que habíamos perdido. No es justo, de verdad que no.

Empiezo a creer que los balones tienen vida propia...

Aún así, QUE VIVA EL CRUZ AZUL

Nota: He podido escribir esto después de haberme comido un tubo completo de oreos edición especial navideña: es la misma trinche galleta, pero con cubierta de chocolate blanco... qué cosa más maravillosa (y a ver si me van dando comisión, eh?).

Mañana es día quince... aguas con despilfarrar aguinaldos, sueldos y demás liquidez financiera.

sábado, 13 de diciembre de 2008

Fiesta

Ayer fui a una fiesta y no entendí por qué me sentía tan sola. Es cierto, me reí. Pero al final más bien me sentí molesta: hubo hechos que me parecieron dignos de una triste película invernal.

Si no hubiera sido por ciertas presencias (dos para ser exactos), la cosa habría estado bastante vacía.

Debió ser porque con quienes me junté están igual de solitarios en estos días que yo...

Por eso hoy mejor me pongo a cantar. La soledad se espanta con la música.

viernes, 12 de diciembre de 2008

Frase de hoy viernes 12 del mes 12 (ooooh)

No, no es "desde el cielo cayó una caguama (y era carta...)". Felicidades a todas lupitas, by the way.


La frase es -recordé el programa ochentero "El tesoro del saber" que tenía un segmento donde aparecían unas manos de hombre enfundadas en guantes negros y una voz misteriosa se oía que decía: "Y la palabra del tesoro de hoy es: ". Y sacaban cada jalada... Los niños nunca supimos para qué nos servía decir "exégesis" (conste que sí la dijeron)-... Ok, ok, basta de rodeos. La frase de hoy es:



Y si se pone peluda la cosa, recuerde: La vida es color de rosa/ El cielo es azul/ El espacio está lleno de luz/.

Azul. Aterciopelados.

PS: La transición a los XXVI ha llegado: dejé de ser pelirroja y ahora traigo el pelo negro con reflejos morados. Esa es la nueva cara 2009. ¿Y a quién fregados le importa? A nadie, excepto que yo soy muy feliz...

'Ora sí, a entrarle duro a los tamales en el maratón Guadalupe-Reyes

Ya pueden ex-presionarse: REVISTA EX-PRESIONES

Para que nos honren con su visita:

http://mercadonegrodelasletras.blogspot.com/

jueves, 11 de diciembre de 2008

Hello, hello! Oh no, no, why say good bye? Say Hello...

Traigo una alergia poca madre. O será gripa? La cosa es que muy pronto seré la hija no reconocida de Rodolfo.

Mocosáurica que ando o no, ello no me impide ser presumida: me pusieron 98 en mi materia favorita, Morfología del Espanglish...

Chido. Tengo en puerta un programa de comprensión lectora. Finalmente no me aburriré para nada en estas invernales vaciones.

Mando-yo-les un abrazo. Sean felices.

Mar

miércoles, 10 de diciembre de 2008

Hoy

Ya no quiero ver noticias de ballenas salvadas. ¿Podrían decirme la verdad, por favor?

Hoy es miércoles y no creeré nada de lo que me digan los noticieros...


Frase de hoy:

"Y estos derechos... a respetarlos, ¿eh? ¡No vaya a pasar como con los diez mandamientos!"

Mafalda.

martes, 9 de diciembre de 2008

Uno-cero-cero...

Póngame una diana, mi mariachi. Hoy la casa paga...
Y luego rematemos con el Rey,
no importa que la que se lo pide
no tenga de nada macha.

Mi alterego

Estoy mejor que si estuviera en un sueño: el profesor de redacción me puso cien de calificación final. Realmente no es tanto la idea de tener un cien, la cosa aquí es que ÉL me puso cien. Eso hace la gran gran gran diferencia.

Sancho clutch, te juro que ya me diste un buen regalo de navidá. Aunque no estaría nada mal que me repongas a mi tamagochi, quien murió hace dos semanas, y ahora no tengo manera de mensajearme con ET.

Cien... cien... cien...

La noche del lunes recién ido experimenté una alegría propia de una descarada ególatra, individualista, narcisista... o sea, como normalmente soy, pero contenta, y además con fundamento... jojojo.

