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domingo, 28 de junio de 2009

Preguntas domingueras

Me agarró una onda de encerrarme en mi cuarto a ponerme a sacudir muebles mientras afuera llovía a cántaros. Puse unas rolas del Rockdrigo y otras de la Downs. Salieron otras de los zeppelinos, de los Doors y de los Beatles.

Me detuve un tiempo y me puse a pensar (cosa tremenda en domingo, claro), si todos esos que alguna vez tuvieron las ganas de cambiar el sistema vivieran en esta época realmente pudieran sobrevivir. Luego me acordé de todos mis cuates, los que son reducidos a la nada por querer mantener sus ideales, nuestras costumbres medio vivas, por ser una canción de protesta en domingo en vez de salir a comer un helado o ir a ver una peli gringa. Me pregunto si no les dará tristeza, como a mí, ver en lo que ha quedado el país después de veintitantos años. La euforia de los setenta y los residuos rebeldes (recordemos que los yuppies llegaron con todo) de tantos próceres sin cara ni nombre está en un diccionario Larousse, en la Encarta o en la Wikipex. Pero en la gente no. En el arte oficial tampoco. Sólo quedamos unos cuantos.

Miro en mi mente a todos mis cuates, otra vez. Imagino a los que sólo son mis conocidos, pero que son como mis cuates: me pregunto si ellos se imaginaron que ahora más del 60% de lo que consumen es extranjero. Me pregunto si las calles llenas de autos de colores y menos calles para los transehúntes les darán felicidad. Me pregunto cómo le hacen para olvidarse el polvo de sus ropas y salir avante, siempre la frente en alto, sus discos y sus discursos impolutos, sus ideales en sus espaldas, Pípilas de la era global.

Y no me queda sino darles las gracias. Sin ellos, esta "landia" estaría más perdida aún. Que vivan los rebeldes, los jóvenes eternos, los idealistas de corazón. Mientras, sigo desempolvando mis libros, curiosamente todos de aquellos tiempos.

1 comentario:

Mo Ka Hammeken dijo...

Idealistas de corazón que alguna vez fuimos todos antes de vernos carcomidos de una u otra forma por el mundo actual, que no es malo, pero si lo dejas crecer es zombificante.

Discos de rebeldes y notas de ideologías, realidades alternas, que muchas veces son mas reales que en las que vivimos...

Si, el debraye está a la vuelta de la esquina, pero el corazón sigue en su lugar.

Gracias por recordármelo.

Un saludo