Neta que nomás porque no tengo la cámara digital de mi carnal, si no, les juro que les pasaría una foto con mi sonrisa de embobamiento feliz.

Frase de hoy:

La desidia es el miedo disfrazado de flojera.

Un besito, gracias a Mike y a Marcello y al King Lagarto's fan por sus comentarios. Los quiero, abrazos.


lunes, 8 de diciembre de 2008

FELIZ CUMPLE, MORRISON (65 SE PASAN VOLANDO)








A veces pienso que es mejor morirse viéndote en lo mejor de tu vida que como un viejito decrépito. Total, ¿quién nos asegura si el Morrison no se habría vuelto capitalista, de haber vivido los años normales en un ser humano? No... Morrison no debió irse tan pronto. Feliz cumple, Jim

AZUL AZUL AZUL


Más les vale ganarles a los diablos rojos...

ARRIBA EL CRUZ AZUL!

domingo, 7 de diciembre de 2008

Postdata al parte informativo

Ganó Cruz Azul. Le pido a Dios que no me obligue a perder la fe si lo ponen a jugar contra el Santos. ¿Ya se habían dado cuenta que las finales están arregladas?

Chale, otra vejación en la final y juro que pensaré muy seriamente en volverme beisbolera.

Reportándome

Querid@s Amigos

(al fondo se oye un disco LP rayado)

(Ella se truena los dedos. Abre los ojos arenosos. Sonríe al cubo leal. Ocho grados y las manos están púrpuras. Tiene flojera hasta de escribir que tiene flojera. Toma aire, endereza la espalda. Decide escribir como ella).


Eits!

Después de una semana con diez horas de sueño en total, me he decidido a postear un breve saludo. Los escritos que aparecen abajo fueron los últimos que redacté para el Taller de redacción (y estoy escribiendo deliberadamente un pleonasmo). Hice una revista con un equipo sui géneris: una chica rubia platinada que se parece un buen a la Scarlett Johanson -pero buena onda e inteligente-; un chico que se leyó a los clásicos en la prepa -lo admiro demasiado-; un chico rockero -eso no es tan raro en mi círculo-; y una hermana consagrada -buena onda, neta-. El resultado, la revista más ecléctica que yo misma pude haber imaginado. Pusimos reflexiones, ñoñerías, canciones pseudosatánicas, arte moderno, cuentos extraños de autores reconocidos, cuentos truculentos de mi amigo rocker, los ejercicios sobre imágenes poéticas y blablablá. Será una revista-objeto. Ya tengo los tres regalos a insertar en la revista: un perfume en sobrecito (Diamonds), una madrecita para hacer burbujas (la voy a extrañar) y cinco separadores diseñados por su servilleta. En breve les pasaré la cuenta del blog que estoy armando, quiero que sea un proyecto mensual en línea.

Entregué raspando mi trabajo de Morfología. Es el trabajo que más trabajo (otro pleonasmo deliberado) me ha costado. Creo que estoy preparada para parir otro de igual envergadura. Presenté sin haber estudiado una materia complicada y ahora me hago cruces. Teorías lingüísticas está complicada si te pierdes en el primer párrafo del cualquier capítulo. Saqué 98 en apreciación literaria -por lo cual estoy más que asombrada- y aún me falta presentar el ordinario de Latín.

Estoy pensando en lo que debo hacer en este diciembre para no aburrirme. Mis materias favoritas ya terminaron. El trabajo estresante también. Y una cinturilla de avispa que ni en mis mejores tiempos (allá por los veinte) la tuve. Benditas desveladas.

Ahora sí podré entrarle bien al pastel de choco choco!!! Iujú!

Un besuvio, portaros como quieran. Nomás luego no anden llorando.

Pax


viernes, 5 de diciembre de 2008

Los Incólumes Desterrados Hijos de Atenea frente a la crisis del Capitalismo

Le vendieron su alma al señor Capitalismo. Le rindieron culto y lo idolatraron. Por él, se afiliaron a una red que les borró la cara y las ideas personales. Quisieron llenar sus deseos primarios y aliviar sus miedos ontológicos a través del consumismo. Los santos servían ahora para ayudar a los desamparados a comprarse la casita de sus sueños. Aceptaron trabajar como esclavos, a creer que cada quien tiene lo que le corresponde según el blanquillo que le habían echado. La dignidad también era un bien enajenable, con garantías de una felicidad efímera, pero feliz (las redundancias desaparecieron misteriosamente). Y desecharon la escala axiológica que preponderaba las virtudes del ser.

No contentos con ello, desterraron a los detestables hijos de Atenea, esa mancha indigna de seres que prefirieron seguir pensando, ideando y creando su propio mundo en una libertad menos ortodoxa. Les dieron lo que les sobraba, intentaron amedrentarlos con apocalípticos finales. Les recriminaron el oponerse a dar sus habilidades en pos del progreso social: “Tanto cerebro para nada”. En un capitalista, pensar y crear a merced del propio albedrío suena a decepción familiar y social. Finalmente, “¿para qué pensar si el hedonismo y el materialismo son lo in?”.

Pero a los hijos de Atenea no les importó. Ellos siguieron su camino y vivieron mediocremente felices –según la percepción de los hijos del capitalismo- y satisfactoriamente en paz (o ¡Vida, nada me debes! ¡Vida, estamos en paz![1]) –según los hijos de Atenea. Bien lo dijo Erich Fromm: “Conocemos la existencia individuos cuyas emociones y acciones son la expresión de su yo y no la de un autómata. Les llamamos artistas. En efecto, el artista puede ser definido como una persona capaz de expresarse espontáneamente”.[2] Pero los capitalistas nunca leyeron a Fromm.

Y la historia pudo haber continuado, pero resultó que los tiempos habrían de cambiar…


“¡Inguesú, Utamá! Y ahora, ¿quién podrá defendernos?”.

Es octubre de 2008. Los medios de comunicación avisan estruendosamente: Estados Unidos está en crisis. Wall Street cae en pánico financiero. Los televisos estaban frente a sus maestras, las tivís. Esa noche no durmieron. ¿Dejarían de ser valiosos por dejar de tener las cosas que tenían antes?

Al otro lado del mismo mundo se encontraban los desterrados hijos de Atenea. Llevados entre la corriente, al principio también se asustaron. Ya con más calma, hubo quienes exclamaron: “¡Y el mundo sigue girando!”. Algunos más espetarían irónicos: “¿No que el tener era mejor que el ser?”. Y todos, absolutamente todos, estuvieron de acuerdo en ser generosos y compartirles a sus hermanos en desgracia el Plan Consumismo Pantalón: para ellos la vida es algo más que comprar y verte bonito. Es crear belleza a partir de uno mismo y hacia su entorno más próximo. La realidad se moldea en sus manos y en sus mentes, no en sus monedas. Y si los billetes escasean, ¿qué más da? Mientras el ser no se agote, lo demás se puede ir al caño.

Cualquier parecido con la realidad, es mera coincidencia.

Quizá esta historia suene a una de H.G. Wells. Pero no es así. Los capitalistas efectivamente sienten que el mundo se les

derrumba. Y todo porque no podrán comprar o pagar las cosas que ya compraron. Desdeñaron la esencia del ser y ahora no saben hacia dónde mirar: los autos no dan consejos y la sabiduría tampoco viene de la ropa de diseñador. Algo está pasando. ¿Y de qué se están riendo esos idiotas muertos de hambre, marihuanos fantoches e improductivos que se dedican a la artisteada?

Se ríen de su lamentación plástica, señores. Pensar que el mundo se acaba porque no tendremos lujosos artefactos inservibles es para ignorantes e idólatras. Si hay alguien que sale avante del bache con cien pesos en la cartera, es sin lugar a dudas el filósofo, el intelectual, el artista. El sensible apestado que no genera utilidades en bienes cuantificables porque las utilidades que él aporta (mundos paralelos mágicos, causas y consecuencias ilógicas, teorías del ser) “no tienen precio”. A estas alturas, para ellos el convivir con los salvajes neoliberales se ha convertido en una fuente de creación, un estandarte para permanecer en pie de guerra: “Pensar y crear antes que morir estúpido y soso”.

¿El caos capitalista irá un día de estos donde los intelectuales y los artistas, los pensadores de este mundo plástico? No lo sé ni me interesa: yo ya estoy del otro lado. Por mí, si regresamos triunfales al mundo del que nos expulsaron o no me da igual. En todo caso, me gustaría ver que varios miles de humanos en desgracia se unen a nuestras filas. Sería bueno ver a la gente libre por fin de la consigna “Trabajar para comprar, comprar para vivir” y permitir que el mundo de la imaginación y las ideas entrara majestuosamente sencillo. Que los bienes se redistribuyeran y que la gente se dedicara a pensar, a inventar o a crear. A ser artistas, como lo dice Fromm.

Y aunque es cierto que en el medio de las artes hay muchos parásitos que se dicen filósofos y artistas porque confundieron ese término con el de vagos, también lo es que cada vez somos más los que entramos a licenciaturas como la de letras españolas o artes plásticas para darle un sentido más profundo a nuestras vidas. Y nos armamos de amor por lo que hacemos y de valor para aguantar las recriminaciones de nuestros padres, hermanos, familiares, amigos y la sociedad entera. Prometemos no invadir espacios destinados al culto a la superficialidad con tal de no ser invadidos o agredidos en el nuestro. Que ellos produzcan y nos vean con los zapatos de hace cinco años. Total, hemos leído más que ellos durante las horas que perdieron quebrándose la cabeza en optimizar las funciones empresariales del negocio de un desconocido. Y entre más leemos y creamos más libres nos sentimos.

El mundo que viene

No se sabe si esto de la crisis sea una realidad futura o si simplemente sea una semilla más que alimente un caos social y económico tendiente al incremento de las ganancias de los magnates envilecidos y obnubilados por acciones que participan en bolsas virtuales. O al menos no lo sé yo puesto que no soy economista.

Lo que sí sé, es que esta fragmentación económica es una buena oportunidad para hacer valer nuestra pasión por el conocimiento, las artes y la creación. Dar a respetar este otro lado de la moneda (hablando de monedas). Invitarlos a comprar otras cosas con ella. Y quizá la equidad entre ambos mundos comenzaría a germinar.



[1] Verso del poema “En paz” de Amado Nervo.

[2] Erich Fromm. El miedo a la libertad. Editorial Paidós, México, 2005, p. 248

¡Ah, qué bonito es lo bonito!

Me aburren las fiestas familiares. Me exaspera su hipocre­sía, esa cosa extraña que les entra a las mujeres de mi fa­milia di­recta (por ambas partes) cuando la mezclan con un poquito de preten­sión y exage­ración de las cosas cotidianas que les pa­san.

Llego y casi siempre me siento ajena a las de mi clan, que se supone somos el matriarcado por excelencia. Ellas serán matriarcas, yo no. De niña era más fácil: me ponían de paje­cito en las bodas y todas me chuleaban. De puberta, la cosa era singular: mientras ellas aumentaban su aguda y a la vez sonora voz cuando platicaban como guacamayas can­tadoras al unísono, yo me iba apartando del epicentro, di­rigiéndome casi siempre donde mis sobrinos, todos hijos de primos míos, que en aquel entonces eran un primor. Así, aprendí a jugar a las ca­nicas a los trece años, a ver tole­rar películas del odioso Barney a los catorce y a jugar a las muñecas miniatura a los quince. En esa etapa hasta era divertido ir a una fiesta fami­liar, pues los grandes hacían su alboroto y yo compartía mo­mentos más sinceros con los niños.

Pero los niños crecieron y las niñas se hicieron igual que sus madres. Así que comencé a sentirme rara en medio de esas caritas en transformación letal: ya no hablaban de Winnie Pooh, lo de ahora era el detestable reguetón; antes yo era la emperifollada hippiosa, ahora era la abogada que se leía a Borges mientras sus sobrinas se pintaban iguali­tas a Tatiana, pero para salir a las fiestas.

No sé cuándo ocurrió, la cosa es que un día lle­garon los quince años de varias de ellas y las bodas de otros cuan­tos. Al principio, por allá de mis dieciséis, me entusiasmaba bailar de traje de gala con mi papá las can­ciones de moda, por lo que la raya rosa que pintaban mis primas mayo­res me parecía una cosa sin importancia. Ya des­pués me fui acarto­nando ante las preguntas que las mujeres, tanto del lado de mi papá como del de mi mamá, hacen: “¿Cuántos años tienes? ¿Que estudias derecho? ¿Para cuándo te nos casas tú? ¿Por qué no quisiste que te hicieran fiesta de XV años? ¿Estás a dieta? ¿Te cortaste el cabello? ¿Tu cabello es así de la­cio? ¿Ya tie­nes novio? ¿Y sí sales a pasear los fines de semana? ¿Y para qué estudias francés? ¿Y sí tienes tiempo para salir con tus amigos? ¿Y para qué te pones a estudiar letras? Está bien fá­cil: te presento a la A, a la E… Mira quién te viera, tan ca­lladita y tan bai­ladora…” Preguntas a las que siempre contesto con la falsa sonrisa de una “Miss Ántropa” ganadora en repeti­das ocasio­nes. Debo confesar que me entretiene un montón con­testar con frases irónicas de inalcanzable comprensión para su ce­rebro barnizado de rev­lon 8.0. O a veces las engaño a las pobrecitas diciéndoles lo que quieren escuchar.

Incluso, he llegado a explotar la vena de dramaturga que no tengo cuando me siento con mi vestido largo e ima­gino que a mi vez formulo preguntas que ni al caso: “¿Por qué a tu edad le restas diez si en realidad me llevas veinte años? ¿Que eres una ama de casa aburrida? ¿Sabías que los años no pasan por ti, sino que se quedan? ¿Por qué no quisiste estudiar algo? ¿Te gusta la vida fácil? ¿Por qué te pones faja en vez de po­nerte a dieta? ¿Tu cabello siempre ha sido rubio? Digo, porque tu piel es más bien algo morena… ¿Eres acapulqueña? ¿Sabes lo que significa trascender en la vida dejando a un lado a tu prole y a tus cosméticos? ¿Dónde queda el WC?”.

Supongo que hay algo en mí que se transpira (“tu hija es tan transparente”, le dijeron alguna vez a mi jefa) por­que en los últimos dos años ya no me increpan con preguntas capciosas como antes. O tal vez sea que ya se les acabó el repertorio y ahora esperan a que cumpla treinta para pre­guntarme cosas pro­pias de esa edad. Algo así como “Caramba, qué rápido pasa el tiempo. ¿Cómo es que tú ya tienes treinta y yo sigo viéndome igual?”. Espero tener más piedad de ellas cuando llegue esa etapa… Sí, yo creo que así será.

Mientras tanto, pensaré en el vestido que debo comprar para los XV de una sobrina: ¿Rosa quinceañera o negro vela perpetua? Ninguno de los dos: rojo pirujo, para que se aca­ben de infartar.

¡Ah, qué bonito es lo bonito!…

La Perdición de los hombres...

Mi nombre es Marlén. Marlén Deyanira”. Me miro al espejo mientras lo digo e intento creérmela: ¿cómo pudo mi padre ser tan insensato y nombrarme con ese segundo nombre? Dicen que uno elige sus nombres desde antes de nacer. A mí me pa­rece una buena teoría. Pero como la praxis siempre equi­dista con las ideas, seguramente fue por eso que el arbi­trario de Miguel, inspirándose en una cajera de un banco, me llamó con tan horrendo apelativo. Ojalá haya tenido lin­das piernas la cajera. Así me sentiría un poco más alen­tada. Estoy segura que lloré el día que me bautizaron. Y no fue el agua. Fueron esas cuatro sílabas que sonaban a prin­cesa exótica, pero con un pasado oscuro.

Deyanira. La versión oficial, incluida entre las siete tragedias de Sófocles, dice que fue la esposa de Hércules y que por amor (y por cornuda) lo mató sin querer queriendo. Luego la muy desgraciada (en el sentido literal de la pala­bra) se mató. Entonces los griegos lincharon a la pobre mu­jer y le endilgaron todas sus aberraciones edípicas, dándole a este nombre el significado de “La que vence a los héroes” para más tarde terminar en “perdición de los hom­bres, traidora de hombres”. Y todas las Deyaniras nos con­vertimos así en una especie de mártires y verdugos al mismo tiempo. Si partimos de la vieja creencia que dice que cada nombre le confiere las cualidades y defectos a la persona que lo ostente, entonces todas las Deyaniras de este mundo ya valimos. Somos unas desgraciadas. Unas desal­madas celosas y encima cornudas. Qué tristeza.

Supongo que algo debe tener cierto, aunque no puedo decir que haya sido a mi favor y en contra del género opuesto. Más bien fue todo lo contrario. Por tratar de es­conder mi segundo nombre y su potencial rayo exterminador de machos (y había que pensar en las otras féminas desampa­radas) me fue como en feria. Agarré la onda hasta los 23 años. Y el género opuesto no fue igual.

Gracias, Fermodyll 7.60

Y llegó el rojo pirujo a mi cabeza. Y que me despeino y escribo mis dos nombres de pila, seguiditos. Agregué la D al final de mi firma. Y me sentí orgullosa por primera vez de llamarme con el nombre de alguien que se atrevió a hacer algo para retener al idiota que no la supo valorar. “¡Qué ovarios los de la Deyanira!” me decía cada vez que volvía a leer su historia. Y de pronto sentí que era casi una enmienda: ser mujer antes que la mujer de.

Me acepté como era. El 7.60 surtió sus efectos positi­vos en mi autoestima, aunque no pueda decir lo mismo de mi cabello. Me liberé. La gente me veía como un bicho raro. “Sí y qué”. Así caminaba ahora.

Hombres pavorreal vs. Emancipada colorada.

El problema con liberarte de tus propias opresiones, es que generalmente tergiversan tu actitud. Así, si eres una latina con alguna curva digna de mirar y te pintas el pelo de rojo pirujo, lo más probable es que te inviten en menos de tres días a coger. Los hombres se dividen en dos: uno intimidado por el falso color de mi cabello, igualito al color de la sangre del Centauro con la que la Deya se fregó al Heracles. El otro, incitado a vivir experiencias pecaminosas aún y cuando no haya sido llamado a vivirlas. Así son los machos mexicanos: estereotipan a la mujer por su apariencia y se queman ellos solitos con su irreverente, prosaica, hedonista y egoísta actitud de hombre pavorreal.

La situación no llegaría a mayores si yo no fuera tan sensible. Una declaración intempestiva con miras a una no­che de pasión me cimbra el suelo y no tanto por los planes, sino por la actitud del ofertante. Pensar que por un nom­bre, su vibra y un cabello artificial la gente piensa cosas extrañas e “impuras” de ti es lo malo de escribir tu nombre completo en todas partes y de teñirte el pelo cada tres se­manas. El precio por una libertad de ser y actuar, sobre todo en el campo de la creación y apreciación artística, es muy alto: si eres artista seguro te las truenas, las com­partes y haces rendir para todos. Si además te pones rojo pelo, pelo rojo, no se hable más, mira, esta es mi direc­ción.

He aprendido algo muy importante de Sor Juana:“Hombres necios que acusáis…”. Es perfecta para mí.

No renunciaré.

Y aunque me cueste uno y la mitad del otro mantenerme con mi ideología, no pienso cambiar la libertad que me dio

llamarme Perdición de los Hombres (de cualquier forma yo sé muy bien que no es cierto en mí ese mote) y teñirme de rojo los tres pelos que me quedan, aún y cuando muy probable­mente regrese al castaño oscuro natural por una evidente necesidad de restaurar mis folículos pilosos. Ser uno misma sin encasquetarle culpas al de enfrente (sobre todo a un hombre) y peinarte, hablar y sentir como te dé tu reverenda gana, pudo ser quizá, el mejor legado que mi padre me haya dejado antes de morir. Y sin querer que­riendo, de seguro.

Las malhabadas también podemos ir al cielo

Decir una mala palabra no es sinónimo de ser una persona con ba­jos escrúpulos o sin moral. Decir una mala palabra significa que quien la profiere está consciente de su li­bertad de expresión, aquella por la que tanto se pugnó en la revolución mexicana, que dicho sea de paso, valió para pura madre.

Pero resulta que el término libertad asusta ya desde que es pro­ferido por el insensato que lo ostenta. Las per­sonas tienen miedo a ser libres. A tener libertad para hacer y deshacer, para ser uno mismo frente a los demás. Se aferran al límite de la no contravención de las buenas cos­tumbres y se convierten en funda­mentalistas que cas­tran y descuartizan la posibilidad de explotar el espacio de li­bertad que por derecho natural les es inherente a su per­sona.

Por eso no es raro ver que en una sociedad, los ar­tistas y filósofos sean vistos con mala cara: muy en el fondo, quienes re­prenden esa espontaneidad para ser y ac­tuar tienen una envidia terrible a quienes se han emanci­pado de los viejos protocolos so­ciales. Una envidia basada en el miedo a no querer dar el salto para lograr la liber­tad, pues de ese salto nadie sale ileso: una vez afuera, la gente no te verá igual. Quizá ya ni figures entre ellos.

La espontaneidad para ser y actuar, como bien lo di­jera Erich Fromm en su libro El miedo a la libertad, es una cualidad de quienes se convierten en moldeadores de su pro­pio mundo. A ellos se les conoce como artistas (o fanto­ches, según el lado desde donde estemos). Al artista le im­porta crear en liber­tad, no producir en cantidad. Ser autó­mata es el peor castigo para esta especie.

¿Con esa boquita comes?

Sin embargo, si bien es cierto que existe una élite (por así llamarlo) de osados seres que actúan en libertad, también lo es que esta élite se reduce al género masculino. Es altamente im­pro­bable que dicha máxima haya sido enten­dida en su concepción uni­versal. Los hombres pensaron que la libertad fue hecha para ellos, nunca para las mujeres. Mi abuelo y mi padre decían: “Dios y hombre”… hasta Dios en el mundo occidental también tiene pene.

Lo peor del caso, es el número de mujeres de la anti­gua era que piensan que ser libre es estudiar para partirte el lomo en el trabajo, con un salario inferior al de los hombres y con una carga de trabajo doméstico que no puede ser considerada como ex­tra, sino como un regalo divino, in­herente a tu condición de mu­jer. La liberación femenina nomás nos ha servido para ser más neuróticas, frustradas e infelices que antes: trabajamos do­ble, nos exigen ser como hombres durante el día y tiernas gatitas en la noche. Vaya pro­greso.

Y es aquí donde viene la catarsis: las malas palabras. Cuando una dice “pinche madre” no nos estamos refiriendo a nues­tra madre o a la madre del vecino. Estamos diciendo “mugre vida, mugre suerte”. Es verdad que no arreglamos nada. Que nuestros la­bios de rubí emiten sa­pos y somos estéticamente rechazables frente a los demás. Pero se siente rico decir una grosería de vez en cuando y sin pudor alguno. Digamos que es una especie de or­gasmo de género. Tampoco tenemos la intención de lastimar a al­guien cuando decimos “chingado”. ¿Cómo po­dríamos lastimar con una ofensa hecha ex profeso para nosotras mis­mas, las chingadas?

Hay palabras que ofenden y lastiman más sin contener grose­ría alguna. Son fra­ses hechas con dolo, alevosía y ventaja. Con ánimus jo­dendi, como le digo yo. Decir “qué gorda estás y qué an­tipática eres, por eso nadie te quiere”; o “eres un donnadie, un buenopa­ranada” y otras tantas que pululan en las bocas de esta rara so­ciedad, de­muestra una profunda rabia y frustra­ción perso­nal endilgada al primer imbécil que se les pone en­frente.

He visto a lo largo de mi vida cómo he tenido que di­mitir los privilegios que merezco como el ser humano que soy. Y todo por no ajustarme a los cánones sociales. Harta de tanta repre­sión, a falta de cigarros y vino, me conformo con de­cir “no ma­mes” o “ya, güey”, cuando la vida me tira de los pelos (todos) y cuando pla­tico de las nimiedades a las que me veo su­jeta por ser mexicana, ca­tólica no practi­cante, intelectual y re­clamante de un espacio chi­quito para crear y respirar.

Y aunque no lo crean, así como yo, existen otras tan­tas muje­res que son buenas bestias y lo único que hacen es tratar de vivir lo más tranquilamente posi­ble, sin afectar ni ser afecta­das. El que di­gamos malas palabras una vez sí y la otra también, es quizá un llamado de atención, unas ganas tre­mendas de que nos abracen y nos acepten como va, con vagina y ce­rebro, con pechos y corazón. Personas a las que, al igual que los hombres, les encan­taría ser felices en su sociedad.

Obvio es que en todo este escrito no estoy incluyendo a las pe­rras (así les digo yo a quienes son crueles, egoís­tas, insensi­bles, castran­tes y perversas con hombres y mu­jeres por igual). Esas pueden irse al de­monio desde aho­rita.

Y por eso es, señoras y señores, que yo pienso que las mal­habla­das también podemos ir al cielo.

martes, 2 de diciembre de 2008

La frasesuca del mardi

No intenten enseñarme/ quién me quiso y a quién debo amar/
comienza el día cero/
y mañana su complicidad/

/(y soplé cenizas de mi ayer)/

Día Cero. La Ley


(Ah cómo ingados que no tendremos un día bello, puesn...)

PD: Feliz inicio del último mes!

viernes, 28 de noviembre de 2008

Ejercicio No. no sé cuál: La alegría

I.

La alegría somos dos pares de zapatos
bailando selva en medio de este desierto.


II.

Eres la caja de música
que me dice que no estoy muerta.
A la noche, tu luna redonda como una fiesta
aluzará mi porvenir.

III.

La alegría es un viento dulce
que me acaricia la frente y me peina el cabello
mientras yo me columpio muy alto.

IV.

La alegría es cruzar el umbral
salir del fango, escribir un franco poema
con el olor de su cuello y de sus manos
agarrarme del reencuentro y su placer.

V.

Ella me vio como si yo fuera
la última estrella en esta galaxia
su compañera lejana
su hada madrina.

(O al menos eso sentí
cuando me tomó por tronco
y de mis brazos hizo un columpio).

VI.
El camión se vuelve viento:
mi cara ahora suena
a mi canción favorita.

VII.

La alegría es una escalera
que sube y se aleja
a medida que él se acerca
donde mis ojos.

VIII.

Es la canción que mamá entona
cuando la vida está con ella
y los rosales se abren antes de tiempo.
Al fondo, sus bugambilias nunca mueren.

IX.

La alegría es un nintendo entre semana
en las manos de papá
un día del niño del nueve uno.

X.

La alegría es una hamburguesa
después de nadar la tarde entera.

XI.

La alegría es la noticia de que sigo viva
traída de sus manos selenitas.



¿Y qué es para ustedes la alegría?

(Gracias al profe de redacción por traerme recuerdos como salidos de una caja de pandora).


jueves, 27 de noviembre de 2008

miércoles, 26 de noviembre de 2008

Recuento de estos días

El 6.45 fue botado de mi cabellera en menos de una semana. Prodigiosa e increíble hazaña la de mi pelo, ¿no? El problema es que ahora traigo el cabello dorado... me veo tan plástica.

El sábado tuve unos quince años (fiesta... bueno hubiera sido tenerlos yo). Bailé como trompo, digamos unas tres horas y media sin parar. No sé si bailé de felicidad porque tenía pista dónde bailar, o si fue porque el vestido que usé en mi graduación de la secu (cuando yo tenía 15 años) me queda igualito... Mi jefa dice que estoy igual a la foto que tengo con mi pá, excepto porque ahora me hicieron el chongo clásico con las mechas paradas... toda una Roberta ataviada para fiestas.

He andado en chinga como Dominga desde hace dos semanas. Creo que necesito un marcapasos o algo similar. Ayer lunes entregué mi último ensayo en redacción. Defendí a las que somos malhabladas. A ver qué tal...

Debo analizar otro poema del García Lorca y tengo flojera. El Romancero Gitano me pone mal, sobre todo si ando en días vulnerables, como ayer y hoy. Por eso tengo flojera (miedo, pues). También debo hacer 7 imágenes poéticas sobre el miedo, la soledad, la tristeza, la angustia, y otros tres sentimientos igualmente oscuros... ¡Caramba! Y yo que ya le había cortado el mes de Diciembre al almanaque.

Ayer martes lloré por una presentación que hice acerca de los sueños. Es inevitable dejar de ser yo cuando no quiero ser yo. A lo mejor fue porque hoy se acabó mi clase favorita, morfología del español. Si tuvieran la suerte de tener a profes como el mío, les juro que me entenderían por qué no quiero vacaciones.

Hoy iré a apoyar a una compañera que leerá un discurso por ser el día internacional de la mujer. Qué mala onda, yo creí que todos los días eran para nosotras... En la tarde, haré análisis arbóreos (la maestra ama las plantas, luego les cuento por qué) de enunciados chidos. Luego iré a leer a Benedetti y a ver la basofia (¡ese Homero Simpson!) de peli basada en su libro La tregua.

El fin de semana no existiré. Soy unos dedos atados a esta computadora. Extraño escribir por placer.